Tres meses y nueve días después del enfrentamiento en Nochixtlán, que dejó un desolado panorama, esta comunidad Mixteca recupera a paso lento su actividad económica. En el centro de la localidad la tranquilidad llega a cuenta gotas, mientras las evidencias de un ayuntamiento quebrantado se reflejan en una presidencia municipal incinerada y abandonada.
Las clases en las instituciones educativas se normalizaron, niños y jóvenes retornaron a las aulas. Dentro de la escuela primaria Abraham Castellanos aún permanece una de las unidades médica que envió la Secretaría de Gobernación (Segob) para atender a los heridos.
La escuela fue el bastión por más de dos meses del comité de víctimas e integrantes de la Sección 22 y también ahí se realizó la reunión con el subsecretariode Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián, ahora los alumnos ya ocupan las aulas.
Doña Rosa López de 73 años de edad es vendedora ambulante, con su carretilla sale todos los días desde hace una década al parque para vender sus dulces, considera que la gente en su pueblo es tranquila, pero si la provocan se defiende a morir. Eso quedó demostrado el 19 de junio.
En un breve recorrido dentro del inmueble que albergaba las oficinas muncipales, el polvo acumulado por tres meses y 10 días de abandono gobierna en el patio central, donde también permanecen los restos de un vehículo consumido por el fuego y los cubículos están maquillados por el tizne que dejaron las llamas cuando desconocidos incendiaron el edificio.
El ambiente que se percibe en el centro de Nochixtlán contrasta con lo que se vive en el bloqueo que mantienen en la Supercarretera los profesores y víctimas, en el centro de la población parece que a la gente no le importa mucho lo que sucedió aquel domingo.
“Lo que deseamos es recuperar nuestra tranquilidad,”, recalca la vendedora.
Parte de los trámites del ayuntamiento se realizan en las oficinas del sistema de Desarrollo Integral de la Familia municipal (DIF) donde se adecuaron espacios para despachar a los usuarios.
Ell hotel Juquila que también fue saqueado, vandalizado e incendiado el día del enfrentamiento por sujetos desconocidos fue remodelado y funciona de manera normal.
El ritmo de la vida se recupera lentamente.
El saldo
Decenas de vehículos incinerados.
Una presidencia municipal devastada e incinerada.
Una actividad comercial que se restablece a cuneta gotas.
