La Compañía Minera Natividad y Anexas se convirtió en la excusa perfecta para dirimir el conflicto agrario entre los municipos de La Natividad y Calpulálpam de Méndez. Este último ha reclamado la clausura definitiva de la factoría con el argumento de que contamina los recursos naturales, pero la disputa se ha reavivado tras la suspensión a la presa de la minera dictaminada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Es difícil imaginar la bonanza económica que refieren los pobladores de Natividad al visitar esta población; la impresión que da es de ser un pueblo fantasma. Al entrar al poblado no se observan personas, salvo una mujer sentada sobre las gradas de la cancha de basquetbol frente a las oficinas municipales. El edificio municipal está cerrado porque las autoridades se trasladaron a la ciudad de Oaxaca. En la escuela primaria no hubo clases porque los maestros acudieron a una reunión sindical.
El pasado domingo 20 de noviembre la Profepa clausuró de manera “total temporal” las actividades de construcción de una presa de jales de la Compañía Minera Natividad y Anexas, Según comunicado de la dependencia federal, porque dichas obras no cuentan con la autorización para cambio de uso de suelo de áreas forestales en materia de impacto ambiental que expide la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Los trabajos de explotación de la mina aún no inician. En su mejor época fue una de las empresas más importantes del estado.
La clausura
“En visita de inspección, personal de la delegación de la Profepa en la entidad observó una superficie forestal afectada de 793 metros cuadrados, debido al cambio de uso de suelo en dicha área por la construcción de la presa de jales”.
La Profepa clausuró dos socavones, dos tolvas, una plancha de concreto, un punto de salida del material de tolvas de recepción, un punto de salida de la tolva de finos, un patio de concentrado (obra de apoyo para beneficio de minerales), dos galeras, un muro perimetral, celdas de flotación, construcción e instalación de una rampa inclinada para un carro transportador de material mineral, un túnel y una presa de jales, así como de un pozo.
“Lo anterior, ante el riesgo inminente de desequilibrio ecológico o de daño o deterioro grave de los recursos naturales”, y condicionó el levantamiento de la clausura hasta que la empresa presente ante la Profepa la correspondiente autorización de impacto ambiental emitida por la Semarnat.
Horacio Santiago Sánchez, quien fuera regidor de obras en el año 2011 en el ayuntamiento de Natividad, desmiente las declaraciones de la dependencia federal: nunca hubo una inspección, tampoco un requerimiento y menos alguna notificación previa.
Además afirma que no hay contaminación: “Si hay vegetación, no como dicen ellos. Hay peces, hay vida. Han dicho que la mina contamina, que mata a los peces y no es cierto”; señala el agua cristalina que corre por el río, afluente que marca el límite territorial con la población de Xiacui.
“La empresa minera surge en 1775, llega a ser una de las empresas más fuerte en el estado, en los años años sesentas y setentas del siglo 19. Entonces la empresa desechaba los desperdicios directamente al río. En ese caso, tal vez había razón, porque había una contaminación; pero hoy no existe”, sostiene el presidente municipal de Natividad, Ermenaldo Flores Domínguez, para explicar que la clausura de la Profepa tiene un trasfondo político, económico y agrario.
“Pero por qué en su momento no actuaron contra la empresa, por la sencilla razón de que daba empleo a toda la región. Era el centro económico de la zona”, agrega.
La Compañía Minera Natividad y Anexas, y el río que a su vez es la línea que divide a Natividad y Xiacui.
El conflicto con Calpulálpam
El conflicto agrario surge en 1995, cuando la comunidad de Calpulálpam de Méndez obtiene un reconocimiento y titulación de los bienes comunales por parte del Tribunal Unitario Agrario (TUA) de la ciudad de Oaxaca.
Antonio Belmonte Contreras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha dado a la tarea de conocer la historia de Natividad y de la Compañía Minera, afirma que la resolución de la comunidad de Calpulálpam se hizo con trampa, con documentos falsos y coludidos con las autoridades agrarias.
Con la resolución del TUA se desapareció como cuerpo agrario a la Natividad y sus terrenos se los otorgaron a Calpulálpam, cuando desde su origen la propiedad de la tierra en Natividad fue privada, según documentos oficiales que muestran pobladores y autoridades municipales.
“Los de Calpulálpam son mentirosos, porque sus papeles no son formales, son todo chuecos, su carpeta básica es chueca, no son legales”, asegura Horacio Santiago.
Las autoridades municipales señalan que hay intereses políticos y económicos tras la clausura de la Profepa.
Antídoto a la migración
Flores Domínguez aclara que no se trata de defender a la empresa y que tampoco estén interesados en el cuidado del medio ambiente. La intención de las autoridades municipales y de los pobladores es que la mina se reactive para volver a generar empleos, generar bienestar económico y evitar la migración de la gente de Natividad hacia otras entidades del país o a los Estados Unidos en la búsqueda de su sustento.
En 2005 la empresa empezó a reactivarse; pero apenas hace dos años iniciaron con los trabajos de mantenimiento. Es decir, aún no reinicia la explotación. El presidente municipal sostiene que la empresa ha cumplido con todos los requerimientos de la Profepa y de la Semarnat.
“Ahorita fue (la clausura) por alguna cuestión política, le buscan detalles”, afirma. Sostiene que la Profepa incurrió en abuso de autoridad porque clausuró sin realizar inspección alguna o alguna notificación previa.
“Somos los más interesados dado que vivimos en torno de la empresa minera, somos los más interesados que no haya contaminación. Pero también vemos dónde se tiene la razón y dónde no. Afortunadamente hay dependencias que norman a todas las empresas”.
Consideró que en Profepa hay intereses políticos, económicos y agrarios. Principalmente porque la empresa minera también está inmersa dentro del reconocimiento de titulación de Calpulálpam, cuando es una empresa privada.
Tanto la empresa minera como la comunidad de Natividad interpusieron juicios de inconformidad ante las acciones del Tribunal Unitario Agrario por el hecho de inmiscuirlas dentro del reconocimiento de titulación de Calpulálpam.
“Natividad también va contra los actos del Tribunal Unitario toda vez que no dejó libres sus derechos como municipio libre e independiente”.
Raúl Velasco trabajó durante 30 años en la mina; pese al trabajo pesado que representaba, añora los tiempos de bonanza económica.
Polo productivo
La Compañía Minera Natividad y Anexas S.A. de C.V. genera 60 empleos directos y 600 empleos indirectos.
En su época de bonanza generó hasta 1 mil 500 empleos directos.
Fue el centro económico de la región y atrajo trabajadores de otros estados del país. Llegó a contar con un hospital propio.
Añoranza de tiempos idos
Raúl Velasco Gabriel trabajó por 30 años en la compañía minera. Nació en 1944 y empezó a trabajar en la mina cuando tenía 17 años; pese al trabajo pesado que realizaba y las pocas condiciones de seguridad que en su momento existían en la mina, está entero. Él lo atribuye al deporte.
“Antes había deporte, había mucha actividad”, dice mientras recuerda que jugó béisbol y fútbol y cuando le tocó trabajar en El Infierno, como se conoce al último nivel de la mina de oro y plata de Natividad, “por el calor de ahí abajo”.
Ahora tiene una tienda; pero al llegar, la encontramos cerrada. Raúl Velasco cuenta que la mitad de la población está en Estados Unidos, en Los Ángeles. Su deseo es que la mina se reactive, habría otra vez empleo y tal vez en su pequeña miscélanea habría más ventas y no tendría que tenerla cerrada.
“Calpulálpam es un pueblo muy egoísta, muy conflictivo”, dice con cierta resignación y añoranza de un tiempo pasado.
8.1% de la población, desocupada
31 años, edad mediana
54% de la población económicamente inactiva
1 de cada 4 carece de servicios médicos
Fuente: Inegi
