Fundada en la década de los años 50 en las faldas del cerro donde se erigió la ciudad más grande del pueblo zapoteca, la colonia Monte Albán se convirtió, con el paso de los años, en una de las más grandes de la agencia municipal San Martín Mexicapan y de Oaxaca de Juárez, pero también con mayores problemas sociales, ante la escasez de servicios públicos y la inseguridad pública.
En las calles empinadas, algunas aún sin pavimentar, se entremezclan paupérrimas viviendas de lámina y casas erigidas con material de construcción de hasta tres pisos. Aunque sus habitantes sufren los mismos aprietos, especialmente la falta de agua potable, que se agrava en la época de estiaje.
Lo mismo sucede con la inseguridad porque este asentamiento se encuentra asolado por grupos de cholos o pandillas, quienes roban y asaltan a sus residentes; imponen cuotas de paso a conductores de vehículos repartidores de productos y hasta controlan la venta de drogas.
Hay "gente buena"
“Es cierto, no podemos negar que la colonia es un foco rojo, pero es más la gente buena que se dedica a trabajar”, afirmó el presidente del Comité de Vida Vecinal (Comvive), Alejandro Flores Silvestre.
Esta colonia se creó el 18 de junio de 1956, a causa de las invasiones que hicieron sus primeros habitantes en los alrededores de la zona arqueológica de Monte Albán. Inicialmente, fue conocida como Ojito de Agua, por la existencia de cinco pozos que aún surten del líquido a una parte del asentamiento y a fraccionamientos de la agencia municipal San Martín Mexicapan.
Fue tan grande el crecimiento del asentamiento en la década de los 90, hasta llegar a unos 10 mil habitantes en la actualidad, que el gobierno estatal determinó en el 2002 instalar una malla ciclónica de protección del polígono de la zona arqueológica, para frenar mayores invasiones o ventas de supuestos propietarios o fraccionadores de las tierras que pertenecían al fundo legal del Comisariado de Bienes Comunales de San Martín Mexicapan.
Ahora, ya no queda terreno alguno en venta, salvo que se realice un traspaso, en la jurisdicción de San Martín Mexicapan, aunque sí en el otro lado de la malla ciclónica, que supuestamente pertenece al Comisariado de Bienes Comunales de Santa Cruz Xoxocotlán. Aunque, ambos comisariados enfrentan un conflicto agrario por la propiedad de la superficie.
Este asentamiento, está dividido en ocho sectores que abarcan sus 25 calles.
Estigma original
Obtener agua, el principal problema de la colonia. FOTO: Mario Jiménez Leyva
El presidente del Comvive, dijo que la colonia ha sido estigmatizada por los orígenes de su fundación, pero quienes lo hicieron fue por la necesidad de contar con una vivienda.
Explicó que el asentamiento está formado principalmente por migrantes de comunidades zapotecas y mixtecas, así como de municipios de la región de la Costa y de algunos estados del país.
“La mayoría somos avecindados, que fuimos llegando con los años por esa necesidad de tener un techo”, reiteró.
Subrayó que si bien, la colonia ha empezado a progresar, aún requieren de mayor intervención gubernamental para incrementar los servicios básicos, el alumbrado en la vía pública, la recolección de basura, el rastro de calles y el agua potable.
“Aún hay sectores sin esos servicios”, anotó.
Problemas de salud
La colonia Monte Albán, desde la parte alta FOTO: Mario Jiménez Leyva
Aparte de esto, resaltó que otra de las necesidades más apremiantes es la construcción de un Centro de Salud de Servicios Ampliados (CESSA), porque los residentes acuden al centro de salud ubicado en el casco de la agencia municipal, donde se atiende a muchas personas.
“Somos muchos en la colonia y con los demás habitantes de la agencia municipal, no se da a basto el centro de salud”, agregó.
El dirigente, destacó que la inseguridad pública también ha golpeado a la colonia y ha causado un mal concepto de sus habitantes.
“Si nos ha afectado eso; se dice que aquí matan gratis, que asaltan gratis. Es cierto porque los cholos se confrontan a piedrazos y con balazos de repente”, indicó.
Además, observó que son los cholos quienes cometen robos y asaltos a los propios habitantes, así como a los conductores de vehículos de empresas quienes llegan a repartir productos en las diferentes tiendas.
“Nos preocupa mucho esta situación; se quejan mucho, incluso los choferes de los autobuses del servicio de pasaje”, asentó.
Comités de seguridad
La sede del Comvive de la colonia. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Ante esto, destacó que el Comvive creó comités de seguridad en cada una de las calles, con alrededor de 25 a 30 habitantes, para hacer rondínes durante la noche, con el apoyo de la Policía Municipal.
“Como ciudadanos teníamos que hacer algo porque ya no se puede permitir más delincuencia; nos ha ayudado bastante este trabajo”, apuntó
Flores Silvestre dijo que no todo es malo en el asentamiento porque la multiculturalidad de sus habitantes ha permitido la organización y el festejo del santo patrón, San Mateo Apóstol, el 21 de septiembre de cada año, y de las vírgenes de Guadalupe y Juquila, así como el desarrollo de actividades culturales.
“Es una colonia de las más grandes de San Martín Mexicapan y de la ciudad, tenemos problemas sin duda, pero es más gente buena y trabajadora la que vive aquí y que está haciendo que tenga una mejor imagen”, terminó.
Agua, malvivientes, y casas onerosas
Los cholos, asolan la colonia. FOTO: Mario Jiménez Leyva
“En 1968, llegamos con mi madre María Petrona Silva; somos de la Costa, de Buevanista Loxicha; venimos por necesidad, no por otra cosa. Desafortunadamente, ahora hay muchos cholos y malvivientes; por eso, se formaron los comités de seguridad en todas las calles.
Hace unas noches, hubo bronca en una calle donde se apedrearon los cholos; los habitantes salen en la noche a vigilar como topiles porque ya están hartos.
En servicios sociales, el agua potable es lo principal; en este tiempo escasea bastante, ya no llega, sobre todo a las partes altas.
Ya no hay terrenos para venta; de la malla para arriba ya nadie vende, aunque sí en los terrenos en conflicto con Santa Cruz Xoxocotlán.
El traspaso de una casa con todos los servicios, puede llegar hasta un millón de pesos, mientras las más humildes 200 o 300 mil pesos, ya le suben mucho”: Ofelia Vásquez Silva, secretaria del Comvive.
