Este 2024 se cumplen 14 años del fallecimiento de una de las plumas más prolíficas del país: Carlos Monsiváis. Es por eso que vale la pena hacer un repaso de su trayectoria en la crónica, el periodismo y las letras mexicanas.
Monsiváis nació en 1938 y partió de este mundo el 19 de junio de 2010 a la edad de 72 años. Se destacó como cronista y ensayista, crítico, investigador, analítico y coleccionista.
Era un amante de los gatos con quienes compartía su casa, además de ser un cinéfilo empedernido, melómano y enamorado de la Ciudad de México.
Títulos de Carlos Monsiváis
Entre sus títulos se pueden mencionar: Días de guardar (1970), Amor perdido (1977), Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza (1987), Sin límite de tiempo con límite de espacio: arte, ciudad, gente, colección de Carlos Monsiváis (1993), Diez segundos del cine nacional (1995), Del rancho al Internet (1999) y Apocalipstick (2009), entre otros.
Además, la biblioteca personal del cronista mexicano cuenta con más de 27 mil libros y documentos hemerográficos, los que se encuentran resguardados en el edificio histórico de La Ciudadela, en la capital del país.
Su faceta como coleccionista
Durante más de tres décadas reunió una infinidad de objetos de la cultura popular: fotografías, libros, juguetes tradicionales mexicanos y una gran diversidad de piezas que hoy se exhiben en el Museo del Estanquillo, además de discos de vinil, películas e historietas.
Amigos de Monsi
Durante una entrevista que ofreció Elena Poniatowska sobre Monsiváis, señaló:
“Si alguien entronizó la cultura popular en México y la hizo parte de la llamada ‘gran cultura’, fue Carlos Monsiváis. Es una aportación extraordinaria”.
La también periodista recordó que conoció a Monsi, como le decían de cariño sus más allegados en 1954 o 1955: “Recuerdo que José Emilio Pacheco y él siempre estaban juntos. Los veía por el rumbo de los periódicos, por la avenida Juárez. Monsiváis tenía el cabello negro, más o menos chino, sonreía y tenía unos enormes anteojos de intelectual. Nos empezamos a hacer amigos los tres y finalmente acabamos trabajando mucho juntos en el suplemento de México en la Cultura”.
Un todo terreno
A través de la palabra, Carlos Monsiváis hizo crítica abordando con ironía temas de todo tipo, desde los movimientos políticos y sociales, hasta el cine, los espectáculos, el fútbol e incluso grandes personajes históricos. Dominó todos los géneros periodísticos y literarios: nota informativa, artículo de opinión, entrevista, reportaje de gran alcance, ensayo, crítica y, en especial, la crónica.
El poeta, narrador y ensayista Adolfo Castañón destacó el sentido profundamente ético de Monsiváis. “Ese aspecto lo hace, a mi parecer, una de las figuras emblemáticas de la cultura mexicana del siglo XX, de principios del XXI, porque Monsiváis trató de ser capaz de decir o expresar ‘nada mexicano me es ajeno’.
Indica: “Lo que quiero decir es que Monsiváis era capaz de hablar igual con las personas más adineradas del país, empresarios, figuras del cine y al mismo tiempo que con las personas marginadas”.
Sin embargo, fue a través de la crónica que Monsiváis entabló una relación muy especial con un tema en específico: la Ciudad de México, de la que recogió sus múltiples voces con severidad, pero también con ironía y humor.
Reconocimientos
Recibió el Premio Nacional de Periodismo, en crónica (1977), el Premio Jorge Cuesta 1986, el Premio Manuel Buendía 1988, el Premio Mazatlán de Literatura 1988, el Premio Xavier Villaurrutia 1995; la Medalla Gabriela Mistral 2001 otorgada por el Gobierno de Chile; la Medalla al Mérito 2003 que le dio la Universidad Veracruzana, y el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005, en la rama de Literatura, así como la Medalla Bellas Artes que le entregó el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en 2008.
Monsiváis, el actor
El cronista también se dio el gusto de actuar en algunas películas memorables como: Los Caifanes (1967), y En este pueblo no hay ladrones (1965).
El escritor, periodista veracruzano y autor de El clóset de cristal (2016), Braulio Peralta, asegura que “la diversidad en Monsiváis era inusitada. Su compromiso con las causas sociales y la diversidad de género en todo su espectro se ve plasmado a través de sus libros. Nos mostró ‘los muchos México’, el sinnúmero de rostros que lo conforman. Las clases sociales, los de arriba, los de abajo y los de en medio, y él como núcleo nos mostró estos aspectos”.
Tuvo trato con artistas tan renombrados como el pintor oaxaqueño Francisco Toledo y con autores de la talla de Octavio Paz, con el cual no siempre coincidió intelectualmente, pero de quien gozaba de su respeto.
Monsiváis abarcaba mucho más de lo que la mirada común podría distinguir en su trayecto diario y podía detenerse a analizar los objetos y situaciones aparentemente banales mostrando la agudeza de quien se reconocía capitalino y que amaba la vida y a su ciudad casi tanto como a sus gatos.
