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Modernidad atropella derecho indígena

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

La adjudicación de sus tierras para el desarrollo de proyectos eólicos, mineros e hidrológicos, fundamentalmente a compañías extranjeras, sin que se cumplan las disposiciones constitucionales y tratados internacionales, así como el cambio climático, la migración y la pérdida de su lengua y cultura, son los desafíos enfrentados ahora por los pueblos y comunidades indígenas de Oaxaca.


Sin una consulta previa, libre e informada con los dueños de las tierras, como dispone la Constitución federal y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el gobierno federal otorgó concesiones a empresas españolas principalmente, para la instalación de una veintena de parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec en alrededor de 12 mil hectáreas de comunidades indígenas zapotecas, donde se han generado graves conflictos intercomunitarios, así como la pérdida de una gran superficie destinada al cultivo del maíz y daños al medio ambiente.


Aparte de esto, la mayoría de los contratos firmados por las empresas con supuestos pequeños propietarios carecen de legalidad porque las tierras pertenecen a la comunidad agraria de Juchitán de Zaragoza y sus anexos.



 


Mineras, amenaza


Además, la administración federal ha entregado 972 títulos de concesión minera a empresas principalmente canadienses y estadunidenses, entre enero de 2002 y abril pasado, sobre una superficie de 462 mil 974 hectáreas, que representan el cinco por ciento del territorio estatal, para la explotación de oro, plata, plomo, zinc y cobre, hierro, entre otros metales, a pesar de estar dentro de bosques de pino y mesófilo de la Sierra Juárez o en la selva alta de los Chimalapas.


Por si fuera poco, a partir de la nueva matriz energética, el gobierno federal pretende desarrollar 67 proyectos hidroeléctricos en los ríos, manantiales y otras fuentes de agua en territorios indígenas zapotecos, chatinos, mixes, chinantecos y mixtecos.


Dentro de esto, planea construir 66 pequeñas y una gran hidroeléctricas. En algunos casos, como en la cuenca de Choapan, región Zona Norte, se proyectan nueve presas en el mismo río o 14 en la cuenca del Río Verde, región Costa, aunque se contraponen a todos los avances en materia de derechos de los pueblos indígenas y derechos humanos alcanzados de manera progresiva.



 


Pierden lenguas, recursos, cultura


Efectivamente, se ciernen graves amenazas sobre los pueblos indígenas ante la pretensión foránea de una expropiación indebida y explotación irracional de sus territorios y recursos naturales, más cuando el 95 por ciento de las tierras en Oaxaca pertenece a las diferentes comunidades.


Desafortunadamente, el gobierno federal ha entregado concesiones para proyectos eólicos y mineros, sobre todo, a empresas extranjeras, sin el consentimiento de los dueños y sin mediar una consulta libre, previa e informada.


Ante esto, es necesario que los pueblos se organicen y den una respuesta para detener este tipo de pretensiones colonizantes.


La migración hacia las grandes ciudades de México y de los Estados Unidos también afecta a los pueblos indígenas, aunque es una cuestión de sobrevivencia, porque no hay empleo, proyectos de desarrollo y condiciones laborales en los pueblos indígenas, a pesar de que paradójicamente cuentan con una gran riqueza natural y biodiversidad.


Esta situación, se acentúa con los bajos precios del café y a la roya causada por el cambio climático, que ha devastado la economía de los pueblos indígenas. Ahora, la pérdida acelerada de las lenguas y expresiones culturales también ponen en riesgo a los pueblos indígenas”, dice Adelfo Regino Montes, ex secretario de Asuntos Indígenas y ex asesor del EZLN.



 


Ignorados y despojados


La mayoría de las concesiones otorgadas por el gobierno federal no han sido consultadas con los pueblos indígenas; cuando se dan cuenta es porque ya se está estableciendo en su territorio para realizar el proyecto.


Si bien México ratificó el Convenio 169 de la OIT en 1989 con un carácter vinculatorio y obligatorio, fue hasta en la reforma del artículo primero de la Constitución federal sobre derechos humanos, cuando se dispone que se deben respetar los tratados internacionales de este tipo.


El Poder Judicial Federal ha emitido sentencias para que se realicen consultas previas, libres e informadas en favor de pueblos indígenas, como sucedió en Oaxaca, con comunidades de Ocotlán y Zimatlán quienes demandan su derecho al agua, pero todavía no existe una ley para la aplicación de la consulta sino solamente disposiciones de una consulta pública.


Las pocas consultas que han habido no han cumplido con estos requisitos y así, los pueblos indígenas que las han demandado están desilusionados con los resultados porque los procedimientos no son claros porque son como los quieren las instituciones o en su caso, las compañías, en este caso, extranjeras



Aldo González Rojas, fundador de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez (Unosjo) y ex presidente municipal de Guelatao.



 


Migración, caer en desgracia


El fenómeno de la migración ha resultado una desgracia para los pueblos y comunidades indígenas porque la necesidad económica de subsistir, obliga a sus habitantes ir al norte del país o a los los Estados Unidos. Por eso, vemos comunidades vacías, solamente con ancianas o ancianos.


Desafortunadamente, cuando regresan los paisanos ya no quieren hablar la lengua ni quieren usar la ropa tradicional. tampoco quieren tomar agua en jícara sino en botella, no quieren comer tortillas, totopos o tostadas sino comida chatarra.


La migración, también ha influido en la música; ya no quieren escuchar ni bailar sones y jarabes sino solamente música de banda sinaloense, norteña, pasito duranguense o hasta narcocorridos, vestidos con pantalones de mezclilla, camisas vaqueras, botas y cinturón piteado.


Hasta las bandas de música de la parte baja de la zona mixe y zapoteca de la Sierra ya tocan como si fueran bandas de por allá. Yo creo, que este fenómeno, se puede evitar si volteamos los ojos hacia la tierra para conservar nuestra cultura y nuestra vida, pero haciendo un aprovechamiento racional de los bosques, del agua y de las tierras, sin hacer uso de los agroquímicos”:


Marcelino Nicolás Chávez, coordinador general de Servicios del Pueblos Mixe (SER-Mixe).


 


Los pueblos indígenas de Oaxaca


Amuzgos, Cuicatecos, Chatinos, Chinantecos, Chocholtecos, Chontales, Huaves, Ixcatecos, Mazatecos, Mixes, Mixtecos, Nahuatls, Triquis, Zapotecos y Zoques, así como a las comunidades indígenas conformados por sus reagrupamientos lingüísticos y culturales, como los Tacuates.


494 municipios donde más del 40% de sus habitantes son hablantes de lengua indígena


245 municipios en Oaxaca más de 40% habla una lengua madre


45% de la población indígena tiene menos de 30 años


7% de hablantes indígenas se comunica en mixteco


6 lugar, el zapoteco por cifra de hablantes de lengua indígena


Fuente: Inegi

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