En una noche sin emociones, de más desgaste que inspiración, América y Cruz Azul empataron 0-0 en el partido de ida de la final del torneo Apertura-2018.
Las Águilas y La Máquina se excedieron de cautelosos en todo el juego. Mostraron muy poca ambición. El objetivo colectivo era evidente: mantener la pelota lo más lejos posible de su área.
Escasearon las combinaciones, no hubo secuencias de pases, tampoco destellos individuales.
La primera mitad apenas tuvo un par de relieves muy temprano en el juego.
Primero, al minuto 7, el árbitro no marcó un penalti a favor del América por una patada del chileno Igor Lichnovsky sobre Bruno Valdez.
Luego, al 10, el portero argentino del América, Agustín Marchesín se lanzó para manotear con el guante izquierdo un venenoso remate de cabeza de Julio Domínguez.
El América por fin se manifestó al ataque hasta el 48 con un duelo individual de Roger Martínez. El colombiano desbordó por el costado derecho y retrasó la pelota para que su compatriota Matheus Uribe entregara su remate al arquero Jesús Corona.
Unos minutos después, las 'Águilas' perdieron a Uribe por una lesión en el pie izquierdo.
En medio de la escasez de oportunidades, Roberto Alvarado de Cruz Azul se encontró un balón de frente y lo voló sobre el larguero.
Ya en la compensación, al 90+3, Cruz Azul tuvo un embate furioso a la ofensiva que finalizó con un disparo de Méndez al travesaño.
