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Las palabras de Conchita

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Araceli Mancilla Zayas

Agradezco a Vania Reséndiz y a la Feria del Libro de Oaxaca la oportunidad de participar en este homenaje a una mujer que admiro desde mucho antes de que pudiera considerarme su amiga. De Concepción Núñez Miranda, nuestra querida Conchita, hay mucho que decir. Es un gusto poder comentar, dentro de esta vida tan rica que es la suya, la importancia que la palabra escrita ha tenido en su quehacer como investigadora, socióloga y escritora de ficción, así como la impronta que su actividad ha dejado en muchas personas. 

La primera noticia que tuve de Conchita alrededor de esto fue por un libro que he releído: Aves sin nido. Quince historias de vida: las madres de los niños y las niñas de la calle, publicado por el Instituto Oaxaqueño de las Culturas en 1997. Bastante razón había en que tal texto tuviera la resonancia que tuvo en el momento de su publicación, y que seguramente seguirá teniendo mientras la vida de los niños de la calle sea un dolor visible que, como sociedad, no hemos podido resolver. 

De este conmovedor trabajo destacan no sólo la habilidad de Conchita para hacer hablar a las madres de estos niños y mostrarnos las durísimas condiciones de su medio, también sobresalen sus inteligentes reflexiones teóricas, expuestas de una manera clara y directa, de suerte que cualquier persona interesada en el tema, sin ser especialista, puede fácilmente aprovechar los conocimientos de la investigadora, que ponen en el centro la situación de uno de los grupos más vulnerables dentro de la ciudad de Oaxaca, el de las mujeres que provienen, la mayoría, de comunidades del interior del estado; mujeres migrantes forzadas a salir de sus lugares de origen por sufrir violencia doméstica o social, o por la despojada vida en sus localidades. 

En dicho trabajo escritural Conchita muestra cómo la pobreza material determina y limita al extremo las posibilidades intelectuales, culturales o de cualquier otro tipo que las mujeres entrevistadas pudieran tener. De las consideraciones que señala destaca la importancia de que estas madres puedan trascender su ser para los otros y tomen conciencia de su ser para sí.

El atento y fino trabajo que Conchita ha realizado escuchando a las mujeres se ha manifestado en otros libros como Palabras que alumbran, publicado en 2010; en Deshilando condenas, bordando libertades, publicado en 2013; y en Dishdaa´w La palabra se teje en la comida infinita publicado por la Fundación Alfredo Harp Helú y la Proveedora Escolar en 2011. 

En todos ellos recoge minuciosamente su voz; en el primero narra las historias de diez educadoras comunitarias de colonias populares de la ciudad de México y la zona metropolitana; en otro da la palabra a mujeres indígenas privadas de la libertad por ser acusadas de haber cometido delitos contra la salud; y en el último nos entrega el magnífico retrato de la reconocida cocinera zapoteca Abigail Mendoza Ruiz.

Vista la experiencia acumulada en estos libros por la autora, trabajos que le han merecido importantes reconocimientos, es natural que en los años recientes haya decidido dar a conocer también sus historias de ficción, recogidas, hasta ahora, en dos volúmenes, el primero de ellos Los adioses y otros cuentos, publicado en 2021 por la editorial Pez en el árbol; y Cuentos para despertar al olvido, publicado por 1450 ediciones en 2024, y presentado durante la 44 Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

En Los adioses y otros cuentos, libro para niños y también para adultos sensibles, nos encontramos ante cinco historias que nos sitúan, de entrada, en el amor por los libros y la lectura, afecto que se gesta tantas veces en la niñez, como ha sido en el caso de Conchita. Bellamente ilustrado por Abigaíl Matías, este volumen vincula, con sencillez y magia, la infancia y la vejez a través de las figuras de una anciana y una abuela, rompiendo las convenciones que hemos creado acerca de la muerte y las despedidas, hechos inevitables en nuestra existencia, que aquí se presentan naturales y propicios a la reflexión sabia y estimulante.

Aborda también la relación que sostenemos con los juguetes de infancia y la vida certera que cobran para un niño; asimismo, manifiesta un profundo reconocimiento hacia las maravillas de la naturaleza y la nobleza de los animales, tan expuestos a la depredación humana. Es conmovedor saber que estos cuentos fueron escribiéndose mes con mes para ser entregados a Matías, nieto de Conchita, quien en esa época aprendía a leer.

De su parte, los Cuentos para despertar al olvido nos dejan ver la influencia de la oralidad en la escritura de la autora. En ellos recoge, en gozosa recreación literaria, las voces de sus personajes a quienes toma de la mano y lleva hasta el final. En algunas de estas historias hallamos un sello autobiográfico, pues la escritora, para armarlas, recurre a lo que ha vivido dentro de su trabajo como investigadora. Su inspiración surge también de sus relaciones de amistad y de lo acontecido a integrantes de su familia; es así que nos comparte la honda historia del encuentro entre sus abuelos maternos y las aventuras que vivió la pareja durante su matrimonio.

En estos cuentos, casi todos breves, destaca la fuerza de lo femenino. En algunos emerge un marcado erotismo. La acuciosa observación de la autora nos regala atmósferas llenas de olores y color ligados a los ambientes naturales y al cosmos. Asoma en varios de ellos un particular sentido del humor y cierta carga de ironía. Aun tratándose de situaciones tristes, casi desoladoras, no se pierde en su trama la alegría y la esperanza. Otra constante en estas historias es la vena fantástica, que le permite a la autora descubrir un rostro vivo en el tronco de un árbol, o proponer la metamorfosis natural de un ser humano en animal.

El recorrido como escritora de ficción de Conchita deriva de un trayecto que inicia con su niñez lectora, cuando, con el producto de la venta de las granadas del huerto de su casa, compraba historietas y leyendas históricas a diez centavos el ejemplar, para luego de leerlas revenderlas, y así seguir comprando y leyendo historias; esta afición continuó hasta que dio con los libros de su padre; algunos de ellos hubo que poner fuera de su alcance por abordar temas considerados para adultos.

El gusto por la lectura siguió durante su adolescencia y juventud, periodos para conocer a autores y obras que dejaron huella en su manera de concebir la literatura, como sucedió con Carlos Fuentes y su novela Aura y Juan Rulfo con Pedro Páramo y El llano en llamas. Ha frecuentado también el género dramático gracias a su paso por un grupo universitario de teatro, tiempo en el que leyó obras de autores nacionales y latinoamericanos, y participó en varias puestas en escena. En años recientes la obra sensual y exuberante de la escritora Gioconda Belli y la íntima expresión de Haruki Murakami han sido referentes importantes para ella.

Concepción Núñez Miranda tiene un pacto con las palabras, a las cuales se ha abierto con plenitud. Es una aguda observadora de la condición humana. Su preocupación por lo que sucede en el mundo; su compromiso con los seres más desprotegidos de su entorno, la han llevado a no conformarse con atestiguar y a intervenir actuando, diciendo. En su escritura académica, como literaria, la curiosidad y la generosidad se han puesto al servicio de las otras, de los otros a quienes ha dado voz. Estas otras, otros son las mujeres que hemos podido conocer en carne viva a través de sus letras; y son sus personajes de ficción, que a menudo se resisten a ser ordinarios y sufren transformaciones donde alcanzan un ser más libre.

Gracias, Conchita, por este camino tuyo en las letras, porque con ellas has creado un mirador excepcional para reflexionar sobre vidas que de otra manera permanecerían ocultas y silenciadas. Gracias también por ese espacio de jubilosa imaginación que son tus cuentos. Que sigan tus palabras alimentándonos de entrañables libros por mucho tiempo más.

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Texto leído en el zócalo de la ciudad de Oaxaca durante el homenaje que la FILO 44 ofrendó a Concepción Núñez Miranda el 19 de octubre de 2024

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