La drogadicción es una enfermedad crónica que se presenta, primero, como una idea constante y se convierte en una obsesión; después de una primera dosis se despierta una compulsión por seguir consumiendo e incluso fuera de nuestra voluntad, narra José Manuel, adicto en recuperación.
"Nosotros no hablamos de borracheras o de crudas, sino del consumo de sustancias; sobredosis, paranoia, miedos, delirio de persecución y auditivos", sostuvo mientras recordaba su vida.
José Manuel cuenta que tenía 14 años cuando empezó con el consumo de drogas; llevaba 15 años sumergido en la adicción, cuando finalmente decidió dejarlas. Actualmente tiene 25 años asistiendo a Narcóticos Anónimos y desde entonces no ha consumido una pizca de alguna sustancia.
Su idea era vivir bien con su familia, pero no lo logró, cada vez era peor; comenzó a darse cuenta que las cosas no marchaban bien en su relación, ni en su familia; además, notó que su aspecto físico desmejoraba cada día.
"Yo, intenté toda forma de dejar la droga, e inclusive me cambié de residencia; me fui a vivir de un estado a otro, pero todo resultó imposible, nada funcionó; hasta que me encontré con algunos compañeros que tenían los mismos problemas que yo, pero que no habían consumido", recordó.
La adicción a las drogas, lo llevó a integrarse a una vida que le costó aceptar; “al inicio es como una etapa de enamoramiento”, aseguró. Ahora, vive separado de su pareja y su familia; fue una de las consecuencias del consumo de las sustancias, en su momento.
"El problema es querer controlarla y no poder hacerlo; sustituir una por otra, pero no era suficiente; de horarios a horarios para dejarlo paulatinamente pero tampoco, la cuestión es realmente difícil”, explicó José Manuel.
El alcohol, diferente de las drogas
El alcohol, a diferencia de las drogas, sí es aceptado socialmente; una persona alcohólica puede comprar sus bebidas en cualquier establecimiento; sin embargo, un adicto a las drogas, no. El alcohólico no es perseguido como el adicto.
El drogadicto no puede consumir libremente, se esconde; todo esto crece al grado de tener delirios de persecución, aun sin salir de casa, detalló, después de vivir más de una década en las drogas.
Consumidores jóvenes
En su experiencia, José Manuel, cuando acudió a Narcóticos Anónimos para dejar su adicción hace 25 años, la edad de los adictos iba de 35 a 50 años de edad: “Cuando comencé a ir, yo era de los jóvenes en el grupo, no había muchachos de 15. La edad promedio de los adictos que acudían era de 35 o 50 años”, dijo.
"Hoy acuden más jóvenes que adultos, la mayoría son menores de 18 años", mencionó. De 37 adictos en recuperación que atiende Narcóticos Anónimos “Año 1953”, 15 de ellos son menores de 15 años, a lo cual calificó, es preocupante. De ahí continúan los que son menores de 25 años y el resto, es de personas que tienen entre 25 y 50 años.
De acuerdo con los datos del reporte del segundo semestre del 2018, por la Red Operativa de 120 Centros de Integración Juvenil A.C., Oaxaca, las drogas ilícitas de mayor consumo entre los pacientes de primer ingreso a tratamiento en el estado de Oaxaca son: mariguana (86.3 %), cocaína (48.1 %) y metanfetaminas (45.8 %).
Y los grupos de edad de inicio del consumo de drogas fueron: el 40.5 por ciento va de los 10 a 14 años; el 42.7 por ciento es de la población que tiene entre los 15 a 19 años y el 10 por ciento de jóvenes de 20 a 24 años.
Desintoxicación
“A un adicto le duelen las encías, los pulmones y la mandíbula”, refirió. De igual manera, explicó que el proceso de desintoxicación es lento y doloroso; por eso, muchos adictos no quieren dejar de hacerlo, por miedo a los dolores físicos que trae la ausencia de las sustancias.
Añadió que el consumo de las drogas solo puede parar, si es una decisión personal; de lo contrario, pueden pasar años sumergidos en las drogas. “El final del adicto puede ser cárcel, el hospital o la muerte, si no se detiene a tiempo”, concluyó.
Importante:
--Los grupos de edad de inicio del consumo de drogas fueron: el 40.5 % de los 10 a 14 años; el 42.7 % es de la población que tiene entre los 15 a 19 años y el 10 % de jóvenes de 20 a 24 años, según el reporte del segundo semestre del 2018 de Centros de Integración Juvenil A.C., Oaxaca.
--“El final del adicto puede ser cárcel, el hospital y la muerte si no se detiene a tiempo”, señaló José Manuel.
--El drogadicto no puede consumir libremente, se esconde; todo esto crece al grado de tener delirios de persecución, aun sin salir de casa, explicó José, quien lleva 25 años libre del consumo de drogas.
