Quienes han tenido deudas en alguna época de su vida saben del estrés que se puede generar y la incertidumbre que esto ocasiona al recibir constantemente llamadas, mensajes, acoso y hasta amenazas. Sin embargo, hay maneras de resolver estos problemas sin perder la calma y en los mejores términos. A continuación te damos algunos consejos.
¿Qué son las deudas?
Son compromisos financieros contraídos al buscar recursos externos para satisfacer necesidades inmediatas o metas a largo plazo.
Expertos en finanzas refieren que estos compromisos se traducen en préstamos, tarjetas de crédito o financiamientos que crean una relación entre prestamistas y prestatarios.
Los especialistas señalan que contraer deudas no es una acción negativa cuando se trata de adquirir una vivienda, financiar estudios o un emprendimiento. La palabra clave es la inversión que, a la postre, traerá un beneficio.
El problema es realizar una gestión descuidada que puede llevar a retrasarse en los pagos y el aumento de intereses que podrían hacer impagable un crédito.
Lo primero que debes saber es que tener deudas es una situación muy común y que el atrasarse en la responsabilidad de cubrir estas mensualidades no es el fin del mundo. Así que no entres en pánico. Es por ello que los expertos recomiendan negociar las deudas para aliviar la carga financiera y buscar una solución al problema.
Recomendaciones para negociar
1.- Conoce tu deuda. Antes de negociar revisa los saldos pendientes, tasas de interés, plazos de pago y cualquier cargo adicional asociado para saber la situación real.
2.- Analiza tu capacidad de pago. Calcula tus ingresos y gastos para determinar cuánto puedes destinar al pago de deuda sin descuidar tus necesidades básicas de alimentación, pago de rentas, transporte, colegiaturas, servicio de electricidad e internet, entre otros gastos. Es importante hacer sacrificios y ajustar tus gastos evitando caer en la adquisición de artículos onerosos o innecesarios.
3.- Jerarquiza tus deudas. Si tienes más de un crédito pendiente prioriza las deudas más urgentes o aquellas con tasas de interés más altas para evitar que crezcan.
4.- Habla con los acreedores. Agenda una entrevista y explica a tus acreedores tu situación financiera, especialmente si estás enfrentando dificultades temporales. Es posible que algunos acreedores ofrezcan opciones de pago flexibles, reestructuración de deuda y pagos e incluso condonación (descuento) de intereses.
5.- Busca tasas de interés más bajas. Es posible negociar tasas de interés más bajas. Algunos acreedores pueden estar dispuestos a reducir temporalmente las tasas de interés para que cubras tus mensualidades.
6.- Acuerdos de pago parcial. Plantea la posibilidad de acuerdos de pago parcial. Algunos acreedores pueden aceptar un pago menor como liquidación completa de la deuda. Recuerda tratar todo esto por escrito para evitar malos entendidos.
7.- Planes de pago. Puedes ofrecer cubrir planes de pago estructurados. Establece cuotas mensuales realistas y asegúrate de cumplir con los términos establecidos.
8.- Consolidación de deudas. Esta opción implica reunir múltiples deudas en un solo préstamo con condiciones más favorables, simplificando así los pagos, esto para el caso de dos o más créditos con un mismo acreedor.
9.- No caigas en nuevos créditos. Se recomienda terminar de cubrir un adeudo para poder contraer otro. De otro modo te ahogarán estos compromisos.
10.- Se recomienda buscar asesoría profesional. Si se trata de una deuda grande es mejor buscar asesoramiento financiero o legal. Un abogado podría ayudarte a entender mejor tus derechos y obligaciones y no permitirá que te presionen o intimiden.
11.- Persistencia y respeto para negociar. Insiste en negociar, pero mantén un tono respetuoso. La empatía puede generar una respuesta más positiva por parte de los acreedores.
Lo mejor es tener conciencia de tu situación económica para no contraer deudas que te harán la vida pesada en el futuro. Es mejor no caer en tentaciones como los llamados tarjetazos en los que la publicidad hace que utilices tarjetas de crédito para realizar viajes, adquirir vehículos o artículos innecesarios. Recuerda que unas horas de placer pueden traerte años de estrés y endeudamiento. ¿Qué opinas?
