Se anunció el brote de coronavirus (COVID-19) a nivel mundial, lo cual trajo consigo consecuencias que paralizaron a distintos sectores de la sociedad. Tras eso, vinieron la cuarentena, el aislamiento, los cierres de negocios y la paralización de las actividades económicas.
La gente entró en pánico sin pensar que solo era el principio de una crisis que, parece, no dará tregua. En la capital oaxaqueña y la zona conurbada, sin embargo, hay un mal que aunque está arraigado en vida diaria desde hace mucho tiempo, con la emergencia sanitaria empieza a representar un peligro: la basura.
“No es tanto que nos vayamos a contagiar, sino que este, al menos creo yo, puede ser un detonante para una emergencia más grande o que cueste más trabajo combatir. La basura de toda la vida ha estado ahí, pero no hemos atendido el problema como de verdad tendría que ser”, dice Alfredo, vecino de la colonia Vicente Guerrero, en inmediaciones del basurero.
Y es que durante años, la generación de basura y su mal manejo por parte de la ciudadanía, se han conjuntado para que hoy la acumulación de desperdicios sea considerado un foco rojo o hasta agente de transmisión o contagio de COVID-19.
“Cuando ya voy de regreso para mi casa, tu casa, en las noches me toca ver que todo Símbolos Patrios está retacado de basura, de los dos lados, de ida y de venida; bolsas negras enormes, montañas de basura amontonadas y los perros ahí buscando algo que comer”, asegura.
Y es que durante recorridos nocturnos, se ha podido constatar que en la mencionada avenida, en el tramo comprendido entre Periférico y una gasolinera, la gente deja montones enormes de basura en los camellones principalmente, así como en las banquetas y en las esquinas de las calles que desembocan en la vía. La razón se desconoce.
También en el Centro
En donde también se ha podido ver este fenómeno, aunque con menor frecuencia, es en algunas calles del primer cuadro de la ciudad, donde principalmente son comerciantes quienes dejan su basura para que el camión recolector del ayuntamiento solo la recoja.
“De repente sí he visto que a eso de las 6 o 7 ya empiezan a aparecer los montones, porque a esa hora se quitan y pues dejan todo ahí para que ya nada más los del camión se la lleven. Sobre todo he visto eso cuando paso por la calle entre los dos mercados, ahí es donde más”, afirma don Pablo, que a diario camina por el centro haciendo su recorrido habitual.
Cabe señalar que incluso ya entrada la noche, en la calle de Aldama, entre 20 de Noviembre y Flores Magón, la circulación se cierra por momentos, debido a las maniobras de los trabajadores de limpia que laboran en esa zona.
Otra situación similar se da con los basureros instalados por el gobierno municipal, los cuales en ocasiones se saturan, sobre todo en el Andador Turístico, el zócalo y en algunas iglesias; y debido a esto, la gente comienza a dejar su basura afuera, en el piso, en lugar de mantenerla en su casa.
Afortunadamente, hasta ahora en ninguna parte del mundo se ha establecido algún contagio de COVID-19 por contacto con desperdicios, sin embargo esta es una oportunidad para hacer conciencia sobre el manejo de la basura.
"La basura de toda la vida ha estado ahí, pero no hemos atendido el problema como de verdad tendría que ser”.
Alfredo, vecino de la colonia Vicente Guerrero
