La desesperación y el cansancio que provocan las demoras oficiales es tal que en planteles dañados por los sismos de septiembre de 2017 se hicieron las reparaciones menores con aportaciones de padres y madres de familia.
“Yo desconozco qué tantos recursos se enviaron para bachilleratos o para el mío, pero aquí no se ha ejercido nada”, expresó tajante el director del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (Cbtis) 123 que se localiza en Santa Lucía del Camino, Javier Luis Morales.
Los cerca de 250 mil 0 300 mil pesos que costó reparar muros divisorios, grietas y sustitución de aplanados en un edificio con ocho aulas fueron aportados por tutores,
“Nos cansamos de esperar, entendemos que hay otros planteles más dañados en el Istmo en donde si se demolieron aulas, pero ya no podemos seguir esperando”, expresó.
De los dos edificios que en el Cbtis 123 reportaron daños, uno ya fue reparado y el otro, en donde se dañaron los tensores antisísmicos que se colocaron en el temblor de septiembre de 1985, más de 300 alumnos fueron reubicados en la biblioteca y otros espacios.
“No tenemos los planos para saber los datos técnicos. Hemos mandamos oficios a nuestra Dirección general (de Educación Media Superior, Tecnológica, Industrial y de Servicios),a IOCIFED (Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa), pero no hay nada”, reprochó.
Ante la falta de respuesta, hace un mes se acordó pagar a una empresa que realice un estudio que permita definir el costo de la rehabilitación de ese edificio dañado.
“A mano alzada va a salir en 800 mil pesos o un millón de pesos, pero estamos en espera que nos den bien el dato”, para volver a gestionar la autorización y los recursos que ya anticipa representará otra larga espera.
