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Las calles de Oaxaca forjaron los sueños de Cupertino Hernández

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cupertino quedó huérfano a los cinco años de edad. Las calles fueron su hogar, al lado de sus hermanitos.


Su bisabuela Alfonsina Cruz se encargó de cuidarlos, pero su vida fue vagar por las calles.


Isidro Cupertino Hernández Canseco nació en Tehuacán, Puebla, pero sus padres Salomón Hernández Hernández y Hortensia Canseco se trasladan a la ciudad de Oaxaca.


Su tía Rosalba Canseco lo inscribe en la Escuela Primaria Basilio Rojas, pero dos años después ingresa a la primaria Flavio Pérez Gasga, donde estudiaban sus tres hermanos.


“Ello duró poco ya que no me acostumbré al ambiente y me expulsaron porque no me dejaba de nadie y siempre terminaba golpeando a mis compañeros”, recuerda.


A los diez años deja la escuela y su tiempo libre lo ocupa para correr, siempre iniciaba en la calle de Leandro Valle, donde vivía. Se iba trotando a las presas de Santa María Ixcotel, al río Atpoyac o a las presas de Huayápam.


LA MEJOR ETAPA DE SU INFANCIA


Cupertino señala que de los 10 a los 13 años se la pasó viviendo en el zócalo al lado de sus hermanos. “Como éramos huérfanos, no nos gustaba estar en la casa de mis tíos, y mis hermanos y yo teníamos una cajita de bolero y nos íbamos al centro a ganar unos pesos”, relata.


Recuerda que algunos extranjeros les proponían llevárselos a sus países de origen, donde les darían mejores condiciones de vida; sin embargo, lo tenían que hacer sin que sus familiares supieran.




 


COMIENZA SU ODISEA EN EL ATLETISMO


Añade que fue hasta los 14 años cuando tuvo la oportunidad de participar por vez primera en una carrera oficial en la categoría juvenil que se llevó a cabo en el Barrio de Jalatlaco, sitio donde avecindaba al llegar con sus padres adoptivos de nombre Sofía y don Inocencio mismos que contaban con una huarachería.


Recuerda esa carrera atlética porque la ganó de “calle”, ya que estaba acostumbrado a correr y a caminar mucho pues recorría a esa edad de 10 a 12 kilómetros diarios, por lo que la carrera fue pan comido.


Después de esa etapa lo ayuda Inocencio Sebastián Ruiz, que vivía en la primera privada de La Noria, donde llegaron a rentar su abuelita y su tía.


Sebastián le dio trabajo en una miscelánea y le dijo que tenía que cuidar a su señora madre que ya estaba grande.


El casero lo inscribe en la escuela, pero poco duró, ya que lo volvieron a expulsar. De castigo, lavó la ropa de todas las personas que vivían en la casa.


“Tras la reprimenda, me inscribe en la escuela primaria básica para adultos Enrique C. Rebsamen, donde concluí la primaria”, agrega Isidro.


COMIENZA SU AVENTURA EN EL ATLETISMO DE COMPETENCIA


A la vez de la escuela entrenaba por su cuenta en el Paseo Juárez El Llano allá por el año de 1980, y es ahí donde conoce a un profesor de educación física, a quien le pide lo entrene, pero lo canaliza con José Manuel Jiménez Aquino.


Llega al Cabrera Carrasquedo a entrenar con el profesor Ornelas y este lo pone a hacer pruebas de velocidad de 100, 200 y 400, 800 metros planos y eran entrenamientos exhaustivos.


“Si quieres ser campeón como dices, tienes que ser constante; si no, olvídate de tus propósitos”, le dijo José Manuel Jiménez ante lo inconsistente que era para entrenar.




 


PRIMERA COMPETENCIA


Su primera competencia como novato se realizó en el barrio de la Trinidad de las Huertas, donde dentro de la festividad del barrio se llevó a cabo una carrera de cinco kilómetros, y les sacó una ventaja de hasta 400 metros al segundo lugar.


“Mi segunda competencia importante fue, al estar ubicado entre los mejores atletas del Estado, asistir a mi primer campeonato nacional de campo traviesa efectuado en Jalapa, Veracruz, donde también asistió Graciano González.


“Después de ello, anduve mucho tiempo haciendo el uno dos con José Manuel Aquino, además me tocó hacer también el 1-2 con Hipólito Cruz, en el medio maratón celebrado en 1989 con el que celebró la Ciudad de los Muertos, Mitla, sus cien años de fundada, siendo el recorrido de El Tule a Mitla”, expresa emocionado.


SE ALEJA DEL ATLETISMO


La pausa que hizo después de muchos años de trayectoria su hija estaba estudiando la preparatoria y para apoyarle en sus estudios dejó el atletismo y se puso a trabajar en la iniciativa privada hasta lograr su retoño la carrera de Licenciada en Derecho.


Fueron tiempos en los que descuidó su estado físico al subir 27 kilos y medio, lo que le obligó 10 años más tarde volver al deporte de sus amores, el atletismo, y lo hizo en una competencia  de pista de veteranos organizada por la gran Fraternidad de Atletas Master de Oaxaca, donde ganó la competencia de los 100 metros planos.


Actualmente, Cupertino se desempeña como agente de seguridad.

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