Pasar al contenido principal
x

Gastronomía ambulante; tradición nocturna en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Disfrutar de una deliciosa, generosa cena y a precios accesibles es uno de los placeres que disfrutan los oaxaqueños y que se ofrece cada noche a visitantes y habitantes. Alrededor del mercado Benito Juárez de la capital la vida nocturna se transforma en un corredor gastronómico que complace a todos los gustos.


Además de la vasta oferta gastronómica de comida oaxaqueña, nacional e internacional que se cuenta desde los restaurantes, las calles han sido por casi un siglo el espacio más popular para complacer al más exigente paladar.


Desde las inigualables tlayudas con sus carnes asadas, tacos de cabeza de cerdo al vapor, tostadas, tortas, elotes, hasta postres y botanas, son alguna de las opciones que se ofrece al paseante nocturno.


Dieta de la “T”


Tlayudas


Tacos


Tortas


Tostadas


Tamales de elote



Estos añejos puestos callejeros se han convertido en parte de la vida tradicional de la capital, los vendedores añoran el pasado de una ciudad que dormía y despertaba bajo un ambiente relajado.


Sin embargo, son ellos también los que están con los brazos abiertos para complacer desde sus cocinas rodantes a los visitantes que confían sus días de placer en la Verde Antequera.


Comer tlayudas y agachados


En el Centro Histórico las tlayudas más populares son las que se ubican sobre la calle de Las Casas. Por la forma en la que los comensales disfrutan de esta exquisitez local, los puestos fueron bautizados como "los agachados".


Con el paso del tiempo estos puestos han alcanzado mención en sitiios web internacionales y nacionales en los que se recomiendan los “mejores lugares para comer, beber, comprar o visitar en todo el mundo”, como es en foursquare.com.


Para disfrutar de este platillo basta con 45 pesos, sin embargo en estos puestos se ofertan otras delicias como patas en vinagre, quesadillas, tacos dorados, tostadas y molotes que también son de los antojitos más típicos de la capital.


Leyenda viva


Doña Rosario y María son dos de las mujeres que encabezan estos negocios que son leyenda viva en la capital. Desde hace tres generaciones los cuatro puestos de tlayudas que se ubican sobre esta calle comenzaron a deleitar a comensales on sus sazones. Ahora son una parada obligada para los turistas.




Cada noche las oaxaqueñas ofrecen delicias a los comensales

 


Desde las 20:00 horas, hasta la madrugada (que cuando les va bien se puede prolongar la venta hasta las 4:00 horas), estos negocios no dejan de complacer a sus clientes.


¡Tooortas!¡Tooortaaasss!


En toda la ciudad no se encuentran tortas iguales. El secreto para su preparación viene de hace tres generaciones. La abuela de don Guadalupe Cruz López inició con la venta de tortas de cecina blanca hace más de 50 años en otro punto de la ciudad.


Desde hace 23 años, el comerciante llegó a la segunda calle de Flores Magón para continuar con la tradición familiar.


Frijoles semiquemados son parte del toque especial que diferencian a este producto de cualquier otro tipo de torta que se venden en la ciudad.


Sin mencionar la receta con la que se prepara la carne, la cual despide desde la olla un aroma cautivador; el vendedor agrega que cada día vende cerca de un centenar de tortas.




Lo que se prepara en estas calles es único, como las tortas de cecina blanca.

 


Al menú se agregan las tortas de jamón de puerco y salchicha oaxaqueña, todas en 20 pesos.


Don Guadalupe refiere que las ventas no son como las de hace 15 años, cuando en pocas horas vendía más de 100, ahora cada esa misma cantidad la vende en un lapso de casi 10 horas. Él llega a las 12:00 horas y termina su horario a las 22:30 horas.


Tacos hasta reventar


En medio del silencio que poco a poco regala la noche, cuando desaparece el estrés de una ciudad congestionada, los olores de una carne de cerdo bien sazonada envuelven las calles alrededor del mercado Benito Juárez.


Los negocios callejeros que venden este antojo singular también suman más de 50 años de antigüedad.


Desde hace 63 años, el puesto ubicado en la esquina de Flores Magón y Aldama ofrece a los oaxqueños tacos de sesos, oreja, cabeza e hígado. Pero además, en algún momento también fungió como un bar ambulante para sus clientes.




Estos puestos han sido parte importante de la vida social de los capitalinos

 


Una cerveza o una copa de licor formaron parte de un menú no autorizado que atrapó a cientos de clientes; esta forma de consentir a sus comensales le valió a los propietario un mes de suspensión para el puesto, recuerda Manuel Sorroza Pérez, hijo del dueño y quien ahora se encarga del negocio familiar.


Sobre la calle de Las Casas otros cuatro puestos más de tacos cautivan a los paseantes. Los típicos tacos de cabeza de cerdo al vapor, tostadas y pozole son parte de la oferta gastronómica hace 50 años en el Centro Histórico.


Don Eduardo Espinoza, quien trabaja desde los ocho años en el puesto que le heredó su padre, aspira con volver a vivir aquel Oaxaca en donde la gente atiborra los negocios de tacos como si reglaran la comida.


El hijo del pionero de este tipo de tacos con carne estilo Michoacán, compartió que este antojo, bien preparado y para el que las salsas son el mejor complemento, fue motivo para que un cliente comiera hasta 27 tacos y una tostada de “carnitas”.


Otras delicias


Elotes, esquites, tamales; gelatinas, pan,dulces tradiciones; además de tortillas blandas y papas fritas, son otro de los alimentos y antojos que las personas encuentran al rededor del mercado Benito Juárez.




Productos del campo también se ofertan; la variedad de sabores es infinita

 


Doña Antelma Fuentes de 72 años sigue la tradición de la venta de gelatinas. El negocio que hoy dirige es una herencia familiar que comenzó hace 91 años.


La ciudad solidaria


Desde uno de los portales del zócalo de la capital, don Saúl Cano observa las enormes diferencias entre el Oaxaca de hoy y el de hace 50 años.


Personas que se desconocen unas a otras, vendedores ambulantes de otros estados, restaurantes vacíos e incertidumbre social se pasean por la Plaza de la Constitución.


Con la mirada fija en un zócalo que también ha sufrido cambios en su imagen, el empresario oaxaqueño recuerda que este espacio era el punto de reunión para cientos de jóvenes que acudían a estudiar, o en otros casos para cortejar a una señorita en una nevería.


“Aquí en el zócalo nadie te molestaba; el único sonido que se escuchaba en la madrugada era el de las escobas de los barrenderos”, recuerda.


El oaxqueño resalta aquella ciudad solidaria, que ante cualquier eventualidad o emergencia todos ayudaban; añora la ciudad en la que todos se conocían y saludaban, y en la que conocían hasta el ratero.


Mientras cientos de personas van y vienen, de las que apenas identifica a dos o a tres, don Saúl Cano agrega que hasta los políticos disfrutaban de un paseo en el zócalo, convivían y saludaban al pueblo.


Para recuperar parte de la tranquilad que se ha perdido por los diferentes problemas, “se necesita de un buen gobierno, de gobernantes que realmente amen a Oaxaca”, dice el oaxqueño.


Más de 20 puestos ambulantes se colocan por las noches alrededor del mercado Benito Juárez


Entre 8 y 10 cabezas de cerdo de 8 kilos se venden cada noche


Cerca de 10 kilos de tasajo se acaban


40 elotes cada vendedora


100 tortas por jornada


Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.