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Alegría y nerviosismo, el regreso a clases

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

La alarma es inflexible. Suena agitada anunciando que es hora de iniciar el día. Piensas en regalarte cinco minutos más, pero de inmediato la razón te exige apurarte para no caer en el tráfico que provoca el primer día de clases. 


Son las 06:00 horas. Afuera todo es oscuridad. La primera batalla es en la cocina, en la preparación del lunch, sandwich, agua, fruta, quizá un poco de gelatina, lo suficiente para apaciguar el hambre que despierta el juego del recreo.


Sentados al filo de la cama, con la adrenalina cargada tras un largo periodo vacacional, los niños se colocan el uniforme más rápido que de costumbre. Emoción y nerviosismo invade sus corazones, sobre todo el de quienes ingresan a un nuevo ciclo escolar.


Mezcla de emociones


Un pequeño de seis años toma su mochila, la echa al hombro, se sincera. Dice tener un poco de miedo porque ingresará a la primaria y no sabe si estará con sus viejos amigos. “Ya quería regresar a la escuela pero me da un poco de miedo entrar a la primaria”. Una mezcla de emociones se reflejan en su cara como en la de mamá y papá, quienes al reflexionar en este cambio recuerdan cómo hace apenas tres años se despidieron de él a la puerta del preescolar.


Camino a la escuela, el tráfico. Una larga final de vehículos llevando en el asiento trasero a niñas y niños uniformados, bien peinados y con cara de alegría. El regreso a clases acapara los noticieros en la radio y en los periódicos que anuncian el inicio del ciclo escolar 2019-2020.


En el acceso a las escuelas las madres se despiden con un enorme beso en la mejilla, algunas dibujan bendiciones en el rostro de sus hijos, otras más luchan contra el nudo en la garganta que se forma al ver aquellos pasitos brincoteando hacia el salón de clases.


“Es una emoción muy grande porque muchas veces, en el día a día no reparamos en observar cómo crecen y, es precisamente cuando pasan de grado escolar o a otro nivel, cuando nos detenemos y nos admiramos. ¡Cómo han crecido!”, explica Alma, quien llevó a su hijo Diego a su primer día de primaria.


Entre la diversión y las tareas


La campana suena. Gritos de emoción saturan el colegio. Los viejos amigos chocan las manos o se abrazan con emoción, esperando que este ciclo escolar les traiga diversión, más que tareas.


Como es costumbre, las notas del Himno Nacional resuenan. El canto afinado retumba con la energía del primer día de clases. Impecable, la escolta recorre la escuela. Cuál milicia el saludo a la Bandera se despliega solemne.


La directiva ofrece la bienvenida al alumnado deseandole el mejor de los ciclos lleno de alegría, de juegos, de aprendizaje y de conocimientos. “No tenemos duda que así sucederá”, afirma la maestra de ceremonia.


Concluido el acto cívico es momento de llenar los salones de risas, pues al menos el primer día de clases, no hay que preocuparse por tareas.


“Hoy fue una mañana llena de emoción y muy emotiva cuando mis niños regresaron a la escuela. A Violeta que le toca ser la hermana mayor y apoyar a su hermano que comienza una nueva etapa de su vida escolar. Me dijo antes de entrar a la escuela “estoy nervioso pero me voy a poner chingón”.


Mi otro hijo, el más pequeño se sintió triste ya que su hermano no va a estar para que lo cuide, aún así su actitud de entrar a la escuela es de satisfacción. Así comienzan un nuevo ciclo escolar de aprendizajes”, detalló Emanuel, padre de familia.

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