CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Qué hace una chica de 19 años con una fortuna de mil 200 millones de dólares?
Aparentemente, disfrutar de una vida normal, en la que su prioridad son las competencias ecuestres, más que los números de su abultada cuenta bancaria.
La noruega Alexandra Andresen figura en el ranking de Forbes de los Multimillonarios del Mundo, y aunque no encabeza la lista, sí puede presumir que es la más joven de ese acaudalado grupo.
Por supuesto, la adolescente no hizo tanto dinero por sí misma.
En realidad, su familia se ha encargado de amasar una gran fortuna desde el siglo 19, y ahora ella es dueña del 42.2 por ciento de la empresa de inversiones Ferd, que es dirigida por su padre, Johan Andresen.
Alexandra acaba de terminar la preparatoria y, pese a su condición de multimillonaria, el glamour y las excentricidades no figuran en sus intereses.
Su perfil en redes sociales, por ejemplo, es público. Y sus posts casi siempre tienen que ver con sus logros en competencias ecuestres y temas de interés social.
Como cualquier adolescente, publica en Instagram fotos al lado de sus caballos, sus amigos y su novio, Joachim Tollefsen, quien se dedica a las artes marciales mixtas.
"Ahorro cuando me dan mi mesada semanal, y guardo los premios que me dan en las competencias o si me regalan dinero en mi cumpleaños", contó la joven hace un par de años en la revista corporativa de Ferd.
"Eso significa que puedo comprarme las cosas que realmente quiero, como una mochila o un par de zapatos, sin tener que pedirle dinero a mis padres".
Alexandra tiene una hermana mayor, Katharina, quien también heredó el 42.2 por ciento de la fortuna familiar y actualmente estudia Ciencias Sociales en la Universidad de Amsterdam.
Como ella, hizo la preparatoria en una escuela pública, y actualmente vive en Alemania, donde la empresa Kingsland la auspicia en su preparación como entrenadora de caballos.
Si bien la familia Andresen cobraron notoriedad recientemente, su fortuna data de 1849, cuando el padre del tatarabuelo de Alexandra compró la tabacalera J.L. Tiedemanns, la cual se convirtió en la más poderosa de Noruega.
En 2005, los herederos vendieron en 500 millones de dólares la empresa por motivos éticos (no querían estar relacionados con un producto que provoca enfermedades y muertes) y probaron suerte en los bienes raíces con resultados espectaculares. ¿O no, Alexandra?
Tan joven ¡y tan millonaria!
