En el mundo del futbol profesional, pocas historias reflejan tanto esfuerzo y constancia como la de José Alfredo López Cruz, quien con orgullo recuerda que su carrera como árbitro asistente fue muy buena, no sólo por los logros personales, sino porque se convirtió en el primer árbitro oaxaqueño en llegar a sancionar partidos en la Liga MX.
Este hecho, más allá de la estadística, representa un mensaje poderoso para las nuevas generaciones, el cual señala que los sueños se alcanzan con disciplina, trabajo y pasión.
Durante 25 años se mantuvo en la máxima categoría del futbol mexicano, con un recorrido que no estuvo exento de dificultades. La profesión de árbitro exige precisión, temple y una resistencia mental que se pone a prueba en cada partido y López Cruz lo sabe bien.
“Siempre fue complicada, pero con corazón, tesón y mucha dedicación logré mantenerme y terminar de buena forma”, afirma con serenidad.
Su retiro llegó al cumplir la edad límite establecida para los árbitros, 45 años. Aunque esa regla marcó el final de su trayectoria en la cancha, él considera que fue con la satisfacción que deja a quienes sueñan con seguir sus pasos.
“Es alcanzable para cualquier ser humano”, asegura, convencido de que la primera división no es un privilegio reservado a unos cuantos, sino una meta posible para quienes se preparan y creen en sí mismos.
Hoy, su historia se cuenta como la de un pionero que abrió camino desde Oaxaca hacia los estadios más importantes del país. Una carrera que, más allá de los silbatos y las banderas, se convirtió en un ejemplo de perseverancia y orgullo para su tierra.
Hoy José Alfredo vive en la ciudad de Oaxaca, donde de vez en cuando lo invitan a pitar en encuentros locales. Asiste con la misma energía de siempre ya que su pasión por el futbol no se ha apagado. Lo hace con gusto, porque sigue sintiendo la misma emoción que lo acompañó desde sus primeros pasos en el arbitraje.
Su mirada ahora está puesta en el futuro; apoyar a los nuevos talentos. Durante la semana organiza prácticas, y después los lleva a la cancha para que ejecuten lo aprendido. Para él, el arbitraje amateur necesita del respaldo de todos los que juegan futbol, porque sin árbitros los partidos no pasarían de ser una simple “cascarita”.
Sobre el nivel del arbitraje en Oaxaca, López Cruz es claro: “hace falta más capacitación”. Considera que quienes desean ser buenos árbitros deben dedicar tiempo y esfuerzo, porque esta actividad puede convertirse en una verdadera profesión.
Por eso lanza una invitación abierta a los jóvenes para que se acerquen al sector profesional, que se capaciten y se proyecten. “Queremos cambiarles el chip a los jóvenes, queremos apoyarles para que hagan la carrera” afirma con convicción.
Su mensaje final es directo y esperanzador: “El arbitraje no solo es una oportunidad de crecimiento personal, también es una forma de contribuir al desarrollo del futbol en Oaxaca,
Quienes estén interesados en dar ese paso, pueden acercarse a él, dispuesto a compartir su experiencia y guiarlos en el camino hacia el profesionalismo. El número al que pueden llamar es 951 220 87 88.
