Con la mitad de potencial acuícola y pesquero, Chiapas multiplica por mucho la producción acuícola en Oaxaca, donde los productores tardarían más de 18 años en igualar las 30 mil toneladas de tilapia que en el vecino estado se produce en un mes.
De manera conjunta 150 municipios producen mil 600 toneladas de tilapia al año, que junto con otros productos del mar alcanzan una producción de 20 mil toneladas, dos de las terceras partes que al mes genera Chiapas tan sólo de tilapia.
Ese es el ejemplo básico que utiliza el Presidente de la Unión de Productores y Organizaciones de la Industria pesquera del Estado de Oaxaca A. C., Anselmo López Villalobos, para mostrar cómo una de las actividades más importantes en Oaxaca se ha empequeñecido.
De más a menos
Si la pesca y actividades acuícolas atraviesan la peor crisis en Oaxaca, López Villalobos asegura que es por la falta de una política pública que fomente al sector, la desaparición de una estructura gubernamental que lo atienda y un presupuesto oficial que aproveche y estimule el potencial con que cuenta la entidad.
Chiapas cuenta con la mitad de los 596.7 kilómetros de litorales costeros con que cuenta Oaxaca, pero esa no ha sido una limitante para contar con su Secretaría de Pesca a nivel estatal y ofrecer estímulos al sector, incluyendo subsidios en temporada de veda.
La Subsecretaría de Pesca que en Oaxaca existía antes del 2010, en el sexenio pasado mutó a una Dirección de Pesca que perdió sus oficinas en las regiones y se centralizó en una oficina en la ciudad, “donde no hay litorales”.
Tampoco hay claridad de los recursos estatales que se destinan al sector, muchas veces para complementar el recurso que envía la federación, pero que muchas veces termina regresándose como los 40 millones en 2016.
“No sabemos si se aterrizaron, no ha quedado claro dónde se distribuyeron, pero son insuficientes. El Congreso del Estado en el Ejercicio 2017 acordó destinar el mismo recurso que en el 2016 y por tanto no hubo nada, seguimos quejándonos de un abandono institucional”, denuncia.
Si quienes se dedican a la pesca ribereña o en alta mar “sobreviven” es “con nuestros propios recursos, hacemos lo posible por mantener la fuente de empleo, aunque en muchos de los casos no sea rentable”.
