ASUNCIÓN NOCHIXTLÁN, Oax.- Las hazañas militares del general Porfirio Díaz Mori y su maltrecho Ejército de Oriente en contra de las fuerzas leales al emperador Maximiliano de Habsburgo en estas tierras están quedando en el olvido, a pesar de la decidida participación de sus ancestros mixtecos.
Pocos saben ya que un puñado de nochixtecos se unió en 1864 al Soldado de la Patria para combatir a los invasores franceses y austriacos dirigidos por el general Coutois de Hurbal.
La batalla fue sangrienta entre Nochixtlán y Yanhuitlán, casi cuerpo a cuerpo, pero el Ejército de Oriente salió victorioso.
En 1865, al cumplirse un año de la derrota de los invasores franceses y austriacos, los nochixtecos festejan la épica batalla y ridiculizan a los invasores con el baile de las mascaritas, aún vigente.
El Soldado de la Patria en la celebración del centenario de la Independencia.
La ruta heróica
El 14 de septiembre 1866 el general Porfirio Díaz Mori se reencontró con su hermano Félix, conocido como El Chato, para acordar una estrategia encaminada a recuperar la ciudad de Oaxaca, que se encontraba ocupada por las fuerzas leales al emperador.
Días después, el 23 de septiembre, el general Díaz Mori prácticamente emboscó a un escuadrón de caballería de soldados húngaros, que se había sumado a las fuerzas expedicionarias de Maximiliano de Habsburgo, cuando regresaban de Nochixtlán a su cuartel instalado en Yanhuitlán.
En la refriega, otra vez sangrienta, murieron en lo que ahora se conoce como barrio Las Tres Cruces, muchos combatientes de ambos bandos, entre estos, el jefe del escuadrón húngaro de caballería, el Conde de Gants.
Por órdenes del general Díaz Mori, el Conde de Gants fue sepultado en el panteón municipal de Nochixtlán, donde aún se encuentra junto a otras tumbas de aquellos años.
Entrada al panteón de Nochixtlán.
La espada dejada por el jefe del escuadrón húngaro de caballería fue tomada por el Soldado de la Patria como botín de guerra.
El arma, donada después por Jenaro Díaz, nieto del general al Museo Regional de Oaxaca –ahora Museo de las Culturas de Oaxaca–, cuenta con una guarnición y un pomo de bronce, es de puño negro y hoja curva. En ambas caras, tiene grabado el escudo imperial de Napoleón Tercero.
Además, tiene escritas las leyendas “Chasseurs A ‘Pied” (Cazadores a pie) y “Garde Imperiale” (Guardia imperial), que eran la unidad de élite y uno de los regimientos de infantería del ejército francés, respectivamente.
La tumba del Conde de Gants.
“No todos saben que está un Conde”
ASUNCIÓN NOCHIXTLÁN, Oax.- “Poco se conoce que está enterrado aquí ese señor (el Conde de Gants); no todos saben, saben más la gente de antes. Dos o tres abuelitos lo saben, ya no todos; ellos fueron los que me dijeron dónde estaba enterrado. Hace poco vino un señor de (la Ciudad de) México a tomar fotografías porque le interesó la historia y se fue. Ojalá que los jóvenes se interesaran por lo que pasó aquí en Nochixtlán”: Guzmán Ramírez Ramírez, indígena mixteco de 56 años, originario de Santa María Peñoles, radicado en Asunción Nochixtlán, desde hace 20 años.
“Dejaron en el campo muchos hombres”
“En la noche supe que los húngaros acuartelados en Yanhuitlán habían hecho una excursión a Nochistlán en número de 100 caballos.
Calculando que allí podría encontrarlos, me dirigí a Nochistlán violentamente antes de amanecer, dejando a la infantería en Tecomatlán a las órdenes del Coronel Don Manuel González.
Me acompañó mi hermano, quien entre sus soldados tenía también un pequeño piquete de caballería. Llegamos a Nochistlán cuando comenzaba a amanecer y nos avisaron que los húngaros habían permanecido allí pocas horas y habían vuelto a tomar el camino de Yanhuitlán.
Apenas habíamos avanzado algunos pasos sobre el camino de Yanhuitlán, cuando vimos formado en una loma un escuadrón de húngaros, nos dirigimos en son de carga, en dos distintas fracciones, de las cuales yo mandaba la principal y el general Don Vicente Ramos, la otra.
Guzmán Ramírez Ramírez, encargado del panteón de Nochixtlán.
Tuvimos varios choques muy reñidos y sangrientos con los húngaros, que al fin emprendieron una marcha muy táctica y muy bien ejecutada que les permitió llegar a Yanhuitlán sin sufrir grandes pérdidas; si los soldados que yo mandaba hubieran tenido la mitad de la disciplina de aquellos hombres, evidentemente que no hubiera escapado ninguno de ellos.
Dejaron en el campo de combate muchos hombres y caballos, heridos unos, y muertos otros, entre los últimos, el jefe del escuadrón, Conde de Gants. El escuadrón de húngaros tendría cien hombres y mi fuerza tal vez llegaba a muy cerca de trescientos; pero había gran diferencia entre la disciplina de ambas”:
El quiosco de estilo afrancesado que regaló Díaz al pueblo de la mixteca alta.
Memorias del general Porfirio Díaz Mori.
*1866
En este año, el pueblo de Nochixtlán acuerda poner el nombre de Porfirio Díaz y Félix Díaz, a dos de sus principales calles.
*1867
El general Porfirio Díaz es nombrado jefe de la Segunda División de Oriente, con sede en Tehuacán, Puebla. Aprovecha este cargo para mandar a tender la línea telegráfica de Tehuacán a Nochixtlán.
*1870
Porfirio Díaz inaugura, un ramal telegráfico de Nochixtlán a Cuicatlán.
*1907
Cuando era presidente, el general Díaz Mori regaló un kiosco a Nochixtlán, como agradecimiento al apoyo del pueblo durante la guerra contra el ejército invasor francés.
Fuente: leyendaehistoriadenochixtlan.blogspot.mx
