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Afectados por la pandemia y retirados del zócalo, boleros de Oaxaca viven al límite

Foto(s): Cortesía
Alexei García

“Un zócalo sin boleros, no es zócalo”, expresó Gerardo Mendoza, aseador de calzado, así como otras personas entrevistadas en inmediaciones del Centro Histórico de la capital oaxaqueña.


De acuerdo con Joel, adulto oaxaqueño, los boleros se han convertido en un elemento más del centro “y no solamente aquí, también en los parques de la ciudad”, comentó.



Y va más allá en su idea: “son parte de un patrimonio cultural que existe en las calles del centro de Oaxaca”; idea en la que coincide con Fátima, adulta oaxaqueña, que asegura que son una muestra de trabajo honrado y sacrificado. 


Retirados del zócalo, sus ingresos se redujeron


"Pues ya estamos de regreso otra vez. Pues eso es lo que no nos dijeron, porque nos sacaron. No tenemos una respuesta y así nada más, de la noche a la mañana venimos a trabajar y ya no nos dieron chance de entrar, ingresar”, afirmó Gerardo Mendoza.


Mendoza lleva 16 años dedicándose a asear el calzado de quienes acuden a buscarlo, o lo eligen por casualidad. Desde el inicio de su actividad laboral (2005), hasta este año 2021, considera que la pandemia es la crisis más aguda que han pasado. 



"Pues yo pienso que el COVID fue un poquito más, porque sí nos sacaron casi como cuatro meses, por ahí. Esto del COVID sí nos dio en la torre porque cerraron todo, no había trabajo en ningún lado. Por eso digo que esto del COVID sí nos afectó un poquito más”, aseguró. 


Después de cuatro meses de inactividad, durante la primera ola de contagios de COVID-19 que vivía el estado y con la reducción en la cantidad de contagios y hospitalizaciones, regresaron a laborar; no obstante, hasta el momento no se han recuperado económicamente. 


"Pues la verdad nos está yendo más o menos; pues ahí la llevamos, no nos podemos quejar, pero sí estamos aguantando porque ahorita se supone que estamos en naranja y ya la gente ya no sale igual como antes”, dijo. 


"Luego, como las oficinas están cerradas, las escuelas están cerradas, bajó mucho el trabajo; ahora si que hacíamos 10 boleadas al día, ahorita hacemos ocho, seis, nueve, va variando pues, o sea que sí ha bajado; un 50 por ciento ha bajado casi por la pandemia”, aseguró. 


Aseguró que “afuera nos bajó bastante, la verdad, sí bajó bastantísimo, pero pues ni modos, tenemos que estar ahí un ratito aunque sea".


"Pues no hicimos nada, estuvimos esperando a que cayera el trabajo. Pues como no tenemos otro ingreso, otro trabajo, yo no tenía otro trabajo porque dejamos acá y nos vamos a otra chamba, pero no tenemos. Ahora sí que aguantamos, no nos quedó de otra”, aseveró sobre la decisión de las autoridades municipales de Oaxaca de Juárez. 


Más de 17 días pasaron los aseadores de calzado sin poder entrar al primer cuadro de la capital oaxaqueña. De acuerdo con don Gerardo Mendoza, sus ingresos se redujeron a tres o cuatro boleadas; los más afectados, reconoce, son su familia. 


El zócalo, su lugar de trabajo


"Tenemos que estar en nuestro lugar porque los clientes ya nos conocen acá. Venían los clientes: 'ah, no está, no vino'; y se iban; ya no nos buscaban”, afirmó mientras lustraba unas botas. 



“Tinta, crema y grasa” ofrece a su clientela por 25 pesos. "Los boleros es un grupo de personas que son, aparte de organizados, respetan mucho las normas de comercio y convivencia, porque no estropean espacios; donde los ubican, están trabajando”, afirmó Joel. 


Sobre el tema, expresa Fátima: “es un trabajo sufrido, mal pagado, pero honrado”. Además, indicó que el comportamiento de los aseadores de calzado es ejemplar, respetando el orden que existe y en el marco de sus posibilidades, se dedican a esta labor. 


Solo quieren trabajar


"Es que lo único que estamos pidiendo nosotros es que nos dejen trabajar, nada más, es lo único, nada más; no queremos otra cosa, que nos dejen trabajar en nuestro lugar, es todo", asegura Fátima.


 


16


años lleva de bolero Gerardo Mendoza 


17


días cumplen sin entrar al zócalo


25


pesos cuesta una boleada


10


boleadas, el máximo de trabajo


3


servicios de calzado, el mínimo 


4


meses estuvieron inactivos por primera ola de COVID


 


"Pues ya estamos de regreso otra vez. Pues eso es lo que no nos dijeron, porque nos sacaron. No tenemos una respuesta y así nada más, de la noche a la mañana, venimos a trabajar y ya no nos dieron chance de entrar, ingresar”.


Gerardo Mendoza, Aseador de calzado.



 


"Los boleros es un grupo de personas que, aparte de organizados, respetan mucho las normas de comercio y convivencia, porque no estropean espacios; donde los ubican, están trabajando”.


Joel, ciudadano oaxaqueño,


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