“No suban hasta allá señorita... ahí arriba, en el cerro, hay muchos borrachos, no es seguro. Las patrullas de la policía no llegan tan fácil”, nos advierte doña Carmen, mujer de avanzada edad, de tez morena y ojos color café.
A punto de seguir su caminar la mujer señala. “Todos aquí sufrimos mucho. Somos de colonias muy nuevas, 20 – 30 años años a lo mucho, yo ya tengo los papeles de mi terreno, pero la mayoría no; ahí, en el cerro llegaron a construir porque alguien les vendió, pero una renta sale muy cara así que es mejor eso a nada”.
Para surtirse de agua están obligados a comprar pipas.
La mañana es tranquila, en las calles sólo perros y niños juegan ‘a lo que puedan’. Debido a lo accidentado de las calles, pocos son los vehículos que se animan a subir a la colonia Buenavista con sus unidades de motor. Sólo los mototaxis parecen ser amos y dueños de esos caminos de terracería y piedras.
Desprendida de lo alto del peñón, Buenavista, colonia irregular con más de 560 familias en condiciones de muy por debajo del desarrollo social registra elevados índices de pobreza, déficit educativo y delincuencia, según señalan las autoridades del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez.
Además forma parte de las 45 colonias con más de 300 asentamientos irregulares que contabiliza la regiduría de Agencias y Colonias y Tenencia de la Tierra. Cifra que, en comparación con el 2012, incrementó más de un 10 por ciento.
Les “prestan” la electricidad
En esta colonia, las más de 60 viviendas no cuentan con los servicios básicos de agua potable y luz eléctrica; en una de ellas habita Lucrecia Ruedas Pérez, su esposo y sus cuatro hijas, viven al día, con el salario de ayudante de albañil y lo poco que se obtenga de su pequeño negocio de venta de ropa usada.
El servicio de electricidad no llega a esta escarpada zona.
“Drenaje y agua es lo que más nos urge. Ahora ya tenemos luz prestada, pero antes también sufríamos mucho por este servicio, pero ahora un familiar nos da luz eléctrica y le pagamos sólo lo que consumimos”, explicó Lucrecia Ruedas.
Para contar con agua la familia debe adquirir los servicios de una pipa particular, que les cobra 100 pesos por un tinaco de 250 litros, el cual les alcanza para 15 días; a este servicio se suma el pago a los Servicios de Agua Potable de Oaxaca (SAPAO), institución que cada mes les dota de una pipa de cinco mil litros con un costo de 350 pesos.
Cada mes, la familia de destina 600 pesos para el pago de energía eléctrica, dinero que representa el 15 por ciento del salario mensual que percibe el esposo de Lucrecia como parte de su trabajo de ayudante de albañil.
Las casas son precarias, con paredes y techo de lámina y madera, con piso de tierra.
Sin propiedad de la tierra
Lucrecia y su familia tienen certeza de la propiedad de su vivienda porque hace 20 años ellos compraron el terreno a una pareja que decía ser dueña del terreno, pero al terminar de pagar y acudir al tramité de las escrituras se dieron cuentan que la venta fue ilegal.
“Los que nos vendieron este terreno nos engañaron, ahora salieron otros dueños y estamos llegando a un arreglo, pero tampoco podemos tener escrituras porque sabemos que el predio es parte del cerro. Toda esta colonia y la colonia vecina, Ampliación Lomas Panorámicas, tiene el mismo problema”, explicó.
Promesas de políticos
Lucrecia se dice desilusionada y harta de las promesas de los políticos oaxaqueños. Desde hace 15 años que llegó a vivir a esta colonia ha pasado personal de cinco candidatos a la presidencia de Oaxaca de Juárez, quienes prometen regularizar la colonia a cambio del voto ciudadano, sin embargo, las cosas siguen igual.
"En última instancia, el presidente del Comité de Vida Vecinal (Comvive) nos llevaba a los mitines de todos los candidatos, pero como vemos que nada cambia dejamos de ir", relata.
La vista desde lo alto, el único lujo.
Las cooperaciones
Otro grupo de vecinos que habita en la parte baja del cerro, en la colonia Lomas de Santa Rosa, recuerda que hace 20 años cooperaron con cinco mil pesos por familia para introducir el servicio de luz eléctrica.
Para abrir los caminos, también se debieron organizar cuotas vecinales y tequios por parte de los primeros vecinos que llegaron a vivir hace más de dos décadas, cuando el cerro estaba deshabitado.
Mientras que en la colonia San Rafel, colindante con Buenavista y Lomas de Santa Rosa, los vecinos reportan que por ser asentamientos irregulares no cuentan con agua potable.
Rudimentarios grafittis "decoran" este suburbio.
Sin servicios "porque no pagan impuestos"
El regidor Alvaro Reyes dijo en su momento que los habitantes de dichos asentamientos exigen a las autoridades la introducción de servicios básicos, como son el agua potable entubada, energía eléctrica, sistema de drenaje y pavimentación; no obstante, no son contribuyentes de hacienda municipal.
Al no estar legalmente constituidas, estas colonias tampoco están consideradas en los planes y programas de desarrollo urbano.
En tanto varias de estas colonias son respaldadas por organizaciones sociales, a través de las cuales buscan apoyo para gestionar servicios. Alguna de estas organizaciones son el Frente Amplio de Lucha Popular (FALP) y del Frente Popular Revolucionario (FPR).
