El asfalto desapareció en muchas vías principales de las agencias municipales de San Martín Mexicápam y San Juan Chapultepec; hay tramos donde nunca llegó la pavimentación, calles que no han sido bacheadas en más de cinco años y que ahora son un territorio carcomido que provoca daños frecuentes a los vehículos de vecinos que habitan en la zona.
En las calles hay tierra, agua derramada por registros de agua, charcos que son trampas por la profundidad del hoyo y una desatención administrativa por realizar una campaña de bacheo o pavimentación en las colonias de estas agencias.
Trampas vehiculares
Esquivar un bache puede provocar un accidente; caer en él causaría un daño entre los dos mil 500 y los ocho mil pesos. FOTO: Javier Jarquín
La avenida Monte Albán, la calle Oaxaca, la Itandehui, la avenida La Paz, la Adolfo Mateos o la calle de Laureles; especificar la ubicación de un bache u hoyo es imposible, por el terreno casi lunar que hay en las vías aledañas y principales.
Un bache representa un riesgo al desviar de su carril a los automovilistas; esquivar los surcos y cráteres puede causar un accidente, pero si no hay otra opción, los conductores están obligados a caer en estas trampas vehiculares y económicas; tan sólo el diagnóstico del vehículo por una caida, representa un costo de 100 pesos; una llanta ponchada quizás es el costo más bajo, un repuesto cuesta desde los 500 pesos.
¡Ah!, pero si se deformó gravemente el rin, el conductor tendrá que desembolsar más de mil pesos por uno nuevo; a menos que se haya enchuecado levemente, el particular pagará desde 200 pesos para que se lo enderezcan.
Desde el taller mecánico
Ricardo Flores Trujillo, maestro mecánico y propietario de Lubriservicios Flores. FOTO: Javier Jarquín
"La mayoría de las suspensiones de los vehículos llega maltratada, muchas veces hay que cambiar necesariamente las rótulas, terminales, amortiguadores y las bases que los sostienen, porque todo el peso del vehículo recae en estas piezas", afirma Ricardo Flores Trujillo, quien menciona que desde que abrió su taller, hace 16 años, los baches siempre han sido el pan de cada día de los automovilistas.
El maestro mecánico mencionó que el costo final de las reparaciones depende mucho del automóvil y la versión de lanzamiento; por ejemplo, el propietario de una camioneta Nissan 2006 tendrá que pagar tres mil 375 pesos por el juego de terminales, las barras centrales y auxiliares, los tornillos estabilizadores y el servicio de alineación y balanceo.
Por otra parte, está el modelo de una camioneta Tundra 2000, del cual el propietario podría pagar hasta siete mil 25 pesos; en este caso, al vehículo se le cambiaron ambas bieletas, las terminales y las rótulas.
Daños costosos
Hay talleres mecánicos con rampas y elevadores modernos; el costo es menor al de agencias y la reparación mejor que talleres exiguos. FOTO: Javier Jarquín
Ricardo Flores mencionó que el Tsuru es el vehículo con mayor cantidad de opciones para comprar las piezas; "hay distintas marcas, la mayoría son chinas y tienen muy bajo costo, pero la garantía varía con otras más reconocidas".
Finalmente, destacó que los automóviles de ciertas marcas, en especial los deportivos, están considerados para manejarse en carreteras en óptimas condiciones; "estos carros están para que corran en autopistas de Alemania o Estados Unidos, pero los consumidores no piensan el desgaste que tendrá en las calles de Oaxaca".
A pesar de realizarle al automóvil servicios mecánicos con frecuencia, las condiciones en las calles podrían volver a dañar la suspensión y todas las piezas inferiores del vehículo durante las próximas semanas; la sugerencia de los mecánicos es esquivar los baches o pasarlos a muy reducida velocidad; sin embargo, los daños podrán representar más de dos mil pesos en los meses siguientes.
Competencia desleal, enemiga de los mecánicos
La desconfianza y la charlatanería que la población tiene de los talleres mecánicos y los maestros que arreglan las peripecias que sufren los conductores en sus vehículos, es una reputación estigmatizada que se formó por la mediocridad en los servicios y la competencia desleal entre los talleres.
"Unos pagan por otros, se quedó la idea de que el maestro mecánico es transa, de que como no tiene chamba, ve la forma de cómo fregar a las personas, y lamentablemente todavía los hay", dice Ricardo Flores Trujillo, quien dirige su taller mecánico desde hace 16 años y ha convivido con otros maestros que incluso cerraron su empresa por la mala reputación que les crearon.
Para Ricardo, "los amigazos" que realizan el trabajo más barato, le restan profesionalismo a la "chamba" y reparan con imperfecciones los vehículos.
"En la agencia pueden mencionarte que cambiarán una pieza de tu vehículo, muchas veces los mecánicos de estos lugares se apropian de refacciones originales y la agencia no te asegura un seguimiento del trabajador y cómo hace su trabajo"; incluso un mal servicio puede provenir de estos talleres.
La decaída en los precios de la competencia merma a los clientes; la preferencia de lo más barato es el principal problema, ya que talleres mecánicos que invierten desde 80 mil pesos por sus herramientas, no son preferidos por la idea de "saldrá caro", cuando un pésimo servicio repercutirá en más gastos en el futuro de los conductores.
Mecánicos actualizados
El joven mecánico Carlos Leonel Moreno Vásquez, explica las reparaciones que se hacen en la dirección y suspensión del vehículo. FOTO: Javier Jarquín
Al igual que los maestros albañiles, los mécanicos son tachados de actitudes que no siempre corresponden a quienes desempeñan este oficio; considerados borrachos o transas, la nueva generación de mecánicos trata de romper con este personaje irreal del imaginario mexicano.
A sus 18 años, Carlos Leonel Moreno Vásquez conoce ampliamente los servicios de afinación, alineación y suspensión; desde 2013 se inició en esta profesión y día a día incrementan sus conococimientos en la mecánica.
"La mayoría de carros del 2013 para acá, ya vienen equipados con sistemas que sólo se pueden reparar con un monitor y con comandos que registras en el vehículo", asegura.
Carlos trabaja con automóviles que ya tienen integrados sistemas electrónicos, vehículos que ya no pueden repararse manualmente, sino con un escáner.
