Pasar al contenido principal
x

Un sentimiento que atrapa a la mujer

mujeres_traumas_vivencias_experiencias
Foto(s): Cortesía
Redacción

Fausta Ibáñez Ríos

En mi experiencia de escucha de pacientes, por lo general, son más mujeres que hombres las que acuden a atención psicológica y psicoanalítica, lo que es un fenómeno común. Algunos de los malestares por los que las mujeres solicitan atención, se deben a problemas que tienen en sus relaciones amorosas, ya sea porque la pareja les fue infiel, porque terminaron con ellas, porque se sienten insatisfechas dentro de su relación o porque ésta no les aporta algún beneficio, pero no saben cómo salir de la situación que viven. 

La escucha psicoanalítica

En la clínica psicoanalítica se escucha al paciente con una atención parejamente flotante, una de las técnicas fundamentales formalizada por Sigmund Freud, que consiste en no emitir ningún juicio o valor moral y sin fijar la atención en algo determinado por interés personal de quien escucha. Se dice y se escribe fácil, pero este tipo de escucha sólo se logra después de un largo entrenamiento en la formación de los psicoanalistas. 

Por otro lado, se le solicita al paciente que hable con toda libertad, de todo cuanto pensamiento le aparezca; sin embargo, la o el paciente siempre comete insinceridades voluntarias o involuntarias, pero éstas, el psicoanalista se encarga de extraerlas, pues nuestro tratamiento consiste en la precisión, que sólo es posible a partir de lo que el paciente confiesa.

Los dichos del paciente

Entre esas confesiones que surgen en el decir de pacientes mujeres, están aquellas que tienen que ver con la relación afectiva con la madre.

Algunos de esos afectos hacia la figura materna, dejando fuera el ideal del Yo, que es el amoroso, son de enojo, tristeza, miedo, enfado y odio, entre muchos otros, ya sea porque no se sintieron queridas o porque veían que su madre era más amorosa con sus hermanos, porque se sintieron abandonadas, porque fue más exigente con ellas o simplemente porque no les dio lo que anhelaban, por ejemplo, un juguete, dinero, un permiso u otros gustos.

Eventualmente, las pacientes narran sus vivencias de manera general: “me regañaba por cualquier cosa”, “siempre me pegaba”, “nunca me dejó salir”; entre otras maneras.

No se desestima todo el sentir que las pacientes expresan, sino que su dicho es avalado por el psicoanalista que escucha. Sin embargo, es tarea de éste no conformarse con esa forma de narrar, pues está permeada por el dolor de la entidad psíquica llamada Yo, quien es la que habla y la sufriente.

Cuando le solicitamos a la paciente que nos cuente lo más que recuerde de sus vivencias donde la madre le provocó algún daño (psíquico), muchas veces surge una segunda realidad, que contradice la vivencia del Yo.

La otra mujer, la madre

Lo que muchas veces las pacientes no toman en cuenta en su pena, es el juicio severo hacia esa otra mujer, que al igual que ellas, tiene afectos que no precisamente tienen que ver con una falta de cariño hacia sus hijas, sino con sus propios conflictos de mujer, madre, esposa e hija, y con los propios avatares que implica la vida cotidiana, en los que también se juegan afectos semejantes a los que ellas experimentan.

Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]

https://www.ineip.com.mx/

FACEBOOK: https://www.facebook.com/Institutodeestudioseinvestigacionpsicoanaliticaac

INSTAGRAM: https://www.instagram.com/ineip.psicoanalisis

TWITTER: https://x.com/IneipPsico

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.