La primera vez que Rodrigo Luna García fue asaltado, una pistola apuntaba a su cara. El ladrón lo despojó de su celular. La segunda ocasión ocurrió en el autobús que lo lleva al Colegio de Bachilleres de Oaxaca en el que estudia la preparatoria; un sujeto se sentó a su lado y le colocó una navaja en su costado; una vez más, le robaban el celular.
Tiene 16 años y ya ha experimentado dos eventos de extrema violencia, resultado de la inseguridad que se vive en la ciudad de Oaxaca y en su zona metropolitana. Es habitante de la colonia Cuauhtémoc, de la agencia municipal de Santa Rosa Panzacola. Su madre, María de Lourdes García García, se dedica a la venta de bolis congelados a las afueras de una escuela primaria.
En las dos ocasiones, los asaltos generaron pánico en el joven Rodrigo Luna; pero en la segunda, lo puso en una situación nerviosa que incluso para su mamá, era difícil controlarlo.
Las pandillas que operan en la zona alta, son señaladas por los vecinos como responsables de algunos delitos. FOTO: Carlos Román Velasco
Robos con violencia
En la ciudad de Oaxaca se cometen en promedio 32 robos con violencia a transeúntes y otros 40 sin violencia al mes, según las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo Nacional del Sistema de Seguridad Pública (SENSPP); pero la misma información oficial advierte que el 93 por ciento de este tipo de delitos no se denuncia.
Algunas colonias de la agencia municipal de Santa Rosa Panzacola están consideradas dentro de las más inseguras de la capital del estado; aunque de acuerdo con las autoridades municipales, no están dentro de los “polígonos” más inseguros en los que sí caben el Centro Histórico y la Central de Abasto.
“Llega así temblando, histérico del miedo, pues ya dos veces, esta vez no lo lograba controlar de la histeria que traía”, describió con lágrimas la madre de Rodrigo Luna, cuya vida ha estado en peligro en dos ocasiones.
Isabel Santiago Díaz asegura que los robos a transeúntes se incrementaron a partir de la instalación de dos instituciones bancarias en la colonia Cuauhtémoc, sobre la carretera federal 190.
El hijo de 16 años de María de Lourdes García, víctima de la delincuencia en dos ocasiones. FOTO: Carlos Román Velasco
“Aquí, la inseguridad está muy difícil todos los días. Desde que se pusieron los bancos ha incrementado. Incluso la escuela ha sufrido varios robos; al vecino le robaron la pila de su carro, a los maestros les han bajado la gasolina, en pleno día, los tapones. El robo a transeúntes es el más común, porque a varios vecinos les han robado el teléfono, los amenazan”.
Apatía de vecinos
En esta zona de la ciudad, dijo, recientemente se han presentado detonaciones de armas de fuego a plena tarde, por personas a bordo de una camioneta. Los robos se presentan comúnmente en las calles aledañas a los bancos, donde los ladrones esperan a las personas que salen de las instituciones bancarias y hay pocas posibilidades de escapar.
Ante esta situación, se presentó un oficio a las autoridades de la agencia municipal, pero lo único que han logrado es que una patrulla pase de vez en cuando realizando rondines. Mientras, hay apatía de los vecinos para organizarse como en otras colonias de la ciudad de Oaxaca, donde se han instalado botones de pánico y adquirido silbatos para una situación de emergencia.
“Lo que yo pido es que pongan seguridad, también en el transporte urbano porque es necesario. Ya estamos hartos de tantas cosas, no sólo por lo que pasa a los jóvenes como mi hijo, sino a nosotros como adultos. Yo le doy gracias a Dios, a mí me robaron el celular y mis aretes. Las cosas se reponen, pero la vida de los jóvenes no”, manifestó María de Lourdes García.
Sobre todo, insistió, porque en esta colonia nunca faltan los asaltos y es común escuchar o enterarse de los delitos que se cometen contra los vecinos. A las mujeres, añadió, les quitan su bolso cuando caminan a temprana hora para dirigirse a sus trabajos o escuelas.
Policías y ladrones
“Y no faltan las pandillas que están formadas atrás. Aquí, siempre en la noche se juntan algunos jóvenes que se dedican a la delincuencia. En el bachillerato hay unas escaleras y queda un recoveco donde un joven siempre se sienta a drogarse”.
María de Lourdes García pidió mayor seguridad, pero también confesó que no confía en los policías, porque ha sido testigo de la forma en que están coludidos con los ladrones.
En la central yo he visto que la policía está en contubernio con ellos; lo hablo con seguridad, porque el otro día vi que le robaron a una muchacha y el policía inmediatamente agarró a la ladrona, pero caminó con ella y le tira un rollo de billetes, el policía lo pisa y luego lo levanta. Por eso ya ni confiamos en la policía
Además, sostuvo que no sirve de nada quejarse ante las autoridades porque no pasa nada y los delincuentes siempre quedan libres.
El agua en esta colonia es un lujo desde hace dos meses; los vecinos pagan entre 800 y mil pesos la pipa de agua de 10 mil litros. FOTO: Carlos Román Velasco
Agua, bien de lujo
Para los vecinos de la colonia Cuauhtémoc, el agua se convirtió en un bien de lujo o que se ha vuelto de difícil acceso desde hace alrededor de dos meses, cuando el suministro del líquido se suspendió.
Ante la escasez, se han visto obligados a la compra de pipas de agua; pero el precio de 10 mil litros de agua asciende a 800 pesos y los cinco mil litros se venden a 500 pesos. Los 10 mil litros apenas duran de 12 a 15 días para una familia de seis integrantes, pese a todas las estrategias a las que recurren para reutilizarla.
Hasta la fecha, dijeron que no han recibido ninguna respuesta favorable del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) para regularizar el suministro de este bien.
Pero además, afirmaron que la escasez y la presencia de funcionarios de SAPAO ha permitido darse cuenta que existen muchas tomas clandestinas de agua potable, al detectar que muchas de ellas carecen de medidores.
