Acuerdos políticos, chantaje, mafias, muchas son las conjeturas que se hace la ciudadanía con respecto al crecimiento del comercio ambulante en la ciudad.
Lo cierto es que cada fin de administración municipal, en Oaxaca de Juárez se observa un mayor número de puestos en las calles que pasan de ambulantes a puestos fijos y semifijos, como si su instalación fuera una concesión obligada de cada autoridad en beneficio de algunas organizaciones.
Esto no es percepción, no, dice Mario Castro a NOTICIAS Voz e Imagen de Oaxaca, cuando en su caminata por la calle de Gurrión observa el incremento de puestos en los se expenden desde elotes hasta vestidos regionales estilizados.
“Eso es ahorita, por la noche aparecen más y esto se convierte en un mercado, en el que incluso se observan asaltos a transeúntes que nadie denuncia”, dice el entrevistado.
El Zócalo, el Parque del Amor, el Jardín Labastida, El Paseo Juárez el Llano, las calles de las Casas, Aldama, Miguel Cabrera, Mina, Flores Magón, Guerrero, Bustamante y muchas más, hoy son casi intransitables, tanto para el peatón, como para los conductores.
Banquetas y arroyos vehiculares están saturados de comerciantes liderados por personajes, que de todos es conocido, se han enriquecido a costa de la necesidad de otros.
Así lucen varias calles del primer cuadro de la ciudad. FOTO: Emilio Morales
Un mercadote
A pesar de los esfuerzos de algunas autoridades municipales, los acuerdos que algunos políticos adquieren con personajes como Israel Ramírez Bracamontes, Carmen Luján y los Sindicatos Libertad y CTM han convertido a la capital en un gran y desordenado mercado donde la ley del más fuerte prevalece.
“Es lamentable la situación que vivimos los oaxaqueños, no acusaría a un solo presidente municipal, señalaría cuando menos a los que han pasado en la última década, pero también a los gobernadores Cué y Murat, que han amparado a organizaciones que solo dañan a la comunidad”, expresó María Luisa Domínguez quien transita todos los días por el Parque del Amor.
Domínguez agregñó que en Oaxaca políticos y autoridades alientan el crecimiento del ambulantaje sin pensar en las consecuencias para la comunidad, ejemplo de ello es toda la gente que Hugo Jarquín se asentó a la mala en espacios públicos como el citado parque, donde la inseguridad está a flore de piel.
El ahorcamiento al comercio formal, la suciedad, desorden e inseguridad, son apenas parte de los problemas que genera el ambulantaje que ocupa cerca de 2 mil espacios en la capital, convertidos por presiones y concesiones en puestos fijos y semifijos que operan durante todo el día.
El costo por ello lo paga una ciudad que, a vista de propios y visitantes se está perdiendo entre lonas, estructuras metálicas y gente que acosa continuamente a quienes intentan disfrutar de las bellezas monumentales y parques públicos.
En el Palacio de Gobierno, con pretexto de la protesta, los espacios para venta son acaparados por diversas organizaciones. FOTO: Emilio Morales
