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Andrés Arango: domador de motos en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

En una silla de su comedor, el otrora brillante y excelente domador de las jacas de acero, Andrés Arango Rojas, abre el retablo de los recuerdos para desnudar su trayectoria por el motocilismo oaxaqueño

 

Nada le había inquietado tanto como el pensamiento de trascender con un objetivo, poner en alto no solo el nombre de su Estado, sino del país en competencias de carácter internacional.

 

 

Con un caminar pausado, pero con esa sencillez que le aflora por cada poro de su piel, Arango Rojas coloca sobre la mesa, un sin fin de recortes y fotografías que dan constancia de su trayectoria deportiva dentro del motociclismo.

 

 

Expuso que fue la motocicleta una de sus más grandes pasiones, misma a la que que domó sutilmente, llevándole a altas esferas de este deporte en México

 

 

Además, fue la causante de haber dirigido si vida al convertirle en Técnico autorizado por Moto Islo, México, instalando su taller en Armenta y López y Lucero en el centro de la ciudad.

 

 

 

 

 

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En uno de sus arribos triunfales a la meta.

 

 

SUS INICIOS

 

 

Andrés Arango se inició dentro del motocilismo en el año de 1964 logrando destacar a nivel estatal y nacional donde tres años mas tarde le llevó a competir en una justa de carácter internacional.

 

 

Fue el 19 de noviembre de 1967 en la pista La Marquesa del Estado de México, donde por vez primera probaba suerte fuera de su Estado, obteniendo el tercer lugar general participando en la categoría 175 cc.

 

 

Recuerda haber tenido en esa competencia de carácter internacional el haber mantenido a raya a Carlo Vechi, italiano que al final resultó ganador de la justa.

 

 

Lo sorprendente de esta participación fue que Arango Rojas participó con una motocicleya “hechiza”, ya que modificó una mocoticleta de turismo, al convertirla en cross.

 

 

“Corría con una Islo de dos asientos y no tenía estabilidad, por lo que tuve qué competir todo el tiempo parado sobre la moto, logrando tal dominio que la gente me aplaudía al ver con qué habilidad manejaba la moto”, comenta entre risas Arango Rojas.

 

 

 

 

 

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Andrés a punto de recibir la bandera a cuadros en uno de sus tantos triunfos.

 

 

Después de ahí Andrés anduvo dando de qué hablar en diferentes pistas del interior del país como Chiápas, Veracruz, Yucatán, Tabasco, además de haber asistido a competencia la vecino país de Guatemala.

 

 

Desde que se inició en el motocilismo oaxaqueño, Eduardo Arango fue claro dominante de su categoría y permaneció como campeón regional de 1964 a 1968, además de dominar el estado al permanecer como campeón hasta 1970.

 

 

Una de sus grandes satisfacciones fue que arriba de su jaca de acero fue el haberle ganado al que se había ya convertido en su más acérrimo rival deportivo, el italiano Carlos Vachi, a quien le ganó con su motocicleta “hechiza” en la pista Donají ubicada dentro de la 28 Zona militar.

 

 

Así también, expuso que el haber contado con habilidades innatas para el dominio del caballo de acero, le hizo ser el mejor motociclista de la época, ello motivó a su hijo Miguel Ángel quien también logró buenos resultados.

 

 

Su larga trayectoria dentro de motocilcismo quedó plasmada en los más de cien trofeos que obtuvo en las distintas competiciones, además de reconocimientos que le entregó la Cruz Roja, la Confederación Deportiva Mexicana Comité Olímpico Mexicano y otras tantas dependencias más.

 

 

A sus más de 80 años, Eduardo aún conserva su lucidez y cuenta haber competido en 100 carreras, de las cuales ganó 80 lo que le convirtió en un ícono del motociclismo en Oaxaca.

 

 

 

 

 

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También participó en exhibiciones temerarias.

 

 

INFANCIA DE LUJOS

 

 

Andrés cuenta haber vivido (hasta los 10 años), una infancia de lujos, no le faltó nada, por lo que considera haber sido muy feliz al lado de sus padres.

 

 

Mi padre de nombre José, me compraba todo lo que el pedía, siempre tuve el juguete que deseaba; conté con trompo, yoyo, balero, bicicleta, canicas, carritos de hoja de lata, eran tiempos de ensueño para mi.

 

 

Desgraciadamente fallece mi padre, y la vida de la familia da una vuelta de 180 grados, nos quedamos en la calle, perdimos la casa ante la avaricia de mis tíos quienes despojaron a mi madre de la casa.

 

 

ADOLESCENCIA CRUEL Y DURA

 

 

Señaló que a su corta edad ese pasaje le llevó a tocar fondo en su etapa de adolescencia, pues la desesperación de no tener nada, le llevó a delinquir.

 

 

“Experimenté una adolescencia cruel; me trataban mal como ayudante en un taller de bicicletas, ahí me trataron de manera denigrante; de mentadas de madre no bajaban los insultos y las agresiones”, expuso Arango Rojas.

 

 

Hizo de todo, fue reparador de bicicletas, abonero, carpintero, vendedor de imágenes de santos, y de todo dello sacó algo positivo pues dijo que todo es le fue curtiendo el carácter, le curó el alma, le hizo ser más duro, para entender la vida y vivirla con mayor responsabilidad.

 

 

Fue así como a los 18 años al conocer a la que hasta hoy es su esposa, halló lo que más tarde fue su vocación y que le dio lo que hasta hoy tiene.

 

 

Hoy, se la pasa la mayor parte del tiempo leyendo en su hogar ubicado en al colonia Reforma, donde le visitan con frecuencia sus hijos Andrés Roberto, Adrián, Sandra y Miguel Ángel.

 

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