De recia personalidad y una voz muy característica, Pedro Armendáriz se erigió como uno de los más grandes galanes de la época de oro del cine mexicano.
Nacido Pedro Gregorio Armendáriz Hastings en mayo de 1912, era hijo del mexicano Pedro Armendáriz García-Conde y la estadounidense Adela Hastings.
Vivió con sus padres en Texas donde estudió por un tiempo, pero luego se trasladó a San Luis Obispo, California; ahí terminó la carrera de Ingeniería aeronáutica y también realizó estudios en Derecho.
Aunque, su mayor pasión era el cine y siempre que podía, veía películas. Era gran admirador de Greta Garbo, Theda Bara, Clara Bow, Louise Brooks y otras actrices de la época.
No obstante, tras una carrera consolidada y su sueño hecho realidad, el martes 18 de junio de 1963, disparó una pistola Magnum 357 directo a su pecho, y terminó instantáneamente con su vida para evitar una dolorsa y perdida guerra contra el cáncer.
'The Conqueror': la película maldita
En 1956 Armendáriz participó junto a John Wayne en la cinta ' The Conqueror'. El rodaje tuvo lugar en una zona desértica del estado de Utah, cerca de un sitio donde el gobierno de Estados Unidos había realizado pruebas nucleares.
La radioactividad acumulada en esta zona era tan fuerte que muchos de los actores y equipo que participaron en la película enfermaron de cáncer, como fue el caso de Pedro.
De hecho, de las 220 personas involucradas en la filmación, 91 enfermaron de cáncer y 46 fallecieron a consecuencia de este mal, entre ellos John Wayne, por afectaciones en el estómago y pulmón.
Aunque Pedro sabía de las enfermedades de sus compañeros, no había presentado hasta ese momento síntoma alguno, así que siguió trabajando.
Pero en 1962, al poco de ser elegido para interpretar al jefe del Servicio Secreto Turco, empezó a presentar los primeros signos de un cáncer que se manifestó de manera muy agresiva.
Pedro comenzó a sufrir dolores en la cadera,y a veces eso lo paralizaba, por lo que muchas de sus escenas las tuvo que hacer sentado, por disposición del director Terence Young.
Estando en Londres, se sometió a estudios y, a los 51 años, el actor fue diagnosticado con cáncer de huesos en etapa terminal con metástasis en el pulmón y esófago.
Los dolores eran terribles, pero terminó el rodaje formalmente, pensando en la seguridad de su familia.
Y a partir de ese momento el actor había decidido que no permitiría que la enfermedad destruyera lo que amaba, él mismo pondría fin a su vida.
Directo al corazón
Pedro había escrito cartas para todos, explicándoles que su decisión no era impulsiva; que no estaba dispuesto a pasar por una agonía dolorosa ni hacerlos pasar por ella.
Les decía que los amaba y que estaba profundamente orgulloso de ellos. Que se sentía agradecido de haberlos tenido en su vida y lamentaba la pena que iba a causarles, pero que era lo mejor.
Así pues, acomodó los sobres en la mesilla de noche. Acto seguido, tomó asiento en la cama, se acomodó entre las almohadas, colocó el cañón de la Magnum en el lado izquierdo de su pecho. Cerró los ojos por última vez, y disparó.
Sus restos reposan en el Panteón Jardín de la Ciudad de México, donde lo acompaña su inseparable Carmelita y más recientemente, su hijo, Pedro, quien siguió los pasos paternos, convirtiéndose en uno de los actores más célebres de México por décadas y que falleció el 26 de diciembre de 2011, exactamente del mismo mal que aquejó y tan rápido se llevó a su padre.
