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Oaxaca no durmió

Foto(s): Cortesía
Víctor Hugo Villanueva

En la capital oaxaqueña, el reloj marcaba 15 minutos para las 12 de la noche. Una hora más que en estadio Olímpico Benito Juárez de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde se jugó la final… cuando el portero Edgar Hernández atajó con la pierna izquierda el disparo penal de Rodrigo Prieto, en acción que cinceló el campeonato del Torneo de Apertura 2017 de la Liga de Ascenso Mx de futbol profesional, para los Alebrijes de Oaxaca.


Casi de inmediato, comenzó a escucharse el sonido de los cláxones por algunas de las calles de la Verde Antequera, invitando a la afición al futbol para que se reuniera en torno al símbolo más representativo de los oaxaqueños, la fuente de las Ocho Regiones.


A pesar del frío y el viento que se dejó sentir durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, cientos, quizás miles de oaxaqueños de todas las edades, niños, jóvenes, adultos, hombres y mujeres, comenzaron a corear: “en dónde están, en dónde están, esos de Chihuahua, que nos iban a ganar”.



La batucada con tarolas, tambores y trompetas le puso ambiente al festejo.

La barra Rude Boys le puso su tradicional ambiente al festejo, con tarolas, tambores y trompetas, armaron una batucada, para entonar las porras con las que de manera tradicional alientan a los jugadores de los Alebrijes de Oaxaca en cada uno de sus partidos.


“Verde Antequera es un sentimiento”, toc, toc, toc, toc…


“Verde Antequera es un sentimiento”, toc, toc, toc, toc…


“Verde Antequera es un sentimiento”, toc, toc, toc, toc…


Desde los autos que llegaron a ese punto al norte de la ciudad, también se dejó escuchar el sonido de los cláxones, que corearon las porras.



La barra Rude Boys siempre activa para alentar a los Alebrijes de Oaxaca.

También hubo fuegos artificiales, banderas, matracas y trompetas… sin faltar las bebidas espirituosas, que a más de uno les levantaron el ánimo, provocando algunos conatos de bronca, que no trascendieron y fueron controlados por los mismos asistentes.


A pesar de la baja temperatura de la madrugada, algunos valientes se descubrieron el torso para mostrar el músculo y así unirse al festejo.


Después de más de una hora de porras y vivas en la fuente de las Ocho Regiones, para festejar el campeonato de los Alebrijes de Oaxaca, tomaron la decisión de realizar una marcha hacia al centro de la ciudad. Sin dejar de tocar y lanzar porras, cientos de aficionados caminaron por la calzada Porfirio Díaz, avenida Juárez, Melchor Ocampo e Hidalgo, hasta llegar al Zócalo.


Continuaron los festejos en la Alameda de León, donde cerca de las tres de la mañana decidieron dar el último grito de: ¡ Alebrijes, campeón ! Y despedirse con el grito de guerra: “Verde Antequera es sentimiento”.

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