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Agustín de Iturbide ¿héroe o villano? Más investigaciones lo aclaran

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Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

Un 20 de julio de 1822 coronaron a Agustín de Iturbide emperador de México bajo el título de Agustín I. A partir de entonces surgió la idea de que este personaje, quien culminó la independencia mexicana, había traicionado la causa. Pero qué ocurrió realmente y qué lo llevó a tomar esta decisión.

Para comprender esto es necesario entender las condiciones del país en ese tiempo y el contexto histórico.

En entrevista para BBC Mundo el investigador Pedro Fernández, autor del libro "Iturbide, el otro padre de la patria", explica que este hombre no fue necesariamente un villano y argumenta varias razones.

Coincidía con ideas de independencia

El escritor afirma que al revisar los documentos de Iturbide y analizar sus acciones y su ideología, es evidente que éste estaba de acuerdo con que la entonces colonia se independizara de España al advertir las condiciones en que la población era sometida. Sin embargo, no coincidía con las formas en que el movimiento de Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón estaban llevando a cabo la guerra contra la población criolla de la Nueva España, a la cual masacraron en varias ocasiones.    

La familia de Iturbide era una de las más acaudaladas de Morelia, en ese tiempo llamada Valladolid, a la vez que era parte de la nobleza en la Nueva España. Sin embargo, dejó los negocios familiares para unirse al Ejército Realista.

Según Pedro Fernández, Agustín de Iturbide en un principio combatió a los insurgentes y, debido a sus sangrientas batallas y arrojo lo llamaban El Dragón de Hierro. Sin embargo, a la muerte de Hidalgo y de Morelos, decidió unir fuerzas con Vicente Guerrero, el único líder insurgente sobreviviente. 

Fue así que en 1821 consumó la Independencia de México, cosa que se olvida con frecuencia dándole todo el crédito a Hidalgo, quien fue fusilado en 1811, diez años antes de este hecho.

Es cuando junto a Guerrero conforman el Ejército Trigarante que ingresa a la ciudad de México y se firma el acta de independencia. No obstante, Pedro Fernández piensa que el caudillo tomó conciencia de lo que sucedía, ya que el país se encontraba en bancarrota tras diez años de guerras. Además, los criollos y peninsulares de la Nueva España esperaban que España recuperara su colonia, lo que les devolvería sus privilegios. Así que para evitar esto y movido por la presión de su entorno, Iturbide se decidió por establecer un imperio.

Transición a un imperio

Fernández refiere en su libro: “Estaba claro que una transición mucho más suave de un gobierno a otro era el imperio, al final veníamos de ser un virreinato y era lo que el pueblo conocía”.

A su vez, el mejor candidato para encabezar el imperio era Iturbide, un hombre “inmensamente popular, de alguna u otra forma hubiera terminado siendo emperador”.

Problemas para coronarse emperador

El investigador refiere que debido a la crisis económica, para la investidura del emperador las joyas de la coronación fueron “prestadas, las regresaron al día siguiente (de la ceremonia)".

No obstante, el emperador “no era político, no había sido educado para gobernar ni tenía experiencia. No supo cómo gobernar la situación. El imperio fue muy malo”.

Es por ello que para marzo de 1823, menos de dos años después, Agustín de Iturbide renunció al imperio y huyó a Europa. Volvería un año después, pero lo capturaron y fusilaron.

Pedro Fernández señala que desde entonces se atacó a la imagen de Iturbide y que por ejemplo, en 1921, se retiró el nombre del emperador en el muro de la Cámara de Diputados donde se recordaba a los héroes nacionales.

Iturbide, en el olvido

Posteriormente, con los gobiernos posteriores se olvidó el papel fundamental de Iturbide para consolidar la independencia.

El autor reflexiona: “Es un país que no cuestiona su historia, consume tal cual lo que se le dice en la escuela”.

Abunda: “Hay una tendencia de los mexicanos a seguir viendo todo en blanco y negro: Los héroes tienen que ser pulcros y sin mancha, y los villanos muy malos sin posibilidad de redención”.

Es importante recordar que tanto la versión oficial como la que reconstruye Pedro Fernández están compuestas por fragmentos del pasado y que cada quien plantea una visión producto de la propia interpretación de estos, por lo que no hay verdad absoluta. Lo interesante es conocer la historia, investigarla y antes que condenar o elogiar a sus protagonistas, será mejor entender que se trató de personas y no necesariamente de héroes perfectos o villanos absolutos. ¿Qué opinas?  

 

 

 

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