El nombre de Vladimir Illya Vargas Valdivieso resuena con fuerza en el ámbito deportivo. Licenciado en Educación Física, preparador físico de los equipos de basquetbol de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), y con una trayectoria que lo ha llevado a escenarios internacionales como la Universiada Mundial de Kazán, Rusia 2013, Vladimir es un ejemplo vivo de disciplina, conocimiento y compromiso con el deporte.
Originario de Lagunas, Oaxaca, lleva siempre consigo el orgullo de sus raíces, recordando que cada logro alcanzado es también un homenaje a la tierra que lo vio crecer.
Su historia no es solo la de un profesional destacado, sino la de un hombre que ha sabido combinar la excelencia académica y deportiva con la humildad que lo caracteriza.
Los próximos 26 y 27 de diciembre, la ciudad de Oaxaca de Juárez será sede de un evento que promete dejar huella: el Campamento Baloncesto Lógico Oaxaca.
En este espacio, niños y jóvenes tendrán la oportunidad de aprender de un referente que no solo domina la teoría y la práctica del baloncesto, sino que también entiende la importancia de transmitir valores como el trabajo en equipo, la perseverancia y la pasión por el deporte.
El profesor Vladimir aceptó la invitación sin titubeos, pues para él, regresar a Oaxaca significa volver a casa, reencontrarse con los suyos y compartir lo que ha aprendido a lo largo de su carrera.
Como él mismo suele decir, “el conocimiento no sirve de nada si no se comparte”, y en este campamento su objetivo será sembrar semillas de inspiración en las nuevas generaciones.
Más allá de las técnicas de entrenamiento y preparación física, lo que Vladimir ofrece es una visión integral del deporte: el baloncesto como herramienta de formación personal y social.
Su presencia en este campamento es una oportunidad invaluable para que los jóvenes oaxaqueños descubran que el deporte puede abrir puertas, construir sueños y fortalecer comunidades.
Enhorabuena por el profe Vladimir, quien demuestra que la verdadera grandeza no está en los títulos ni en los reconocimientos, sino en la capacidad de regresar a sus raíces y compartir con generosidad todo lo que sabe, siempre pensando en el bienestar y desarrollo de su gente.
