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Bety, la mujer que "tapa" baches para sobrevivir

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Con las manos agrietadas y llenas de tierra, Beatriz limpia las gotas de sudor que caen de su frente, toma unos minutos de descanso; tras unos segundos de silencio que son interrumpidos por el motor de un automóvil que se acerca, relata su difícil situación económica, y reconoce que por falta de dinero, el ciclo escolar pasado tuvo que sacar a uno de sus hijos de la escuela.


Para Bety, el desempleo es el obstáculo a vencer todos los días. Tiene que alimentar a sus tres hijos menores de edad y apoyar a su esposo con los gastos para pagar la pequeña habitación que rentan por la zona de Santa Rosa Panzacola.


Ella, junto con más de 40 mil personas en la entidad, forma parte de la cifra incómoda de los gobiernos federal y estatal sobre la falta de espacios dignos y formales para trabajar. Además, es un ejemplo del contraste de los datos en los que la tasa de desocupación fue de 3.75 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) a nivel nacional en julio, cifra 0.15 puntos porcentuales inferior a la de junio, para convertirse en el menor registro en ocho años y un mes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


Desde hace 10 meses, y ante la falta de oportunidades laborales, Beatriz creó su propia fuente de empleo abajo del puente que conecta la calzada del Tecnológico con la avenida Ignacio Bernal; ahí, en el ruedo del asfalto y sorteando vehículos de carga pesada y automóviles particulares, se gana el sustento diario.


Jornada laboral



 


Protegiendo su hombro derecho con una especie de almohadilla elaborada de pedaceria de tela, Beatriz carga una pesada cubeta de aluminio con 10 kilos de tierra y piedras, con la que rellenará los baches carreteros originados por la falta de mantenimiento y el deterioro del tiempo.


Con una mano apoya la cubeta en su hombro y con la otra se toma de la cintura, “es una forma de hacer equilibro y ejercer menor fuerza en el hombro”, explica.


Antes tenía una carretilla para transportar la tierra, pero se la robaron de la bodega cercana a su trabajo en donde la guardaba. Se ayuda con una pala, que hace poco tuvo que reponer, pues la primera que tuvo se extravió.


Con la pesada cubeta atraviesa la carretera a toda prisa. Para evitar ser atropellada, tiene cuidado de no titubear cuando camina con sus sandalias de plástico a punto de romperse; al llegar al otro carril, rápidamente baja la cubeta, da un pequeño respiro, toma su pala y comienza a lanzar la tierra en donde más se necesite.


Los movimientos de Beatriz son rápidos, aprovecha el espacio de circulación entre uno y otro automóvil; al terminarse la tierra, se coloca donde los tripulantes de las unidades de motor la puedan ver y lo más importante, la escuchen. "¡Una monedita!, ¡Lo que guste cooperar!, ¡Para el refresco jefe!", repite una y otra vez, las veces que sean necesarias, hasta que alguien le haga caso.


Tras lograr unas monedas, repite - a modo de ritual- la operación antes mencionada. "Trabajo de 10 de la mañana hasta las siete de la noche; aquí ya no se puede estar más tarde, es peligroso", confiesa.


Los riesgos



 


-¿Cuánto dinero logra juntar en un día?


-Cuando me va bien, me gano hasta 300 pesos diarios, pero eso no es siempre. Ya hasta me llevé un susto, una ocasión me sacaron una pistola.


Las ganancias que obtiene las divide para alimentación y comprar la carga de escombro y tierra con la que rellena los baches. En ocasiones le han vendido su materia prima hasta en 350 pesos por una tonelada.


Durante la pasada temporada de vacaciones, doña Beatriz tuvo que tener a sus hijos abajo del puente. "No puedo dejarlos solos, la gente a veces nos ve feo, una vez hasta vino el DIF, pero no puedo dejar de trabajar para cuidarlos".


Al trabajar abajo de ese puente, a un costado de la ribera del río Atoyac, Beatriz se enfrenta a riesgos en su salud. El lugar está sucio, durante todo el año, en el cauce del río se encharcan aguas negras y debido a las lluvias la hierba crece rápida y abundantemente, por lo que la proliferación de mosquitos portadores de dengue o zika se convierten en un foco de emergencia.


La mujer, de 36 años de edad, también tapaba baches en el puente Valerio Trujano, de la Central de Abasto, pero dejó de hacerlo porque un grupo de personas se acercó a cobrarle derecho de piso.


-¿Quiénes fueron?


-No sé de qué organización sean, pero una ocasión nos quitaron el dinero y nos echaron a correr.


"No quiso pagarme"



 


Beatriz confiesa que no sabe qué es una prestación o beneficios laborales, pues nunca ha trabajado en un empleo formal.


Anteriormente ayudaba a descargar tráileres en las bodegas de la Central de Abasto, le pagaban 20 pesos por cada camión en el que ayudaba. También elaboraba tortillas, empleo en el que estuvo 15 días y en el que no le pagaron, toda vez que el dueño argumentó haberla tenido bajo un tiempo de prueba.


Durante la temporada de calor, en los meses de mayo y abril, vende bolis afuera de las escuelas de sus hijos; dos de ellos estudian en la Comunidad Oaxaqueña, mientras que el más pequeño va a ingresar al preescolar.


Chofer de mototaxi


Con un nudo en la garganta y casi al borde del llanto, comenta que su esposo es chofer de mototaxi, porque fue en lo único que encontró trabajo. “Todos los días gana 150 pesos, pero a veces no puede salir a trabajar, porque su patrón le dice que la moto tiene que guardarse por problemas entre organizaciones; cuando eso ocurre, también se pone a tapar baches”.


Beatriz sigue en su jornada de trabajo, no sin antes reiterar que su trabajo es noble, y que para darle de comer a sus hijos siempre buscará la forma más honrada de hacerlo.


Finalmente, agradeció el apoyo de quienes al hacer de este camino su vía diaria de paso, la apoyan con unas monedas, e incluso le obsequian ropa y comida para sus pequeños.


Sin chamba en Oaxaca


2.8% hombres sin empleo


2.5% mujeres sin trabajo


1 millón 712 mil personas


Fuerza laboral oaxaqueña


4 de cada 5 oaxaqueños, en la informalidad laboral


De 2.7 % de la población desempleada, 450 mil 335 asalariados no reciben prestaciones

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