De primer momento pudiera resultar un objeto simple; sin embargo, el bastón blanco, utilizado por las personas débiles visuales y ciegas, es un símbolo de independencia que facilita su desplazamiento en los espacios públicos.
A pesar del bastón, no todo es sencillo; las banquetas, la inadecuada utilización de la vía pública, así como una infraestructura vial excluyente, hacen que el desplazarse se vuelva una labor titánica y confina al encierro de sus hogares al 93 por ciento de las personas con discapacidad visual.
Así, en el marco del Día Internacional del Bastón Blanco que se conmemora el 15 de octubre, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal de Educación Especial de Oaxaca, a iniciativa del profesor de braille, Samuel Zenteno, decidieron ponerse en los zapatos de las personas débiles visuales y recorrer unas cuadras del Centro Histórico con los ojos vendados.
“Uno de los primeros obstáculos con los que nos encontramos son los puestos en las calles, carros y motos estacionados sobre las banquetas; en el mismo centro encontramos las banquetas con irregularidades y esto hace difìcil nuestro libre tránsito en la calle”, expuso Samuel Zenteno, también integrante de la Asociación de Deportistas Ciegos y Débiles Visuales.
Samuel agrega que existe una exclusión total que incluso se establecen medidas de convivencia como el 1x1, en donde se olvidan de las personas débiles visuales y ciegas.
“Se requiere poner estrategias de trabajo para que no se excluyan a las personas con discapacidad”.
Para saber
* En México, cuatro millones 527 mil 784 personas padecen alguna discapacidad y un millón 292 mil 201 son de tipo visual.
* El 43.24 % de la población, es decir 48 millones 575 mil 560 personas, requieren de servicios optométricos.
* En la edad escolar, el 20 % presenta problemas visuales. En los mayores de 45 años, es el 100 %.
Paseo a tientas
Fue un paseo a tientas, entre los nervios a caminar en penumbras y la experiencia de guiarse bajo otros sentidos. Vendados los ojos y empuñando el bastón blanco, comenzaron a avanzar desde la Cruz de Piedra. El chasquido de los bastones sobre la cantera simulaba un enjambre de abejas desplazándose con precaución. Lo que al sentido de la vista es completamente insignificante como un pequeño agujero o grieta en el piso, con los ojos vendados fue para muchos una amenaza de caída.
“Ha sido difícil porque las calles tienen muchas irregularidades, el bastón se atora; eso hace que el desplazarse se vuelva lento”, señaló Alma, estudiante de la Normal.
Iker, un pequeño de 5 años de edad con retinopatía de prematuro, avanza con mayor confianza con su pequeño bastón y de la mano de su padre Luis, quien no estaba dispuesto a destinar a su hijo al encierro.
“Como padre quisiera que mi hijo pudiera desplazarse a cualquier lado con facilidad, pero entiendo que hay que proporcionarle las herramientas para que lo haga de la mejor manera, porque las calles no están diseñadas para niños como mi hijo”, expuso.
Iker, de la mano de su padre, aprendiendo a vivir con independencia. FOTO: Mario Jiménez
Sensibilización
Miriam Bautista Altamirano, subdirectora académica de la Escuela Normal de Educación Especial, explicó que son pocas las personas que logran la independencia, ya que las instituciones públicas no están preparadas para trabajar con personas con discapacidad, y son estas instituciones el primer medio de sociabilización.
Más de un 90 por ciento -indicó- no tienen acceso a educación, viven recluidos en sus casas, sujetos al cuidado y dependientes de sus familiares.
La académica recordó que ninguna persona está exenta de perder la vista, ya que actualmente, la diabetes, como una de las principales enfermedades crónico degenerativas, está deteriorando la vista de quienes la padecen.
El origen del bastón blanco
Hay quienes señalan a José Mario Falliotico como inventor del bastón blanco en junio de 1931, en Buenos Aires, Argentina.
Según algunas versiones, José Mario se encontraba en la inserción de una calle cuando visualizó a un peatón desconcertado, al tratar de cruzar. Después de varios minutos, se percató de que se trataba de una persona no vidente.
Luego de auxiliarlo y al volver a su hogar, se preguntó cuál podría ser la posible solución para poder identificar a personas ciegas y así, lograr auxiliarlas en el cruce de calles de manera más rápida. Fue entonces que se le ocurrió la brillante idea de identificación, mediante un clásico palo blanco. Aunque otras versiones apuntan a otras personas como las inventoras del bastón blanco.
Una coladera, gran obstáculo para el bastón blanco. FOTO: Mario Jiménez
El hecho es que en la actualidad, un bastón completamente blanco significa que la persona es completamente autónoma; cuando tiene rayas rojas, quiere decir que además de la discapacidad visual, tiene alguna otra más y requiere de más apoyo.
Siempre es importante que al encontrar a una persona ciega le preguntemos si necesita y requiere el apoyo. Si se trata para desplazarse, se debe ofrecer el codo o el hombro siempre un paso adelante para que las personas puedan saber a través del movimiento del cuerpo, si hay escalones o desniveles.
Si se le ayuda a abordar un autobús, hay que indicarle que ha llegado su ruta; para apoyar el abordaje, hay que poner su mano en el pasamanos de la puerta; si desea indicar en dónde sentarse, hay que colocar la mano de las personas con discapacidad visual en el respaldo del asiento.
