TEPEHUAJE, COATECAS ALTAS, EJUTLA Oaxca.-Tepehuaje es una distopía. Aquí no hubo una hecatombe nuclear, ni un virus que arrasara con toda la vida, mucho menos un desastre natural, tampoco una guerra o invasión alienígena, pero en este poblado de las Coatecas Altas se acabó el agua.
La tierra se secó, los árboles dejaron de crecer, los arroyos desaparecieron, los pocos animales de ganado empiezan a comerse hasta los agaves secos, los campos dejaron de producir y las personas, la mayoría se van por temporadas y vuelven al tiempo para ver a los que se quedaron; luego se vuelven a ir.
A unos 20 minutos de Tepehuaje, por un camino agreste de terracería se llega a San Antonio Poblete. Aquí el Río Grande es inexistente, los enormes árboles que se levantan en sus costados empiezan a morir frente a una tierra resquebrajada, aún hay huellas que lo revelan como un gran cauce de agua que se ha extinguido. Cuatro hombres están a la sombra, algunos niños juegan en la escuela bajo el intenso calor del sol sobre un cielo sin nubes. En las calles, nadie más.
Agua ¿para qué?
Para actividades agrícolas
Consumo humano, aunque es la prioridad número no demanda el mismo volumen de agua
Uso industrial, sector turístico y abasto pecuario
Las predicciones científicas en estas dos localidades de Oaxaca ya son una realidad. El líquido, esencial para la existencia humana, se está acabando en la región Valles Centrales.
El futuro sombrío nos alcanza
Arroyo conocido como el "Pocito Blanco" también se ha secado. FOTO: Emilio Morales
Una investigación encabezada por Salvador Belmonte Jiménez, director del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional Unidad Oaxaca (Ciidir) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) advierte que los mantos freáticos se agotarán en 25 años por la sobreexplotación para el consumo humano, las actividades agrícolas, el desperdicio en los sistemas de distribución de agua potable y por una sequía que se ha acentuado en los últimos años.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) coincide con estas proyecciones y, además, sostiene que se está ante una de las peores sequías en el estado de Oaxaca y que ha impactado principalmente a las regiones del Istmo de Tehuantepec y Valles Centrales.
Se fuga
40% del agua que se extrae se desperdicia
70% del agua agrícola se pierde
Fuente: Director general del Organismo Cuenca Pacífico Sur de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), César Alfonso Lagarda Lagarda.
Por esta situación, la Conagua ha expedido decretos de veda para impedir el uso del agua para actividades agrícolas que ha afectado a campesinos de los distritos de Ejutla de Crespo, Ocotlán de Morelos y Zimatlán de Álvarez, como una medida para lograr la recuperación de los mantos freáticos.
San Antonio Poblete y Tepehuaje son dos agencias que pertenecen al municipio Coatecas Altas, del distrito de Ejutla de Crespo. En ambas, la escasez de agua es una de las responsables de la migración de sus hombres y mujeres, y de una crisis alimentaria.
HAMBRE
Los campesinos de estas localidades sembraban calabacitas, chile, garbanzos, tomate, maíz y frijol, entre otras hortalizas. Ahora, apenas aventuran maíz y frijol; pero las cosechas se han reducido drásticamente, hasta una tercera parte. En promedio, una hectárea les redituaba 600 o 700 kilos de maíz y hoy apenas rinde 200 o 300 kilos.
“Ahora no alcanza ni para el auto consumo, debemos comprar maíz para completar”, dice Joel Zárate, campesino y ex presidente del Comisariado de Bienes Comunales de Tepehuaje. “Antes sí llovía, pero ahora usamos pura agua estancada para sembrar”, agrega Juan González Ríos, agente municipal de esta población.
Los dos refieren que la escasez de agua se acentuó desde hace dos años y más aún en el 2016, en cuyos meses las lluvias fueron casi nulas. Pero su situación se ha complicado desde hace por lo menos 15 o 16 años. No sólo para el uso agrícola, también para el consumo humano.
La mayoría de los hogares de Tepehuaje cuentan con pozos profundos de agua; pero ya se secaron. Carece de mínimo de agua la cisterna ubicada en la parte alta de un cerro para suministrar del vital líquido a la escuela de la localidad y las oficinas de las autoridades municipales y agrarias.
“Antes la bomba se prendía dos horas cuarenta minutos para llenar a la mitad la cisterna; ahora, ni eso”, detalla González Ríos. “Hace como 16 años bajaba bastante agua de los cerros”, recuerda Joel Zárate.
Una situación similar se vive en San Antonio Poblete. El Río Grande que baja desde el cerro conocido como El Labrador y con un cauce de alrededor de ocho a 10 metros de ancho, se secó. Las cosechas se perdieron casi por completo, el agua escasea en la población desde hace siete meses.
Migración
La tierra se secó en Tepehuaje, los campesinos emigran por temporadas de seis meses a Sinaloa, para poder subsistir. FOTO: Emilio Morales
Con menores posibilidades de alimentación y falta de oportunidades de empleo, la gente de Tepehuaje y San Antonio Poblete emigran por temporadas al estado de Sinaloa para trabajar en las cosechas de tomate, chile y pepino.
Al menos la mitad de sus pobladores, los hombres y las mujeres más jóvenes, emprenden estos viajes para emplearse en los campos agrícolas del norte del país. Joel Zárate, Juan González y Abel Díaz, son casos de esta migración.
Los dos primeros emigraron hacia ciudades de los Estados Unidos, particularmente a estados como Arkansas y California.
En cambio, Abel Díaz trabajó en los campos de Sinaloa. Ahí ganaba entre tres mil y cuatro mil pesos a la semana, y laboraba por temporadas de cinco o seis meses al año.
Guerra del agua
Juan González, agente municipal de Tepehuaje (Izquierda) y Joel Zárate, ex comisariado (derecha), refieren que la escasez de agua se acentuó desde hace dos años. FOTO: Emilio Morales
“En cinco años vamos a estar peleándonos por el agua o vamos a tener pueblos desérticos”, advierte Noé Rojas Guzmán, presidente del Frente de Apoyo a Trabajadores Oaxaqueños en el Extranjero.
Para él lo grave que puede ocasionar el agotamiento de los mantos acuíferos es un levantamiento social y menciona las reuniones recientes que han sostenido los campesinos de la población de Santiago Yogana y La Compañía, quienes han planteado la posibilidad de “tomar las armas”, asegura.
El distrito de Ejutla de Crespo, explica, está conformado por 10 municipios y 48 agencias municipales. Salvo Santiago Yogana y La Compañía, el resto tiene graves problemas de escasez de agua en donde se ha reducido hasta un 70 por ciento, según sus estimaciones.
“La gente ha optado por emigrar e irse a trabajar a otros estados. La gente mayor es la que se queda, como en Taniche donde hay puros ancianos. Los mantos freáticos se agotarán en el año 2030”, auguran.
Agro, gran "bebedor"
El riego aboserbe 3 de cada 4 litros que se extrae del subsuelo
77% uso agrícola
14% abastecimiento público
5% termoeléctricas
4% Industria autoabastecida
