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Tras 20 años de carrera, vive Pentagoncito el mejor momento de su carrera

Foto(s): Cortesía
Redacción

De ser parte de las pandillas de su natal Veracruz, Pentagoncito vio en la lucha libre la luz que iluminó su camino, por lo que desde casi 20 años, se ha dedicado en cuerpo y alma a ser uno de los mejores luchadores del grupo de los minis.

 

Originario de un barrio bravo de la ciudad de Jalapa, Veracruz, donde se reunía con las bandas que existían hace 19 años, cuando un amigo lo invitó a entrenar lucha libre, para que se alejara del mal ambiente y de los peligros de las calles.

 

 

 

 

 

Al animarse hacerlo, fueron a un gimnasio, “me enganchó en la lucha libre y me empezó a gustar, a principio eran dolorosas las caídas, azotones, raspadas de codos; me dolía mucho el cuerpo de un día para otro, hasta que empecé adaptarme, me gustó y decidí hacerlo más en forma”.

 

 

Su primer maestro fue León Chino, Esteban León, q.e.p.d., “era de la vieja guardia, fue un gran luchador, ahorita ya tiene un buen tiempo que falleció, dejó a uno de sus hijos pero ya no siguió la misma trayectoria y se perdió el nombre”.

 

 

Recordó que su primer nombre fue Astro Negro, “soy pequeño de estatura pero me gusta luchar con los grandes, pero para ellos era chaparro, entonces me dijeron que me uniera al club de los minis y les respondí que yo era chaparro; al paso del tiempo cambié de gimnasio y el promotor decidió ponerme con los minis”.

 

 

Por ello llevo el nombre de Astrito Negro, posteriormente cambió al personaje de El Tigrín, nombre con el que luchó en Jalapa, Veracruz, para después luchar como Mini Exorsista, donde Voladorcito de la Ciudad de México, le ganó la máscara, regresando al personaje de El Tigrín.

 

 

Cuando llega a Triple AAA en 1995, adoptó el personaje de Mini Jety, “posteriormente el de mini Karis, La Momia, después de que Karis la Momia deja el nombre para ser La Parka, entonces, me convierto en Pentagoncito y es el nombre con el que sigo, aunque actualmente ya no estoy en dicha empresa”.

 

 

Señaló que al ser rudo su personaje, lo llena de emoción, “creo que es parte de mi temperamento, el ser de este bando me da vida, vibra, vitalidad, incluso, me gusta que la gente se burle, que me mienten la madre, lo cual es como alimento para mí, porque siento que estoy haciendo mi trabajo y está gustando al público”.

 

 

La gente lo ha aceptado muy bien en cada uno de los escenarios en los que se presenta, “le gusta mi trabajo, por ello es que lo hago de la mejor forma”.

 

 

A lo largo de su vida profesional ha tenido varios enfrentamientos en jaula; “tuve el campeonato nacional mini al derrotar a Mascarita Sagrada, fui campeón del 97 al 98, el cual lo perdí contra Octagoncito”.

 

 

Aseguró que la mayor satisfacción que tiene es el aplauso del público, “me llevo todas las mentadas de madre y los aplausos o todo lo que la gente me diga, lo llevo en el corazón, como buen rudo, sé que cuando la gente me mienta la madre o me aplaude, es porque estoy haciendo bien mi trabajo”.

 

 

 

 

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