Los deportes que se practican en grupo dependen de varios factores, entre ellos, la calidad, destreza y habilidad de cada uno de los jugadores, pero también del propio equipo en su conjunto. Está claro que no podemos dejar de lado la fuerza que aportan algunos deportistas, sin embargo, estos no dejan de ser una pieza del engranaje de la maquinaria o, hablando en términos futbolísticos: del conjunto. Y sino, preguntémonos: ¿cómo suelen ganar los diferentes equipos la gran mayoría de sus partidos? Es cierto que, en algunas ocasiones, una persona puede sobresalir por encima del resto debido a su actuación estelar en un partido en particular. No obstante, si nos paramos a analizar la situación, es muy probable que ese jugador haya conseguido realizar la jugada más importante del partido gracias a la asistencia o ayuda por parte de uno o varios de sus compañeros. Por lo tanto, el trabajo en equipo es siempre un factor determinante para conseguir el éxito.
El fútbol es un deporte capaz de despertar emociones que otros no pueden. Muchos son aquellos que han escuchado hablar de jugadores como Messi o Ronaldo, considerados pilares fundamentales de sus equipos y selecciones. Sin embargo, está claro que los partidos no son únicamente peleados y ganados por estos jugadores, sino por el conjunto. Por ello, y para así obtener los mejores resultados, es necesario insistir en la importancia de realizar un buen trabajo con cada uno de los jugadores de manera individual y grupal.
No obstante, aunque parece algo fácil de conseguir, no siempre es así. Hay numerosos equipos que no consiguen ejercer como una unidad consolidada de jugadores, siendo solo un grupo de personas que comparten entrenamientos, club y competiciones. Por esa razón, es muy importante que el técnico se encargue de conseguir que ese grupo de personas se convierta en una pequeña familia. Pero ¿en qué factores recae la diferencia en que un conjunto sea un mero grupo o un equipo? Varios estudios marcan como indispensables los siguientes factores:
- Los equipos comparten metas y objetivos en común, como podría ser ganar un torneo en particular, la competición en la que juegan ese año o subir de una división a otra. Estos objetivos y metas pueden cambiar según va avanzando la temporada, pero siempre deben ser comunes.
- Cada miembro del equipo debe depender del resto para conseguir el objetivo o meta marcado.
- La relación entre los miembros del grupo tanto dentro como fuera del campo es primordial para poder generar ese vínculo.
Si de primeras no se dan estos factores es muy probable que no dispongamos de un equipo sino de un simple grupo de jugadores. No debemos olvidar que, aunque la teoría parezca muy sencilla, formar un equipo es algo que lleva su tiempo y que debe seguir una estrategia y un control por parte del propio entrenador y del equipo técnico. Hay casi tantas fórmulas como entrenadores, ya que cada uno tiende a tener su propia idea de cómo trabajar en equipo. Lo que está claro es que convertirse en un equipo es un trabajo diario en el que hay que invertir tiempo constantemente.
Hay varios aspectos que pueden ayudar a consolidar un grupo, como el compañerismo, los momentos fuera de la competición, desde eventos, cumpleaños, cenas, celebraciones, campeonatos en los que disfrutar de aficiones en común: como por ejemplo los videojuegos o los juegos de póker. Es conocida la afición de Gerard Piqué y Arturo Vidal, jugadores del FC Barcelona a este tipo de juegos, llegando a participar juntos en varios torneos. También es importante dejar de lado los reproches e incluir el diálogo en situaciones que puedan afectar al rendimiento del equipo y, por supuesto, no dejar de lado ningún tema o preocupación individual de cada jugador, por poco importante que parezca, ya que este puede pasar factura a la larga. Con esto no solo queremos lograr que nuestros jugadores entablen una amistad entre ellos, sino además crear una serie de vínculos que nos permitan conseguir el objetivo marcado al inicio de temporada.
Un claro ejemplo de trabajo en equipo es el anteriormente mencionado FC Barcelona, en el que se tienen en cuenta valores que destacábamos anteriormente en todos sus equipos y cantera, ya no solo por parte del entrenador y el equipo técnico, sino también por parte de los propios jugadores. En numerosas ocasiones hemos leído noticias en las que algunos de los jugadores, como Piqué o Vidal, que son de ese tipo de jugadores que dan ánimos a sus compañeros y reconocen la gran labor del equipo o selección durante algunos de los encuentros.
Como bien sabemos, no siempre se puede ganar. No obstante, el apoyo entre jugadores, incluso en los momentos más duros, puede mantener a un equipo unido y, con ello, a un equipo fuerte. frente a sus rivales.
