Rafael relata que lo que parecía como una pequeña caída ahora le ha cambiado la vida, pues pasó de tener una buena movilidad a caminar con la ayuda de muletas y también manejar su motocicleta.
Tras 15 años de ser mesero en restaurantes de la capital oaxaqueña y recorrer el país para trabajar en eventos como ferias internacionales, entre otras actividades, desde hace dos meses Rafael comenzó a laborar como repartidor de comida a domicilio para poder tener un ingreso para su familia y pagar las deudas generadas por su operación en la rodilla derecha.
Una caída fatal
El repartidor comparte que a principio del año tuvo una caída, pero no le tomó importancia debido a que no vio ninguna herida; no obstante, con el paso del tiempo le empezaron a crecer unas bolas en la pierna y le provocaba dolores.
Debido a la falta de un seguro de gastos médicos, Rafael acudió a doctores particulares pero no le dejaban claro qué era lo que le sucedía, además que aunque pensaron en operarlo, debido a la pandemia por la COVID-19, le advertían que era peligroso pues podría contagiarse.
Fue en junio cuando el dolor era insoportable, que sus hermanos le compraron un seguro de gastos médicos y así pudo llegar al hospital de Magdalena de las Salinas donde lo revisaron y le dijeron que tenía una infección y era probable que perdiera la pierna.
“Yo me puse a llorar y pensé en qué iba a hacer sin mi pierna, pero después de la operación vi que sí la tenía y ahora debo de echarle ganas para recuperar el cien por ciento de mi movilidad”, afirma.
Nadie le da empleo
Tras salir del hospital, Rafael tenía un sólo objetivo: conseguir trabajo para tener un ingreso, por lo que comenzó a buscar algunas opciones, a pesar de su amplio conocimiento en la cocina; no obstante, la pandemia acabó con varias fuentes y opciones de empleo.
“Además, como tengo mis muletas y estoy en recuperación era más difícil que me aceptaran en algún lugar”, agrega.
Comparte que aunque había intentado en varias ocasiones ingresar como repartidor en las aplicaciones de DiDi Food y Uber Eats, no había tenido éxito, pero un día conoció a un trabajador y éste lo invitó a trabajar en una tlayudería.
“Ellos me dieron la oportunidad y a veces me acompañaba mi hijo, pero la tlayudería aunque quisiera darnos trabajo a todos, no tenía muchas ventas por lo mismo de la pandemia, así que decidí volver a intentar en las aplicaciones y por fin me aceptaron”.
Fue así que comenzó a trabajar de repartidor y aunque lleva apenas dos meses, poco a poco ha ido adaptándose a manejar la motocicleta y cuidar que sus muletas no se caigan, pero admite que todos los días sigue aprendiendo de su nueva vida.
Los obstáculos no lo detienen
Rafael relata que en ocasiones llega a ganar hasta 400 pesos al día; no obstante, debe pagar la gasolina de su motocicleta y algunos gastos de comida, por lo que llega a su casa con un ingreso menor, además que cada mes debe viajar a la Ciudad de México para revisiones de su rodilla.
“Yo siempre he dicho que lo que quiero es trabajar y aunque gane poco, es trabajo honesto. No podía quedarme en mi casa lamentándome de estar lastimado o tener un vicio, debía salir adelante y eso estoy haciendo”, subraya.
Detalla que comienza a trabajar entre 10 y 12 del día y termina poco después de las 11 de la noche, pues en ocasiones debe cruzar la ciudad por los pedidos que realizan las personas a través de las plataformas.
“Me ha tocado llevar pedidos hasta Monte Albán, Xoxo o San Felipe del Agua, pero a las casas más alejadas que están sobre laderas y eso implica que tenga que irme por subidas muy empinadas o en terracería y ahí es donde tengo mucha dificultad”, destaca.
Rafael agrega que algunas personas se han acercado a él para ofrecerle algún apoyo o a felicitarlo por verlo trabajar a pesar de las muletas, por lo que se dijo agradecido, pero enfatizó que eso no lo parará de seguir laborando.
“Yo no puedo estar esperando que la gente me ayude, debo seguir trabajando y teniendo un ingreso, además de que debo recuperarme para que la herida cierre, comience las terapias de rehabilitación y vuelva a caminar porque me he dado cuenta lo importante que es cada parte de nuestro cuerpo”, enfatiza.
