ZIMATLÁN DE ÁLVAREZ, Oaxaca.- La tradicional plaza de esta municipalidad de los Valles Centrales está llena de olores, colores y sabores. Hay de todo: frutas, verduras, legumbres, maíz, semillas, comida, pan, leche, carne, miel, copal, cal, tejate, flores, barbacoa, mezcal y un sinfín de cosas más. Nada escasea.
Así, Zimatlán hace honor a su nombre, que significa “tierra de raíces”, porque la mayoría de los productos expendidos se producen en estas tierras y en la de los pueblos aledaños.
Sigue vigente el trueque
En el día de plaza, como desde hace 200 años, según los viejos de este municipio, llegan hombres y mujeres, a vender, a comprar e incluso hasta intercambiar como en antaño, con el trueque.
“¿Qué le damos marchantita?”, “Blandas, clayudas, cocidas?, “A diez los limones”, “Veinte pesos de tomate”, “De a diez, de a diez”, se oye al caminar entre los pasillos.
Doña Inés López, una productora y comerciante de la plaza, afirmó que en Zimatlán y los pueblos colindantes no se sufre de hambre porque el campo es pródigo.
“¿Cuál desabasto? Aquí se vende de todo; hay de todo. No sufrimos de hambre”, señaló.
Siembran y venden
En su caso –apuntó–, “yo siembro y vendo rábano, lechuga, cilantro, perejil, epazote, guías, elotes. Lo que sembramos en las parcelas es lo que vendemos y consumimos”.
Y lo que falta, como a veces sucede con el maíz, lo llegan a vender de otras comunidades.
“El maíz criollo se da poco porque es de temporal y a veces llueve poco. Entonces, lo traen de los pueblitos cercanos; en los almacenes siempre ha habido maíz, el largo, el negrito. No ha faltado. Aunque la pesada (medida de cuatro kilos) ha subido de 28 a 30 pesos”, indicó.
Hay abasto de maíz
Otro campesino y comerciante, Enrique López Juárez refrenda lo dicho. “¿Cómo que nos estamos muriendo de hambre? Hay bastante que comer; hay elotes, aguacate, zanahorias, tomate, cebolla, chayote, ejotes, papa y tantas cosas más. Eso de que nos estamos muriendo de hambre en Oaxaca, no es cierto”, asentó.
Doña Areli Cruz Ojeda, propietaria de El Granero, una de las principales tiendas que expenden granos, también confirma que el maíz no ha escaseado.
“No hemos sufrido, gracias a Dios. Hay maíz ancho, que llega de Sinaloa; el largo, que lo traen de Puebla, y el criollo, que es de aquí de los Valles Centrales. El kilo cuesta entre 6.50 y ocho pesos; las tres variedades sirven para hacer tortillas. No hay desabasto, lo que si es que se incrementó el precio, quizá (las comercializadoras) aprovecharon la situación de los bloqueos para subir, pero no es exagerado”.
“No hay ningún desabasto; hay muchos productos que siembran los propios vendedores. Gracias a Dios han venido las lluvias y se espera una buena cosecha de maíz en esta temporada; los campesinos están contentos porque no solamente tendrá maíz sino también frijol, tomate, flor de calabaza y otras cosas más. Lo que no hay son los productos que se venden en las transnacionales, como el que tenemos acá, pero en cualquier tiendita se puede encontrar el azúcar, el arroz, la lenteja, al mismo precio o en menos”, expresó Fernando Zárate Cruz, coordinador de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento.
Zimatlán de Álvarez fue fundado por los años 1558 a 1560 por el ilustrísimo Señor Obispo Fray Bernardo Acuña de Alburquerque; a partir de esta fecha este pueblo creció rápidamente en importancia. Primero se llamó Tepetcimatlán que en español significa “Lugar en la raíz del Monte”, en zapoteco Guichihuio “Pueblo de guayabas” ó Guixihuio “Monte de guayaba”, predominando el nombre de Zimatlán que en español significa “Tierra de raíces”. La población está situada a 27 kilómetros al suroeste de la ciudad de Oaxaca.
