Durante la noche de este martes 22 de octubre, el mundo conoció sobre la muerte de Fernando "El Toro" Valenzuela, leyenda mexicana del béisbol que dejó su nombre grabado con letras doradas en la historia del deporte internacional.
Un ícono para los Dodgers, su casa durante 10 años, misma con la que consiguió una Serie Mundial en la temporada del 81'. Para México, una figura que roza la divinidad del deporte, y que inspiró a millones a seguir el camino del diamante.
La noticia sobre su fallecimiento fue comunicada a través de las redes sociales de los mismos Dodgers. "Los Dodgers lamentan el fallecimiento del legendario lanzador Fernando Valenzuela", se leía en la descripción que acompañaba una imagen de en memoria del Toro, en donde se ve inscrita la leyenda de "Fernandomanía por siempre".
Su devastadora muerte llega luego de un periodo en el que su salud fue reportado como delicado. Debido a que su familia solicitó privacidad en el asunto, no se conocen detalles sobre lo ocurrido. Sin embargo, se sabe que será homenajeado este viernes 25 de octubre durante el juego 1 de la Serie Mundial que disputará el equipo californiano contra su acérrimo rival, los New York Yankees.
El Toro Valenzuela y su legado en el deporte
Valenzuela nació un 1 de noviembre de 1960 en Etchohuaquila, Sonora, y desde temprana edad mostró gran pasión por el deporte, especialmente motivado por sus hermanos, quienes lo alentaban a practicar y mejorar sus habilidades en el béisbol.
Talento nato. El Toro fichó con los Mayos de Navajoa en 1977, cuando apenas tenía 17 años. Jugó en ligas mexicanas hasta los 19 años, periodo en el que fue observado por distintos equipos de la Major League Baseball (MLB por sus siglas en inglés). Finalmente, fue firmado por los Angeles Dodgers en el verano de 1979.
Arribó a Los Angeles simplemente como un jardinero, pero poco sabía Valenzuela que su llegada a California explotaría la habilidad que lo llevó al estrellato; el pitcheo.
El screwball se volvió su marca registrada, aquella que le dio fama y gloria, especialmente luego de que en su temporada como novato, en 1981, le dio a los Dodgers su quinta Serie Mundial, convirtiéndose en el primer mexicano en la historia en haber conseguido este título.
El Clásico de Otoño, además, lo obtuvo al arrebatárselo a los New York Yankees, los fervientes rivales del equipo de California.
Al subirse al montículo, también se subió al olimpo del deporte.
La llamada "Fernandomanía" despertó en los niños de todo México una gran pasión por el béisbol, e impulsó la popularidad del deporte a lo largo y ancho del país. Su brazo prodigioso, empatía y sencillez lograron también romper fronteras, pues inspiró también a personas de todo el continente, de Norte a Sur, a interesarse por el deporte.
Le dio a todos los hispanos la oportunidad de soñar.
Con su rostro en comerciales y cajas de cereales, Valenzuela enseñó a generaciones que los sueños sí se hacen realidad, que los mexicanos también podemos ocupar un lugar en la historia y ganarnos el corazón de millones gracias nuestro talento y entrega.
A donde fuera llenaba estadios, hacía rugir a los aficionados cada que nombre era anunciado en la lomita. Un legado que no necesita introducción al salón de la fama para ser recordado.
Fernando falleció a sus 63 años, tras una serie de coincidencias que rozan la poesía trágica; su muerte llega apenas días antes de que los Dodgers vuelvan a pelear por levantar el Trofeo del Comisionado en la Serie Mundial que inicia este viernes, en el Dodgers Stadium, donde se medirán justamente contra los New York Yankees.
La última vez que los declarados rivales se midieron durante una Serie Mundial fue en aquel otoño del 81', cuando el Toro protagonizó las pesadillas de los Yankees al arrebatarles el título y enmarcar aquella como la temporada en los libros de historia, no solo por el campeonato conseguido, sino, por inmortalizar el nacimiento de una estrella que desde el pasado martes ya brilla desde el firmamento.
Ahora, los Dodgers, liderados por Shohei Ohtani, tendrán la tarea de conseguir Serie Mundial como gesto para Valenzuela, y es que, ¿cuál podría ser una mejor forma de honrar su legado que llevando a casa el Trofeo del Comisionado al arrebatarlo, una vez más, de las manos de los Yankees?
El legado de Fernando será recordado mientras el béisbol exista, y cada persona que haya sido tocada por su magia tendrá en su memoria a aquel joven sonorense que, llegando a tiempo a su cita con el destino, cambió para siempre la historia del deporte.
