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"Mama-lucha", la llamada Samaritana del deporte en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Julio León

Es como la Samaritana del deporte, es quien le quita la sed a los deportistas y más en la presente temporada de calor; le pone sabor a las actividades deportivas, pero sobre todo se caracteriza por su gran afición y especial entusiasmo.

Dentro de sus grandes tesoros conserva los guantes de porteros titulares de Alebrijes de Oaxaca de aquellas primeras temporadas en la extinta Liga de Ascenso, cuando jugaban en el también desaparecido Estadio Benito Juárez, donde expendía sus raspados. 

Así también, una playera de Alebrijes que le fue obsequiada por Raymundo Torres y que incluso tiene en la parte de atrás, arriba del número, su seudónimo: “Mamá-lucha”. Así como una lona que cubría su triciclo de raspados de ese entonces y que está tapizada de autógrafos y dedicatorias con gran cariño por parte de casi todos los jugadores del plantel de aquella dorada época.

Es la popular “Mamá-lucha”, quien dentro de sus recuerdos más recientes está la fotografía nada menos que con la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su reciente visita a la Sierra de Juárez.

Los guantes de portero se los obsequió el propio portero Lucero Álvarez y que fue los que utilizó en partidos con triunfos conseguidos de marca cardiaca y vibrante; también posee los guantes de Gerson Marín y Sergio Arias.

Ante su gran amistad con todos en el club de Alebrijes, había partidos especiales a los que ingresaba como en aquella visita de los Pumas de la UNAM en juego de Copa MX y en el que desde el graderío del estadio lanzaba porras con gran ahínco; incluso, le gustaba hacer funciones de aficionada-directora técnica.

Doña Inés Ortega, como es su nombre, aprovechó para compartir su gran emoción por haber conocido a la presidenta Claudia Sheinbaum en días pasados, “me dijo que soy una mujer muy luchona y que en una próxima visita a Oaxaca vendría aquí a la ciudad a tomar uno de mis raspados”, dijo emocionada.

SATISFACCIONES

Casi a punto de las lágrimas, “Mamá-lucha” agregó: “Doy gracias a Dios por haberme permitido que a través de mi trabajo, el cual heredé de mis padres y en el que comencé desde niña, tenga yo la oportunidad de conocer a muchos deportistas, amateur y profesionales, pues soy una gran aficionada al beisbol, al atletismo y ni se diga al futbol”, mencionó con una gran sonrisa.

Además, agrega que otra de las alegrías y satisfacciones es ver crecer en su carrera a los deportistas que pasan por su puesto en algún momento, ejemplo rápido, dijo, es el caso del jugador Kenneth González, juvenil oaxaqueño que recientemente debutó con el primer equipo de Cruz Azul de la Liga MX y quien se quitaba la sed con sus raspados cuando acudía a entrenar al Polideportivo Venustiano Carranza.

Inés Ortega tiene dos hijos, Diana Quetzalli, quien actualmente 27 años de edad, a quien inculcó también el gusto por el deporte, ya que practicó wushu durante 13 años; quien  actualmente es Licenciada de Administración en Turismo, carrera que pudo cursar con el apoyo de “Mamá-lucha”, gracias al oficio de los raspados. Su hijo mayor es César, de 29 años.

Prácticamente todos los atletas y deportistas que asisten a realizar su preparación en el polideportivo conocen y saludan a la popular “Mamá-lucha”, pseudónimo con el que fue bautizada por aquel plantel de Alebrijes, precisamente por ser una mamá muy luchona, por lo que todas las mañanas arranca su motocarro de raspados para seguirse ganando el sustento y disfrutar del deporte a las afueras del polideportivo.

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