Habitantes del Tibet señalan que el Partido Socialista promueve un programa que busca inculcar la cultura china en esta zona a través de programas pensados para desalentar el uso de su idioma, sus costumbres y, sobre todo, su devoción por el Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet que vive en el exilio desde 1959 debido al avance chino en la región.
En tanto, en el patio del Templo Jokhang, uno de los sitios más sagrados del budismo tibetano, el monje principal, Lhakpa, dijo que el Dalai Lama no es su líder espiritual. Cuando se le preguntó quién era, respondió: “Xi Jinping”.
Un cartel en tibetano y chino colocado enla zona refiere:“La nueva ideología socialista de Xi Jinping con características chinas es la guía que siguen el partido y todas las nacionalidades para luchar por el gran rejuvenecimiento de China”..
El Partido Socialista promueve un programa que busca inculcar la cultura china en el Tíbet a través de programas pensados para desalentar el uso de su idioma, sus costumbres y, sobre todo, su devoción por el Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet que vive en el exilio desde 1959.
A su vez, tibetanos en el exilio dicen que fueron una región en la práctica independiente por siglos y acusan a China de tratar de eliminar la cultura budista y el lenguaje tibetano, al tiempo que explota sus recursos naturales y alienta a que chinos de otras regiones del país se radiquen en el Tíbet. Beijing, por su parte, sostiene que el Tíbet es desde hace tiempo parte de China y que los comunistas liberaron a cientos de miles de sirvientes analfabetos cuando derrocaron la teocracia gobernante en 1951.
En tanto, las medidas de seguridad fueron reforzadas desde las manifestaciones antigubernamentales del 2008 y se redoblaron los esfuerzos por promover el desarrollo económico y eliminar el budismo. En la ciudad modelo de Baji, al este de la capital Lhasa, residentes que lucían atuendos tradicionales dijeron a periodistas extranjeros que los programas contra la pobreza habían cambiado sus vidas.
Asimismo, el gobierno dice que invirtió miles de millones de dólares en carreteras, aeropuertos, ferrocarriles, escuelas y hospitales, y que el desarrollo duplicó la expectativa de vida, trajo electricidad, empleos y oportunidades a una región que estaba muy retrasada, a decir de ellos .
“Se ha erradicado la pobreza extrema en el Tíbet”, dice un informe del gobierno del 2019. “La gente lleva una vida mejor y está contenta. Hay una nueva forma de socialismo en el Tíbet”.
El impacto de estas campañas sobre la cultura tradicional ha sido enorme. Igual que los cristianos y los musulmanes, los budistas son presionados a “sinicizar” su religión bajo un programa lanzado por el gobierno de Xi, el líder chino más autoritario desde la época de Mao Zedong. Si bien la represión no ha sido tan intensa como en la vecina Xinjiang, donde ha habido detenciones masivas de musulmanes túrquicos, los habitantes del Tíbet son presionados para que se vigilen entre ellos y cualquier violación de las normas chinas puede generar largas condenas a prisión, según organizaciones de derechos humanos.
“El budismo tibetano debe adaptarse a la sociedad socialista y desarrollarse en un contexto chino”, dijo el año pasado el presidente chino.
Cabe mencionar que China critica duramente al Dalai Lama, que escapó del Tíbet durante un fallido alzamiento contra el gobierno chino en 1959 y en los últimos años renunció a su papel político como jefe de un gobierno tibetano en el exilio. El PC prohibió todas las imágenes del Dalai Lama en 1996, no se lo puede nombrar en libros y transmisiones radiales y televisivas, e instaló militantes en la mayor parte de los pueblos, monasterios y conventos, entre otros.

