Gertrude Baniszewski nació el 19 de septiembre de 1929 en Indianapolis, Indiana (EU). Su padre murió cuando ella tenía once años.
A los dieciséis, Gertrude se casó. Sería el primero de varios matrimonios.
Para 1965, Gertrude tenía 37 años. Su única entrada económica consistía en lo que podía extraer de los diferentes padres de sus hijos.
Gertrude acepta 'cuidar' a dos niñas
Un día, dos desconocidos llamados Betty y Lester Likens le pidieron a Gertrude que cuidara de sus dos hijas mientras ellos trabajan para un circo en Florida. Le ofrecieron veinte dólares a la semana y Gertrude aceptó.
En 1965, Sylvia de 16 años, y Jenny de 15, se mudaron con Gertrude y sus hijos al 3850 de East New York St., en Indianápolis, Indiana.
La primera semana en la casa de Gertrude no ocurrió nada fuera de lo normal.
Pero siete días después de que ellas llegaran, el cheque prometido por los padres de las niñas se retrasó.
Gertrude les dijo: "Bien, perras, he cuidado de ustedes durante una semana por nada"; acto seguido, las llevó al sótano y las azotó con un cinturón.
Al día siguiente, llegó un sobre con los veinte dólares por correo.
Dos días más tarde, los Likens pasaron a ver a sus hijas. Nadie se quejó.
Sylvia empieza a ser culpada por todo
Por pasar mucho tiempo en una tienda, Gertrude decidió castigar a Sylvia pegándole con una paleta. Luego de esa primera vez, Sylvia siempre era culpada por todo.
Cuando Gertrude se cansaba, ponía a su hija Paula como encargada de la paleta.
Pero parecía que para Gertrude todas las desgracias del mundo eran culpa de Sylvia.
La casa de los Baniszewski era el lugar donde se reunían los adolescentes del barrio.
Cuando varios jóvenes observaron que Sylvia soportaba el abuso, ellos también comenzaron a aplicarle castigos físicos.
Coy Hubbard, de 15 años, pesaba 85 kilos y medía casi dos metros, era una especie de practicante de judo y le encantaba lanzar a la chica por el aire.
Sylvia aterrizaba con un crujido en el piso de cemento. Todo el mundo se reía.
Los castigos empezaron a aumentar en intensidad y frecuencia. Todo se convirtió en un juego perverso.
Sylvia es arrojada al sótano
Gertrude decidió que Sylvia no debía dormir con el resto de la familia. La niña fue arrojada al sótano.
Desde ese momento, sólo la alimentaron con galletas saladas y agua.
Cada cierto tiempo, los chicos la sumergían en baños hirvientes.
El espíritu de Sylvia terminó por romperse y dejó de pelear por su vida.
Sylvia ya no se resistió al abuso. Gertrude la dejó desnuda. Atada en el sótano, tiritaba de frío y sufría hambre y sed.
Muchos niños y adolescentes convirtieron en rutina su viaje vespertino al sótano para golpearla, quemarla, tirarla al piso y patearla entre varios, morderla, besarla y abusarla sexualmente.
John Baniszewski Jr tenía solamente diez años, pero le gustaba oír gritar de dolor a Sylvia.
Fue quien organizó tours llevando a sus amigos y a los chicos del barrio a pasar tardes enteras torturando a la niña.
Gertrude llegó en una ocasión a obligar a Sylvia a que se introdujera por la vagina una botella de cristal, la cual se rompió dentro del sexo de la niña y le desgarró las paredes vaginales. Todos celebraron con risas y aplausos.
Una vez, el adolescente Richard Hobbs la sostuvo mientras Gertrude tomaba un alambre al rojo vivo y grababa en el estómago de la chica:"Soy una prostituta y estoy orgullosa de serlo".
La muerte de Sylvia
A la mañana siguiente, Sylvia estaba incoherente. Tenía moretones y cicatrices por todo el cuerpo, además hedía a causa de la falta de aseo.
Gertrude decidió que debía mojarla con la manguera. Todo el mundo se rió mientras el agua salpicaba sobre el demacrado cuerpo de Sylvia Likens. Ella ya no se movió. Estaba muerta.
Richard Hobbs llamó a la Policía con la vaga noción de que ellos la resucitarían y todo estaría bien.
Al ver el cuerpo, los oficiales y médicos declararon que el de Sylvia Likens era el peor caso de abuso físico que habían investigado en la historia del estado de Indiana.
Los juicios de los culpables
Los juicios fueron una sucesión de testimonios autoinculpatorios. Todos los adolescentes y niños aceptaron su culpabilidad y detallaron ante el horrorizado jurado los castigos a que habían sometido a la pequeña.
Solamente Gertrude intentó zafarse y lanzar la culpa sobre los chicos.
Pero todos dijeron que ella alentaba la tortura y participaba en ella.
Paula Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional, luego de siete años en prisión.
Coy Hubbard y Richard Hobbs fueron hallados culpables de homicidio impremeditado y sentenciados a 21 años en la cárcel. Obtuvieron libertad condicional.
John Baniszewski, pese a tener diez años de edad, fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel.
Gertude Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional luego de 20 años en prisión.
Gertrude murió el 16 de junio de 1990 en Laurel, Iowa. Antes de morir, aceptó su culpabilidad.
