Es primavera de 1981. Irma tiene 35 años de edad lleva puesta una gorra y ropa de remiendo. Se adentra en la barranca en donde cada tercer día llega un par de camionetas a descargar basura.
La reciente apertura del tiradero municipal de Oaxaca en la agencia Vicente Guerrero de la Villa de Zaachila, atrajo al lugar pinceladas de viviendas; casitas levantadas en lámina y madera que se pierden entre las polvaderas de aquél punto completamente alejado de la ciudad.
Entre aquel revoltijo de basura, Irma va caminando en la pepena de vidrio, lata y cartón, lo único reciclable hace 37 años.
- Nosotros fuimos los primeros que llegamos a la Vicente Guerrero, después nos cambiaron a la Zapoteca, pero desde entonces vivo aquí, desde que nació el tiradero municipal- recuerda.
Vivir de la pepena
Treinta y siete años después de aquellos días, la mujer de 73 años, madre y abuela de dos generaciones que también obtienen sus ingresos en la pepena, mira sobre su hombro hacia la montaña de basura extendida sobre 17.08 hectáreas de terreno, que alguna vez fue un llano.
- Aquí había una barranca y un llanito. Ahí en la barranca se tiraba la basura y cada quince días llegaban las máquinas a emparejar y enterrar la basura porque era poca. Luego donde están esas canchas hicieron una obra muy grande porque querían moler la basura, pero no funcionó porque comenzó a crecer la basura. Ya era mucha, no como ahora pero era mucha.
El tiradero está ubicado sobre 17 hectáreas. FOTO: Emilio Morales
Basura no reciclable
De acuerdo con un dictamen de la 63 legislatura local, la dinámica del crecimiento poblacional y su consumo, han provocado que la cantidad de desechos generados se incremente hasta en 20 mil toneladas por año.
Mientras que en 2001 se producían 303 mil toneladas de desechos sólidos en 2011 ya eran 900 mil.
Gerónimo López López, presidente de la Unión de Pepenadores del Tiradero Municipal de Oaxaca de Juárez, calcula que sólo el 10 por ciento de la basura que genera la capital logra ser reciclada durante todo el proceso desde su generación hasta que llega al tiradero.
Sin embargo - apunta - hay mucho material que pudiera ser rescatado a través de la pepena pero tienen en contra el tiempo. Diariamente 900 toneladas de basura de las 2 mil 300 que genera la entidad, son depositadas en el tiradero de Zaachila. Los pepenadores sólo tienen un par de minutos desde la descarga hasta que la máquina compacta la basura de la zona de tiro.
900 toneladas de basura recibe diariamente tiradero de Oaxaca de Juárez
22 municipios descargan su basura
1981 fue abierto el tiradero municipal
37 años de vida tiene el tiradero municipal
Gerónimo, quien lleva 15 años en esta labor, agrega la dificultad de buscar entre basura no reciclable pues cada vez es mayor el volumen de los residuos no reciclables como son envolturas metálicas, bolsas de plástico, vasos, platos y pañales desechables, los cuales por su lenta degradación hacen que cada año la montaña de basura sea más grande.
A espaldas de Gerónimo una parvada de zopilotes revolotea esperando el momento para disputarse restos de comida con los perros. El paso de las máquinas aplanadoras hacen que aquella montaña de basura se mueva como si fuera gelatina.
La descarga de un recolector revolotea el polvo. Casi simultáneamente dos pepenadores se adentran con ojo felino para rescartar lo últil. Tienen unos cinco minutos antes de que el rodaje del buldozer comience a compactar.
Mundo desechable
Los comestibles arrojados al basurero son el alimento de los zopilotes. FOTO: Emilio Morales
Para Areli Jazmín Rodríguez Gaytan, secretaria de la unión de pepenadores, el tiradero municipal permite medir la condición humana de una sociedad y en éste caso, señala, refleja un mundo en donde todo es desechable sin importar qué sea.
Latas, botellas, envases de medicamentos, pañales, comida, juguetes, cables, electrodomésticos, salas completas y hasta cadáveres son lanzados en este punto.
Hoy - explica- se puede notar una sociedad altamente consumista y un tanto deshumanizada, así se refleja en la cantidad de alimentos que son lanzados a la basura pero que ya no pueden ser aprovechados porque quienes la desechan le colocan jabón o algún otro producto para impedirlo.
Una de las experiencias más impactantes para Areli y quienes laboran en la pepena fue el hallazgo de dos cuerpos humanos. En el primer caso se trató de una mujer a quien hallaron descuartizada. Días después encontraron un bebé de cinco meses quien habría muerto por estrangulamiento. Lo encontraron con una cinta atada a su cuello.
