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Instructores de activación física se enfrentan a las dificultades de la adaptación de clases

Foto(s): Cortesía
Julio León

Dentro de los afectados por el cierre de gimnasios desde hace más de dos meses ante las medidas de prevención por la contingencia sanitaria de la pandemia por el COVID-19, están los instructores de activación física, quienes ahora buscan adaptarse a una alternativa obligada.

 

Y ésta es para ellos la de clases en línea, con la cual pueden tener algunas leves percepciones económicas, pero sobre todo, seguir disfrutando de su pasión por el ejercicio y al mismo tiempo de esa acostumbrada necesidad de promover, de alguna forma, un estilo de vida saludable.

 

 

“Los instructores que han dedicado su vida a dar clases en un salón y de pronto se toparon con la necesidad de tener que ofrecerlas en línea, comparten sus transmisiones con el cariño de lo que siempre han hecho, activar a las personas, y a veces es difícil lograr esa interacción en línea.

 

 

 

 

 

“Nosotros tampoco disfrutamos de igual manera las clases virtuales que las presenciales, sólo que en estos tiempos de pandemia es la forma de recibir un sueldo, un porcentaje de ello o una donación, incluso a veces nada”, comenta la instructora y quien días previos a la pandemia acababa de inaugurar su gimnasio, Alondra Ríos.

 

 

Y pide a los usuarios de redes sociales o socios de un club, ser más conscientes con sus palabras hacia esta obligada alternativa para los instructores aeróbicos.

 

 

Resalta que los profesores buscan adaptarse a la tecnología y todos los aspectos técnicos que representa una clase en línea para tratar de interactuar con el público, ya que para varios de ellos es algo totalmente nuevo.

 

 

“Sean pacientes, sean empáticos. Pararse frente a una cámara no es algo fácil para todos. Detrás de cada clase en línea hay al menos una hora de trabajo acondicionando la sala, la recámara o el patio; eligiendo el material y acomodando el teléfono con un cojín, una maceta o lo que te pueda servir como tripeé.

 

 

“Todos estamos dando el 200 por ciento para recibir el 50. Estos tiempos no son fáciles para nadie y necesitamos de apoyarnos entre todos. Los instructores necesitan de sus alumnos y de ustedes para sentirse fuertes. No los dejen solos.

 

 

“Valoren su tiempo y esfuerzo. No hay mejor reconocimiento y recompensa que, a pesar de todo, sigas apoyando con tu presencia y tu cuota a ese gimnasio o instructor que se ha mantenido “al pie del cañón” junto contigo”, añade Alondra Ríos, quien en ocasiones pasadas también se ha referido a que los propietarios de gimnasios e instructores requieren de apoyo oficial al no poder laborar desde hace más de dos meses.

 

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