- En las calles de la Villa de Zaachila, Oaxaca, el nombre de Julieta Velasco Alquicira se pronuncia con respeto
Profesora de Educación Física, madre de familia y deportista incansable. Julieta Velasco Alquicira parece haber hecho un pacto con la energía, pues a sus 57 años todavía corre, defiende y ataca en la cancha como si el reloj no existiera. El deporte, dice, lo lleva en las venas y lo transpira por cada poro de su piel.
UNA VIDA ENTRE LAS AULAS Y LAS CANCHAS
La rutina de Julieta es un equilibrio admirable, que por las mañanas se entrega a la enseñanza, formando generaciones de estudiantes que aprenden que el movimiento es tan importante como la lectura.
Por las tardes, cambia el silbato por los tenis y se convierte en jugadora. “El deporte me ha dado disciplina, salud y amistades. Es mi manera de estar viva”, confiesa con una sonrisa.
No se limita a un solo campo: además del futbol, practica cross y basquetbol, este último, asegura, es el deporte que más tiempo ha acompañado su vida, tanto que su hija, aunque de manera esporádica, también lo juega. “Es bonito ver que algo que me apasiona se transmite en casa”, comenta.
EL TORNEO QUE LA MANTIENE VIGENTE
En 2025, Julieta Velasco Alquicira volvió a demostrar que la edad es sólo un número, al participar en el tradicional Torneo de Barrios de Futbol Femenil de la Villa de Zaachila, defendiendo los colores del Barrio La Soledad.
Allí, frente a jóvenes promesas del balompié local, se plantó con firmeza y jugó al tú por tú. “Me consideran polifuncional: puedo defender, pero también atacar. Eso me mantiene activa y me hace sentir útil para el equipo”, relata con orgullo.
La escena es poderosa: una mujer que, lejos de retirarse, se reinventa en cada partido, inspirando a las más jóvenes que la ven como un ejemplo de constancia y pasión.
EL DEPORTE COMO REFUGIO
Julieta habla del deporte con la convicción de quien lo ha vivido como salvavidas. “Es un escaparate que te aleja de los malos vicios y te encausa hacia cosas positivas.
Te mantiene física y mentalmente sano, y te ayuda a ser sociable”, explica. Para ella, la cancha no es solo un espacio de competencia, sino un lugar de encuentro, de comunidad y de resistencia contra el sedentarismo.
Antes de despedirse, lanza un mensaje que parece dirigido tanto a sus alumnos como a sus vecinos: “Mi consejo es que no importa la edad que tengas, mientras tengas actitud y aptitudes para practicar deporte, hazlo con pasión, entrega y corazón.
El deporte siempre te va a redituar en salud, en cambio, el sedentarismo, es tan dañino como los alimentos chatarra.”
Este retrato de Julieta Velasco Alquicira no es sólo el de una profesora y jugadora; es el de una mujer que ha hecho del deporte un estilo de vida y un legado para su comunidad.
Su historia recuerda que la verdadera victoria no está en el marcador, sino en la capacidad de seguir jugando, sin importar la edad.
