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Colonia Vicente Suárez, guarida de delincuentes

Foto(s): Cortesía
Redacción

Detrás de una reja que protege su integridad y patrimonio, don Lalo confiesa que la delincuencia se apoderó de esta colonia desde hace mucho años, pero que al menos en los últimos dos meses les arrebató la tranquilad, pues aún a plena luz del día se registran saqueos a casas.


La colonia Vicente Suárez nació aproximadamente hace 50 años; el sonido del ferrocarril era habitual en la zona en donde predominaban extensos terrenos de milpas y otros predios con maleza.


El tiempo hizo estragos. Se llevó el movimiento comercial, la bullicio de la gente que viajaba animada . El tren se fue, dejó nostalgia y vagones vacíos que sirvieron como guarida de delincuentes.


La Vicente Suárez tiene fama de colonia peligrosa por la presencia de pandillas y ladrones, sin embargo, sus habitantes son las víctimas de los robos en casas y asaltos en la vía pública. En algunas ocasiones los agresores son los propios vecinos de la colonia Unión, de la que los separa sólo un canal de aguas pluviales


Asalto al amanecer




Comerciantes se protegen a toda costa. FOTO: Emilio Morales

Caminar en las calles de este colonia bajo la luz del sol no es garantía de seguridad, ni siquiera para quienes permanecen en sus casas.


Es poco antes del medio día, doña Delia sale de su casa con dirección al hogar de una de sus vecinas, alejada apenas dos cuadras más alla, pero aún así el miedo camina a su lado, sabe que la distancia y el horario matutino no la exentarán de algún asalto.


La mujer de la tercera edad es precavida, como casi todos los vecinos en este colonia aprendieron a serlo desde que el número de asaltos se incrementaron.


El silbato de la seguridad



Los vecinos se apoyan de un silbato para alertar de ladrones. FOTO: Emilio Morales


La habitante de la Vicente Suárez desde hace casi 40 años relata que en octubre del año pasado los vecinos se organizaron para tratar de protegerse de la delincuencia. Para alertarse unos a otros compraron silbatos, como el que carga en su bolsa desde ese entonces.


Doña Delia cuenta que en un principio también se organizaron para hacer realizar nocturnas de vigilancia a orillas de las vías del ferrocarril y ahuyentar a los ladrones. En su momento funcionaron, pero por infortuna se dejaron de realizar y de nuevo la inseguridad retornó a la zona.


Los robos a casa habitación no se frenan. Mientras que decenas de habitantes de este colonia salen de sus casas para trabajar, ganar un salario y sobrevivir, otros más aprovechan las ausencias para entrar a las viviendas y sacar todo lo que les sean posible; incluso hasta refrigeradores.


Módulo policiaco, un adorno




Modulo de policías con un sólo elementos que no puede salir. FOTO: Emilio Morales

Así lo detalla la integrante del Comité de Vida Vecinal (Convive), Ana Bertha Lara Canseco, quien asegura que desde hace dos meses los delitos incrementaron a pesar que el módulo de policías de la colonia reanudó operaciones.


La encargada del área de Seguridad del Convive sostiene que otros vecinos también han sufrido tanto de robo a autos como de éstos, motocicletas y bicicletas estacionados en los patios y en la calle frente a la casa de los propietarios de estos vehículos.


Doña Leonarda es víctima de un robo en su patio. Mientras atiende el pequeño huerto que habilitó frente a su casa, a pie de las vías, la mujer de la tercera edad refiere que hace algunos días se llevaron una bicicleta cuando apenas eran las 7:00 horas. El error de la familia fue dejar la reja entreabierta tras la salida de unos de sus integrantes.


Su vecina también sufrió de un asalto durante una mañana. “Es terrible la inseguridad”, afirma doña Leonarda cansada de esta situación. “Ahora que termine me encierro”, agrega.


Detenciones




El canal entre ambas colonias también es guarida de ladrones; conduce a las riveras del río Atoyac. FOTO: Emilio Morales

Hartos de vivir en la inseguridad, los vecinos han estado a punto de hacer justicia por propia mano. Don Lalo, relata que hace algunos meses se auxilio a una joven asaltada y abusada sexualmente por un individuo que resultó ser vecino de la colonia Unión.


La resistencia de una joven ante el intento de despojo de sus pertenencias provocó el que ladrón comenzara hacerle tocamientos lascivos. Ante este situación la víctima gritó y por fortuna salieron vecinos para apoyar.


El presunto ladrón fue retenido y, tras varios minutos, la policía municipal se llevó al agresor y la víctima.


Modulo casi inoperante


La integrante del Convive, Bertha Lara, sostiene que la autoridad cedió ante la insistencia de los vecinos para que el módulo de policías de la colonia se reabriera, pero de poco sirve porque el único elemento asignado no puede salir de su oficina.


Arriba las manos


*Computadoras, pizarrones, ventiladores, se han robado de la escuela primaria 13 de Septiembre


*Colonos han cooperado en infinidad de ocasiones para reparar las lámparas del alumbrado público.


*Motos, bicicletas y robo a vehículos



 


La representante de los vecinos explica que al solicitar apoyo de la Policía Municipal cuando ocurre un asalto, el encargado del módulo debe llamar a la base para pedir permiso de salir o solicitar una patrulla para que asista al lugar.


Curiosamente, agrega, desde que se puso nuevamente en operaciones, hace dos meses aproximadamente, los asaltos son más frecuentes, indica.


Salud, otro pendiente


La señora Hortencia Lara, quien vive en esta colonia desde hace más de 40 años, afirma que otro problema que aqueja son los zancudos del zika y chikungunya, debido a que colindan con el río Atoyac.


En este asentamiento se han registrado casos de estas dos enfermedades, y pese a ello, las autoridades en materia de salud han dicho que corresponde a los propios vecinos sanear el río, pues no cuentan con personal suficiente para realizar dicha tarea.


Vías del terror




Los estudiantes son la presa fácil de asaltantes. FOTO: Emilio Morales

Transitar por la avenida Ferrocarril, límite entre la colonia Vicente Suárez y el Barrio del Ex Marquesado, es un peligro . Éste es el lugar de mayor incidencia de asaltos, del que los estudiantes de la Secundaria Técnica número 64 y del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) son las principales víctimas a cualquier hora del día.


El señor Gerardo recuerda que de adolescente, cuando asistía a la secundaria de la colonia, sufrió dos asaltos de parte de una banda conocida como Los calacos. En aquella época, a principio de la década de los 90, representaba todo un reto transitar frente a la estación donde había decenas de vagones abandonados.


Detalla que de cada uno de los vagones saltaban jóvenes asaltantes que despojaban del dinero a los estudiantes. Nadie oponía resistencia.


La situación no ha evolucionado para bien de la comunidad estudiantil, pero sí los mecanismos para la realización de asaltos. Ahora los jóvenes se enfrentan a ladrones que rondan la zona a bordo de motocicletas.


Un minuto es suficiente para despojarlos de celulares y todo dispositivo móvil, además de dinero.

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