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Brilla Ángel, a pesar del cáncer

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ángel Eduardo García es parte del 40.6 por ciento de niños que sobreviven a la Leucemia Linfoblástica Aguda. Durante tres años, el pequeño de 13 años recibió terapias para vencer el cáncer y relata que se aburría mucho. 


Por ello, le pidió a su mamá que le comprara una barra de plastilina y fue cuando descubrió su talento. Inspirado por caricaturas, Ángel moldeó distintas figuras que encantaron a las enfermeras del Hospital de la Niñez Oaxaqueña, quienes le recomendaron venderlas.


“Empezó a jugar con la plastilina, después las enfermeras vieron que le quedaban más bonitas y le dijeron que las vendiera, pero Ángel decía que nadie las compraría; pero ahora ya tiene su página de Facebook y le hacen varios pedidos”, comenta Maryle, su mamá.


Un día, junto con Ángel, fueron a entregar un pedido en el zócalo; sin embargo, llovió tan fuerte que destruyó las piezas y las ganas del pequeño por tener un pasatiempo que le generaba ingresos.


“Dejó de hacer las figuras como por un año, porque había invertido en sus materiales y al mojarse se echaron a perder las figuras; él se desilusionó y tomó la decisión de ya no hacerlas”, recuerda su mamá. 


Sin embargo, comenta que el maestro del aula dentro del hospital le recomendó hacer las figuras de otro material y fue que empezó con el foami moldeable y desde ahí no lo ha dejado.



Maryle lamenta que en ocasiones le hagan pedidos a Ángel y ya no lleguen a recibirlos.

Venta para medicamentos


Maryle recuerda que durante un tiempo hubo escasez de medicamentos en el hospital, por lo que junto con Ángel y su familia se les ocurrió la idea de poner a la venta las figuras para conseguir el dinero que necesitaban.


“Cuando él tenía como 10 años, necesitábamos el medicamento y ya no teníamos nada de dinero; mi hermana publicó en Facebook las figuras y muchas personas comentaron que lo ayudarían”, detalla.


Lamenta que en esa ocasión algunas personas comentaron que tanto ella como su familia se estaban aprovechando del talento de Ángel, lo cual estaba desanimando al niño para continuar con la actividad que lo entretuvo durante las quimioterapias y ahora, mientras espera que comience el ciclo escolar para integrarse a clases y por fin asistir de manera regular.


“Nos enojamos mucho por esos comentarios, pues muchas personas no saben por lo que estábamos pasando y Ángel dijo que no había necesidad de que le compraran las figuras, pero quería que mínimo le dijeran que estaban bonitas”, subraya su mamá.


Regresando a una vida “normal”


A Ángel le detectaron cáncer cuando tenía 9 años, cursaba cuarto de primaria y le gustaba pasar tiempo con sus perros. Al comenzar su tratamiento, dejó de ir de manera regular a clases, pues su mamá comenta que “cada ratito se ponía mal; teníamos que correr a urgencias”.


“Ya no iba seguido a clases y me dijo que mejor se salía. Ahora queremos inscribirlo de nuevo, pero como ya está grande, esperaremos el siguiente ciclo escolar para meterlo a una abierta”, detalla.


Agrega que actualmente visitan al médico cada dos meses para chequeos, por lo que Ángel aprovecha para ofrecer en el hospital los productos que moldea, aprovechando su “año sabático”, como él lo llama.


“A veces deja algunos productos con las enfermeras y cuando volvemos ya le dan el dinero de lo vendido. Incluso una de ellas nos dijo que hiciéramos tarjetas de presentación para que nos hicieran pedidos especiales”, recuerda Maryle.


A pesar de que Ángel tiene miopía magna, que le provoca cambiar de graduación con regularidad, él continúa moldeando y mejorando el talento. Comenta que le gustaría abrir una tienda donde pueda mostrar las figuras que ha creado, aunque su verdadero sueño es ser veterinario, pues le gustan mucho los perros.


Productos y precios:

Lapiceros $30

Figuras $50

Llaveros $30


 

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