El exministro de Comunicaciones afgano, Sayed Sadaat, de 49 años de edad, renunció a su cargo en septiembre de 2020, salió de su país para refugiarse en Leipzig, Alemania, donde se convirtió en repartidor de pizzas.
En entrevista reconoció que fue muy criticado por dejar su vida de funcionario público atrás después de servir al gobierno durante dos años; sin embargo, de pie con su uniforme naranja junto a su bicicleta afirmó: “No tengo nada de qué sentirme culpable”.
En tanto, indicó al Diario Río Negro que confiaba en que otros políticos también sigan el mismo camino y trabajen con el público en lugar de esconderse.
Sadaat abandonó Afganistán a finales de 2020, antes de la renuncia del presidente Ashraf Ghani, al negarse a utilizar los fondos asignados a su ministerio para luchar contra los talibanes.
A partir de ahí su historia se volvió viral por el caso que vive Afganistán tras la salida de los militares que entraron en guerra con los talibanes hace 20 años y ahora retomaron el poder luego de la salida del país de tropas de Estados Unidos.
Sadaat recordó que su familia y sus amigos no han podido salir de Afganistán.
Cabe mencionar que Sadaat tiene títulos en TI y telecomunicaciones y esperaba encontrar un trabajo relacionado, pues en Afganistán participó en el desarrollo de telecomunicaciones en áreas rurales y planeó lanzar el satélite conjunto afgano-chino SaarcSadaat, nombrado así por la Sociedad del Asia Meridional para la Cooperación Regional, indicó ABC Internacional y finalizó la colaboración con India en su programa de transportadores Afghansat-1, respectivamente.
A su vez, en China tendió una línea de fibra óptica de 4 mil 800 kilómetros. Sadaat cambió 45 mil teléfonos fijos y dio acceso a redes móviles a alrededor de 10 millones de personas en Afganistán hasta su dimisión en 2020.
No obstante, en diciembre, ante el imparable avance de los talibanes decidió ponerse a salvo en Alemania, aunque no pudo llevar a su familia consigo.
El problema fue que ante su imposibilidad de hablar alemán, sus oportunidades escasearon, por lo que ahora estudia el idioma cuatro horas diarias, antes de su turno laboral vespertino de seis horas entregando comidas.
“El idioma es la parte más importante”, reconoció Sadaat, quien también tiene la nacionalidad británica.
