El crepúsculo. La luna menguante. Personal de limpieza barren las calles de la Ciudad México que ahora lucen repletas de personas, pero de atletas que caminan hacia el Hemiciclo a Juárez bajo la luz de las lámparas que iluminan las avenidas.
Larga fila en los baños. Un atleta disfrazado de Brozo. Uno de los cientos de grupos de corredores que caminan e invaden la Avenida Juárez, comentan previo a asumir el reto: "Lo mejor es escuchar el cuerpo…".
Porras por todas partes. En el grupo de categoría Elite partió Luisa Peña, así como Sagrario Díaz Castellanos. Por consecuencia, ambas de las primeras en tomar la partida y van en la punta de la magna atlética de fondo.
Cartulinas con mensajes de todo tipo de ánimo para los corredores, de amor, de admiración y más...
Los aproximadamente 40 mil corredores, de los cuales 35 mil fueron inscritos oficialmente, dejaron todo en cada kilómetro. Nada impidió que consumaran la prueba; superaran dolor, cansancio; antepusieron sacrificio y sacaron el orgullo.
Cada uno de los 42 kilómetros significa un momento inolvidable, especial, para siempre.
Ingresar a Ciudad Universitaria, una fiesta impresionante ante los cientos de personas que se concentran para alentar con porras en la parte final a sus compañeros, a sus amigos, a sus parejas, a sus familiares.
Es una inyección de ánimo que hace sacar las últimas fuerzas del alma para seguir, para concluir, para consumar el sueño.
Suenan las matracas, las cornetas; se escuchan gritos de aliento; mareas de corredores van arribando al lugar. Están cerca de ingresar al túnel.
Entran al Estadio Olímpico Universitario. La emoción, la alegría es increíble, maravillosa. No se diga la profunda felicidad de cruzar el arco de meta y de recibir la "I", sí, la medalla con esa letra de la palabra México que se otorgó este año.
Y es q hay personas como por ejemplo, Arnulfo Santiago Valencia con apenas dos meses que comenzó a correr, y con una fuerza de voluntad extraordinaria tiene la satisfacción de haber cubierto su primer maratón.
Las lágrimas en varios casos fueron inevitable.
En el 2015, José Tinoco tenía una semana de haberse integrado al "running" pero vino a echar porras; en ese entonces afirmó que lo correría en este 2016.
"Yo sí lloré”, admite, y es que relata que hace un año tuvo un pre-infarto, “y hoy estoy aquí cruzando la meta", expresa aún invadido de emoción.
No hay señal de teléfono celular en Ciudad Universitaria; un reto más encontrarse entre sí los integrantes de los diferentes equipos y familiares ante la multitudinaria concentración de personas y stands que ofrecen diferentes servicios, entre ellos el mensaje.
Al término, los corredores salieron contentos con la ansiada, soñada y deseada presea.
El ganador absoluto del 34 Maratón de la Ciudad de México 2016 fue el keniata Emmanuel Mnangat, con 2 horas 19 minutos 32 segundos. En la rama femenil, la triunfadora absoluta fue la lituana Diana Lobacebske, con registro de 2:40:32´.
Y el mejor latinoamericano resultó John Andrés Atachagua, de Perú, con 2:25:10´.
