El amanecer sin escuchar la bocina del Centro de Readaptación Social (Cereso), número dos de la Villa de de Etla, fue mísica para los oídosde Lenin Emelio Osorio Ortega.
Después de darse un baño, abrazó y besó a su madre. Es una nueva oportunidad como una persona libre.
Tras siete años en prisión, dijo que desde un principio, todo fue una serie de irregularidades, abuso de autoridad, “violaciones a mis derechos humanos y garantías individuales”.
El día en que asesinaron al periodista estadounidense Brad Will (el 27 de octubre), Osorio Ortega se encontraba en su hogar con sus familiares, con quienes se encerrró "para evitar las agresiones que se escuchaban en la parte de afuera de su domicilio”.
AISLADO
Por cuestiones de seguridad, siempre lo mantuvieron aislado de los demás internos de los diferentes penales en los que estuvo recluido, “ellos no querían que hablara, incluso hasta me negaban ciertas visitas, en ocasiones había cierta represión en el asunto de mi familia y amigos”.
Al principio su estancia en los diferentes Centros de Readaptación Social (Ceresos), fue difícil, “cuando me agarraron, el 23 de mayo del 2012 aproximadamente a las 07:00 horas, estaba corriendo rumbo al Rosario, me detuvieron a la entrada del estacionamiento de la Universidada Regional del Sureste (URSE), campus Rosario”.
De nueva cuenta en compañía de su familia. FOTO: Julio César Sánchez García
Ahí los agentes investigadores lo sometieron, “donde nunca me enseñaron una orden de aprehensión, simplemente me agarran, amagan, someten, incluso me fueron golpeando en el transcurso del camino hacia la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE)”.
Después de que fue presentado a los diferentes medios de comunicación como el asesino del camarógrafo de Indy Media, el estadounidense Bradley Roland Will, lo trasladaron al reclusorio de San Juan Bautista Cuicatlán, donde lo mantuvieron restringido, “ fui muy vigilado en casi todo momento; en Tanivet siguió lo mismo, posteriormente me tocó un desalojo masivo donde me mandan a Santo Domingo Tehuantepec, y por la distancia es que se calmaron un poco”.
Pidió su traslado voluntario al reclusorio de la Villa de Etla, “ahí sigue lo mismo, y aumentan, porque empiezan a traves de llamadas anónimas a amenazarme de muerte”.
LA ADAPTACIÓN Y AMENAZAS
Para soportar el encierro Osorio Ortega se tuvo que adaptar a lo que es vivir en un reclusorio, “a acatar las órdenes y el reglamento interno de lo que es una prisión, a los horarios de lista, de visita, entonces, todo era muy restringido y controlado”.
César y Lenin Osorio Ortega, dos hermanos que lucharon hombro a hombro por la obtener justicia. FOTO: Julio César Sánchez García
Durante ese periodo de internamiento sufrió muchas agresiones tanto físicas como verbales, por parte de seguridad y custodia, “de algunos custodios que traían línea y me amenazaron de que me calmar tanto yo como mi familia para que no me defendieran, porque de lo contrario, me iban a matar, gasta los últimos días en que estuve internado me amenazó de muerte un custodio”.
ENFERMÓ DE LA VISTA
Al estar interno se enfermó de la vista de una enfermedad que se llama degeneración macular, esto, a causa de tanto estrés de estar interno por un delito que no cometió, “también esto me enfermo psicológicamente, por que me afectó mucho”.
Recordó que de todos los que consideraba sus amigos, solo dos acudieron a visitar de manera constante, así como su familia, la cual estuvo con él al 100 %.
Vivir con miedo
Reconoció que tiene miedo, “principalmente de que yo o mi familia suframos un atentado, por lo mismo que se demostró a la luz pública que realmente soy inocente, que nunca tuve que ver en el homicidio de Bradley Roland Will, que todas las pruebas fueron ganadas a mi favor”.
“Soy totalmente inocente al 100 %, del montaje que me fabricaron, se demostró por todos lados a la ciudadanía de mi inocencia y quedó en evidencia el gobierno corrupto que no tiene vergüenza para hacer hacer esos malos e injustos proceso en contra de personas inocentes”, concluyó.
Con el rostro satisfecho de disfrutar de su libertad, y preparado ante los nuevos retos que tendrá que enfrentar, Lenin sale de nuevo a las calles, a practicar su deporte, a disfrutar de su familia e iniciar una vida que le fue truncada.
