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La Ventosa, "tapizada" de negro

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

ENSENADA LA VENTOSA, Salina Cruz, Oaxaca.- Esta antiquísima bahía, a donde llegó el conquistador Hernán Cortés, se ha convertido en el patio trasero de la refinería de Pemex, Antonio Dovalí Jaime, porque convergieron en el mar el agua de lluvia que inundó sus instalaciones y la utilizada para apagar el incendio en el cuarto de bombas, mezclada con petróleo crudo.


Aunque las enormes manchas negras del combustible en el agua, no fueron mar adentro sino que terminaron en la playa por el fuerte oleaje de esos días provocado por la tormenta tropical Calvin y por la rotura de una de las tuberías.


Por eso, a la orilla, huele a petróleo, se respira petróleo. El hedor, hasta se impregna en la ropa, porque el petróleo crudo quedó embarrado literalmente en la arena, en las piedras y en las paredes de los restaurantes.



Las piedras de la playa, manchadas de negro. FOTO: Emilio Morales

Envueltos en manchas negras


Las lluvias de los últimos días, causadas por una zona de inestabilidad al sur del Golfo de Tehuantepec, con potencial de desarrollo ciclónico, han hecho más evidente la contaminación, ya que la maleza y la basura arrastrada hacia el mar, también han quedado envueltas en manchas negras.


De esta manera, ese destino de playa, que fue el primer puerto del Océano Pacífico en la época colonial, se encuentra en el ocaso porque nadie se aparece por aquí para un día de asueto o a comer algún platillo de la cocina del mar.



Nueva agua de lluvia con hidrocarburos, más contaminación al mar. FOTO: Emilio Morales

Además, los pescadores ribereños no han salido a trabajar ante la contaminación del agua, después de la aparición de una centena de peces muertos en la playa.


Los habitantes estaban esperanzados en algún Programa de Empleo Temporal (PET) para sanear la playa, pero el gobierno federal optó mejor por la limpieza de la refinería, para que entre nuevamente en operaciones.


Así, se avizora una crisis económica en la comunidad, porque la mayoría de sus pobladores depende directamente del mar.


Daños incalculables



El agente municipal, Armando Dìaz. FOTO: Emilio Morales

El agente municipal, Armando Díaz Delgado dijo que la contaminación causará afectaciones incalculables, porque la refinería vertió miles de litros de agua al mar con petróleo crudo y otros químicos, durante la inundación y después del incendio.


“Cuando se inunda, nos botan el agua, pero ahora nos aventaron toda su porquería. Sabemos que fue crudo, pero no lo demás, porque hay una gran mancha negra en el mar; es una gran contaminación que desconocemos sus consecuencias”, asentó.


Detalló que la contaminación se originó fundamentalmente por el rompimiento de uno de los tubos de descarga de 20 pulgadas de diámetro, porque desembocó en la playa, en vez de terminar a unos dos kilómetros mar adentro.


“Con la inundación, sacaron el agua con tres bombas que tienen adentro, pero uno de los tubos está roto, ya que solamente le han hecho algunos parches en casi 40 años. Entonces, fueron miles de litros los que nos mandaron”, apuntó.


Aparte de esto, subrayó que el combustible se quedó en la playa ante las grandes olas y los fuertes vientos causados por Calvin.


“Cuando los vientos no vienen del Golfo (de Tehuantepec), saca todo eso y a veces ni cuenta nos damos, pero ahora el aire fue para acá y nos arrimó toda la porquería”, lamentó.


Alejan al turismo


Desafortunadamente –anotó–, la contaminación ha alejado a los visitantes tanto locales como estatales, porque nadie quiere venir a la playa en estas condiciones.


“El turismo se ha alejado, cualquiera lo haría, nadie quiere venir a la playa. Para nosotros, es duro porque vivimos de eso”, refirió.


Independientemente de esto, los pescadores ribereños no han salido al mar ante la evidente contaminación en el agua.


“De por sí, hay veda de ostión y cazón, y con esto, se nos complican más las cosas. Además, para qué salir, porque nadie quiere comer aquí, ni comprar algún pescado, por la contaminación”, añadió.


Resaltó que los pobladores habían apostado a recibir recursos financieros de algún PET para limpiar la playa y restablecer la normalidad; sin embargo, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), decidió otra cosa.



Doña Gloria Barrera, preocupada por la actual situación. FOTO: Emilio Morales

Futuro incierto


“Pedimos 70 empleos temporales para limpiar la playa y viniera otra vez el turismo, nos dijeron que si, pero después que nos daban 100, siempre y cuando fuéramos a la refinería. Entonces, dijimos que no, porque a nosotros nos interesa la playa, no Pemex”, agregó.


Frente a esto, la autoridad municipal dijo que el futuro de La Ventosa resulta incierto porque ninguna autoridad gubernamental voltea a ver a sus habitantes, a pesar de la importancia e historia de la comunidad.


“Nadie nos hace caso, nos ignoran o nos engañan, como ahora, y cuando queremos hacer algo, nos amenazan. No sabemos qué va a pasar”, terminó.


El astillero de Cortés


El histórico faro de Cortés en el cerro de El Morro. FOTO: Emilio Morales
Según la historia, Hernán Cortés llegó en 1527 a las costas del Istmo de Tehuantepec y desde entonces, al conocer la bahía La Ventosa, fundó un astillero y mandó a construir un faro en la cima del cerro El Morro. Ahí fue donde se construyeron las embarcaciones que le sirvieron para conocer y conquistar las tierras de las costas de la Baja California. En 1529, una nave construida también en la bahía La Ventosa, al mando de Diego de Ocampo, viajó a Callao, Perú. Posteriormente, mediante un decreto de fecha 10 de mayo de 1871, el entonces presidente Benito Juárez ordenó el traslado del astillero al embarcadero de la Santa Cruz, lo que ahora es Salina Cruz y lo declaró como puerto de altura, por ofrecer mejores condiciones.

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