¡Fuera Peña, fuera Peña!, arengaba un numeroso grupo de profesores, simpatizantes de la Sección 22 de la SNTE, normalistas e integrantes de organizaciones aliadas; una aeronave cruzaba el cielo anunciando la llegada del presidente y los ánimos se encendieron. Estalló la violencia.
Desde las 8:00 horas de ayer inició la concentración en la glorieta Lázaro Cárdenas, era el preludio de una jornada cruenta en repudio contra el presidente.
Eran pocos los profesores que respondieron al llamado a las protestas por la visita del presidente para inaugurar el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, pero poco a poco se fueron fortaleciendo con normalistas, militantes del Frente Popular Revolucionario, anarcopunks y seguidores del David Venegas alias el Alebrije.
Estaban bien "armados": decenas de cohetones, bombas molotov, palos, piedras y bazucaras hechizas.
La provocación: el cohetón que inicia el combate. FOTO: Mario Jiménez
Tres vehículos cerraron el boulevard Eduardo Vasconcelos, en la glorieta del cruce con camino Nacional. Cerca de las 12 del día, los normalistas desesperaban por encabezar la protesta, algunos estaban bajo el influjo del alcohol.
La protesta se topó con la primera valla de seguridad instalada para dificultar la llegada al Centro Cultural y de Convenciones, unos 300 policías impedían el paso; al fondo, cruzado estaba Raymundo Tuñón Jaúregui, secretario de seguridad, que enmudeció ante las preguntas de la prensa.
Un primer contingente de profesores y normalistas protegía a la dirigencia sindical encabezada por Eloy López Hernández y Genaro Martínez.
Cerca de las 14:00 horas el helicóptero del presidente Peña Nieto llegó a inmediaciones del Centro Cultural. Un cohetón detonó la furia contenida desde horas. Dio en el blanco, la aeronave aterrizó de emergencia y, luego, una lluvia de pedradas cayó sobre los policías que respondieron con gases lacrimógenos.
¿Qué honda? FOTO: Mario Jiménez
Se generaliza la batalla
Santa Lucia del Camino se convirtió en un campo de batalla, un escenario similar a 2011, cuando el presidente Felipe Calderón visitó la capital, pero esta vez la batalla fue en inmediaciones del Palacio de Gobierno, con Gabino Cué Monteagudo.
Detonaron los lanza granadas de gas lacrimógeno y balas de goma, otros mas regresaban los piedrazos. "Vente pin..maestro, te voy romper la ma...", gritaban con odio los uniformados, atrás quedaba el discurso de los profesores a no recurrir a la violencia.
Como en 2006, la gente de Santa Lucía ayudó a los profesores, fuera de las casas, colocaban cubetas de agua, daban botes de coca-cola por las ventanas, trapos mojados con vinagre y otros abrieron sus puertas para que la gente se resguardara.
Golpiza policíaca
También hubo violencia y abuso policíaco. Un joven acorralado en calzada de la República. FOTO: Mario Jiménez
Después de más de una hora de reyerta, los policías replegaron a los inconformes, dieron alcance a uno de ellos y lo golpearon brutalmente, lo dejaron tirado sobre la acera. Hubo decenas de heridos en ambos bandos.
La tensión estaba al límite, garrafas de gasolina se utilizaron para quemar los vehículo secuestrados. Empezaron con el camión repartidor de Bimbo y luego el tráiler de El Calvario, la unidad estalló frente a la turba enardecida.
Los docentes también incendiaron cuatro mototaxis de la CTM que habían acudido a repeler a los manifestantes.
Mas de cuatro horas no fueron suficientes para saciar el repudio al presidente de México. Adentro, en el CCCO, nada se sabía de la "guerra" en las calles.
Uno de los heridos dejados por los policías. FOTO: Mario Jiménez
De pronto la lluvia se dejó caer para apagar los ánimos. La calma volvió, Oaxaca también vive una contingencia ambiental y climática, pero de eso nadie se acordaba.
